Tal día como hoy hace 75 años, el 20 de abril de 1947, fallecía uno de los personajes más interesantes, y a la vez más desconocidos, de la historia reciente del mundo hispano y, a su vez, una de las personas más ricas de la historia: Simón Iturri Patiño, un industrial y filántropo boliviano que vivió entre los siglos XIX y XX, conocido popularmente como el “Rey del Estaño”.
Nacido en un pequeño pueblo andino de las montañas de Bolivia, era hijo de emigrantes vascos. Sin formación superior y tras trabajar en una tienda, empezaría a trabajar en la minería, pero su olfato para los negocios lo llevaría a adquirir una mina que resultaba ser la mayor veta de estaño del mundo, convirtiéndose desde entonces, por así decirlo, en el monopolizador del estaño mundial, adquiriendo un gran renombre y llegando, incluso, a emparentar su familia con la Casa de Borbón.
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| Entrada a la mina “La salvadora”, el buque insignia de Patiño |
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Pasemos a la historia.
Tenemos que dirigirnos, en esta ocasión, a Bolivia. Entre montañas, desiertos y ríos nos encontramos a este país que, junto con Paraguay, es el único de toda Sudamérica que no tiene salida al océano. Y dentro de este país interior, tenemos que dirigirnos a lo más profundo del mismo: en la montañosa provincia de Cochabamba, el pueblo de Caraza, hoy llamado Santibáñez.
En aquel lugar sería donde el día 2 de junio de 1860 nacería nuestro protagonista: Simón Iturri Patiño, hijo oficialmente de Eugenio Iturri, emigrante vasco, y de María Patiño, de una buena familia de Cochabamba. Sin embargo, según las crónicas, parece ser que en realidad su verdadero padre se llamaba Isidoro Abasto. Quizá este fue el motivo por el que nunca utilizaba su primer apellido, sino el segundo, siendo conocido como Simón I. Patiño.
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| Panorámica de Cochabamba |
Tras haber recibido allí una formación primaria, a los 8 años su familia se trasladó a Cochabamba, en cuyo seminario nuestro protagonista estudiaría la formación secundaria. De allí, a los 22 años, se dirigió al vecino departamento de Oruro, una región principalmente minera, donde trabajó durante dos años en un negocio de importación y exportación.
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| Oruro |
Tras trabajar un tiempo en el centro minero de Huanchaca, propiedad del futuro presidente del país Aniceto Arce, volvió a Oruro, donde empezaría a trabajar para la firma comercial Hermann Fricke&cia. Aquí fue donde tuvo lugar la verdadera formación de Patiño en el mundo de los negocios, aprendiendo mucho sobre metales y sobre economía de mercado.
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| Patiño y su esposa |
En 1888 se había casado, con 28 años, con Albina Rodríguez, hija de una familia minera de la zona, en la Catedral de Oruro. Con ella tuvo 5 hijos: René , Antenor (único varón, del que luego hablaremos), Graciela, Luz Mila y Elena.
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| La familia de Patiño |
Sería en Oruro precisamente donde Patiño conocería al socio que le llevaría a la fortuna: Sergio Oporto, un minero de la zona que era dueño de una mina llamada “La salvadora” en la montaña Juan Del Valle (hoy Cerro Espíritu Santo), cerca de Potosí, al lado de una villa llamada Uncía.
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| Boca de la Salvadora |
En esta montaña se sabía, ya desde la época de la Conquista, que había una gran veta de estaño (descubierta precisamente por el español Juan Del Valle, quien iba buscando plata y en cuyo honor se nombró la montaña (que él mismo había abdicado al Espíritu Santo).
El caso es que Sergio Oporto, el dueño de la mina, se asoció con Patiño en 1894, pero la cosa no iba bien y la sociedad se disolvió 3 años después, quedando Patiño como único dueño de la mina, ya que se extraía poco y en ese momento la situación no era sostenible para él. Fueron tiempos duros para Patiño, pues la baja productividad le hizo contraer muchas deudas, que sumadas a la guerra estallada en el país en 1899, le pusieron a punto de claudicar.
Sin embargo, en el año 1900 se encontró en la Salvadora, por fin, la veta de estaño más grande de la región y, quizá, del mundo. Quisiera aclararles, antes de nada, que el estaño es un metal muy útil, ya que se usa para la fabricación del bronce (aleación de cobre y estaño), de la hojalata (acero recubierto de estaño), en la industria militar, en la fabricación de instrumentos musicales o incluso como fungicida.
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| Mineral de estaño |
Con el descubrimiento de esa gran veta, los beneficios de Patiño empezaron a subir como la espuma, y si bien el principio le dio para pagar con solvencia sus deudas, pronto tuvo que empezar a buscar donde investir. Así, fundaría en 1906 el Banco Mercantil, con sede en Oruro y que se acabaría convirtiendo en uno de los mayores bancos de Bolivia.
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| Sede del banco mercantil |
Comenzaría ahora una explotación vertical del negocio del estaño, ya que al tener tanto, quería controlar ahora también la manufactura (comprando la fundidora inglesa Williams Harvey e, incluso, el transporte, construyendo un ferrocarril de Machacamarca a Uncía para tener más facilidad en el mismo. Además, compró a los accionistas chilenos la compañía estañífera de Llallagua, nacionalizando por así decirlo la minería boliviana. Además, continuaría invirtiendo en el exterior, comprando minas hasta en Malasia.
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| Caricatura de Patiño, Hochschild y Aramayo, los “Barones del estaño” |
Por su mala salud, tuvo que irse a vivir primero a París y luego a Nueva York, donde continuaría aumentando sus negocios y su fortuna, aprovechando las distintas guerras (tanto las dos Guerras Mundiales, en las que apoyó en ambas a los aliados, como en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, en la que ayudó comprando aviones para el ejército boliviano (que por cierto, perdió la guerra)).
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| Imagen de la Guerra del Chaco |
La familia Patiño se convertiría en parte de la jet-set de la época, emparentando con lo más granado de la sociedad de todo el mundo: su hija Elena se casó con el Marqués de Valparaíso; su hija Luz Mila se casó con el Conde francés Guy de Boisrouvray.
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| La boda de su hija Elena, de todocolección |
Casi sin duda, el más alto socialmente hablando de sus matrimonios fue el de su hijo varón, Antenor Patiño, se casó con la duquesa de Dúrcal, María Cristina de Borbón. Esta era descendiente de la realeza española y portuguesa, y era prima tercera del Rey Alfonso XIII por descender ambos (al menos oficialmente) del Infante Francisco de Paula de Borbón, hermano menor de Fernando VII.
Ya desde la década de los 1900, Patiño era el hombre más rico de Bolivia. Sin embargo, fue convirtiéndose poco a poco en una de las mayores fortunas de mundo: después de la Gran Depresión en 1929, cuando controlaba ya el 41% del estaño del mundo, fue el fundador del Comité Mundial del Estaño, Cartel que pretendía controlar el precio del estaño del mundo, convirtiéndose en una de las personas más ricas y poderosas del mundo.
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| Su hijo Antenor |
Al cumplir 80 años en 1940, dejó sus negocios a sus hijos y nietos, retirándose él a Argentina, pensando en volver algún día a Bolivia. Sin embargo, su salud no se lo permitió, falleciendo el 20 de abril de 1947 en un hotel argentino.
Aunque su fortuna se haya distribuida entre su familia y herederos, se creó una fundación (la Fundación Patiño) que da becas y ayudas a estudiantes para conseguir una buena educación, uno de los símbolos de la filantropía boliviana.
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Santiago Ogando Pérez.





















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