Tal día como hoy hace 333 años fallecía en el Alcázar de Madrid la Reina María Luisa, esposa de Carlos II “el Hechizado” y, por tanto, Reina consorte de la inmensa Monarquía Católica.
| La muerte de la Reina Doña María Luisa |
Pese a los famosos problemas y deficiencias que su esposo padecía que le llevaron a tal sobrenombre, y contra todo pronóstico, el de los reyes fue un matrimonio feliz, en el que el Rey estaba profundamente enamorado, y la Reina había llegado, pese a todo, a quererle. Hoy voy a hablarles, pues, de esta moza nacida princesa francesa y muerta reina de las Españas.
| La Reina |
Si lo prefieren, pueden ver el resumen gráfico en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CZ71jcKjTZ0/?utm_medium=copy_link
Pasemos a la historia.
| La Monarquía Hispánica en la época de los Austrias |
En primer lugar, quisiera ponerles en contexto. Nos tenemos que desplazar al siglo XVII, terminando el siglo de Oro hispánico. Mientras las artes florecían como nunca, en el quasi infinito Imperio la tarde avanzaba, y se empezaba a poner el sol de los Austrias.
| Escudo de los Austrias |
Tras los poderosos reinados (sobre todo, a nivel internacional) de sus ancestros Carlos I y Felipe II en el siglo anterior, los llamados “Austrias mayores”, llegaron al trono su abuelo, Felipe III, y su padre, Felipe IV, que junto a nuestro coprotagonista Carlos II, fueron los “Austrias menores”.
| Los Austrias mayores |
Se preguntarán el porqué de esta distinción entre las generaciones. Esto tiene que ver, mayormente, con el esplendor en que Carlos I y Felipe II iluminaron la península y el mundo, recién conquistada América y con media Europa (Alemania, Austria, los Países Bajos, el este de Francia e Italia) a sus pies, con el esplendor del oro, las especias y las victorias militares.
| Moneda de Felipe II |
Sin embargo, la guerra de los Países Bajos, el auge del protestantismo, las sucesivas bancarrotas (4) de la administración de Felipe II y el fortalecimiento de Francia con el germen del Absolutismo hicieron que, a partir del cambio de siglo, la situación en la Monarquía Católica empezara a arruinarse, nunca mejor dicho.
A todo esto se sumaba un motivo que, aunque ya he tratado en otras ocasiones, merece la pena resaltar: la consanguinidad familiar. Carlos I se casó con su prima carnal, Felipe II con su sobrina, Felipe III con su prima carnal y Felipe IV de nuevo con su sobrina. Comprenderán que una o dos generaciones de consanguinidad son llevaderas, pero más es excesivo.
| Carlos II |
Mientras tanto, en la vecina Francia sucedía lo opuesto. Tras un ominoso siglo XVI en el que las Guerras de religión y las luchas dinásticas asolaron el país, la llegada al Trono de la Casa de Borbón con Enrique IV y el desarrollo del Absolutismo la convirtieron en la potencia hegemónica del siglo.
| Enrique IV de Francia y de III de Navarra |
El sucesor de este fue Luis XIII, el rey de Richelieu, y este a su vez tuvo dos hijos a su matrimonio con doña Ana de Austria (hija de Felipe III), que fueron Luis XIV (el rey Sol) y Felipe, el duque de Orléans y fundador de la rama “actual” de la casa. En este nos centraremos ahora por ser el padre de nuestra protagonista.
| Luis XIII |
Aunque el matrimonio de sus padres era un continuo vaivén de fracasos, el nacimiento de estos dos hermanos fue un soplo de aire fresco para el país. Mientras Luis XIV fue conocido por sus docenas de Madames, el duque de Orléans fue famoso por su abierta homosexualidad, con conocidos escándalos que estuvieron a punto de poner patas arriba la corte de su hermano.
| Felipe de Orléans |
A pesar de ello, se casó con Enriqueta Ana Estuardo, hija de Carlos I de Inglaterra y Escocia y de su esposa Enriqueta de Francia (era su prima carnal), y con ella tuvo cuatro hijos, entre los que destaco a Felipe Carlos de Orléans (su sucesor en sus títulos y antepasado de todas las familias reales actuales) y María Luisa de Orléans, nuestra protagonista.
| Sus padres |
Nacida en el 1665, la infancia de María Luisa tuvo claroscuros: aunque su madre falleció cuando ella tenía solo 8 años, tuvo muy buena relación con la segunda esposa de su padre y, sobre todo, con su abuela paterna, la Reina doña Ana, que la dejó como su principal heredera. Con todo, vivió una infancia bastante feliz en la esplendorosa y derrochadora corte francesa.
| La Reina María Luisa |
Su vida tornó cuando en 1678, en el marco de la firma de La Paz de Nimega entre Francia y los Países Bajos, en la que España perdió el Franco Condado y, sobre todo, la fuerza en Europa, María Luisa fue comprometida con su primo segundo el Rey de las Españas, Carlos II.
En cuanto al Rey, un año mayor que ella, era bien sabido en el resto de Europa que tenía grandes deficiencias. Era rey desde los 4 años, cuando su padre Felipe IV falleció. Su reinado fue dirigido por su madre, doña Mariana de Austria, y por su medio hermano (bastardo) paterno Don Juan José de Austria.
La boda tuvo lugar en las cercanías de Burgos el día 11 de noviembre de 1679. En ese matrimonio estaban puestas las esperanzas de la Monarquía, con el anhelo de engendrar un heredero para tantos reinos que, dos décadas después, se acabarían separando por la ausencia del mismo.
Don Carlos estaba profundamente enamorado de su esposa desde el primer momento en que vio su retrato. Sin embargo, la Reina estaba, al principio, bastante desilusionada, y toda la corte esperaba un matrimonio infeliz. Sin embargo, y contra todo pronóstico, la Reina fue mejorando su ánimo poco a poco, sobre todo debido a lo querida que se sentía por el rey y a qué este le cumplía todos los caprichos, cogiéndole un “verdadero cariño”.
| Versalles |
Un problema que tuvo la Reina francesa fue que, si bien Versalles era un constante vaivén de artistas, escándalos y derroche, la corte de Madrid era rígida, austera y oscura. La Reina no sería capaz de adaptarse del todo, pero el cariño de su esposo fue muy positivo. De todos modos, la compañía de dos loros traídos de Francia fue muy positiva para ella.
| Alcázar de Madrid |
Otro de los miedos de la corte fue su probable mala relación con la Reina Madre Mariana, con un carácter mucho más explosivo y ambicioso. Sin embargo, el poco interés de doña María Luisa por la política hizo que la Reina Madre se mostrara ya no indiferente, sino preocupada y afectuosa hacia su nuera, a la que cumplió, según los historiadores, “muchos caprichos impropios de la Corte española”.
| La Reina Madre |
El problema llegó cuando, según pasaban los años, la Reina no llegaba a quedarse en estado. La falta de heredero tenía ya no solo a la Corte, sino a la Monarquía entera, en vilo. Se la consideró, tristemente, la “Reina infecunda”, sometiéndosele a múltiples tratamientos poco ortodoxos para buscar concebir. Sin embargo, el real Infante seguía sin llegar. Hoy en día, suponemos que era el Rey el que no podía concebir, quizá por un síndrome genético como el Klinefelter, en el que en vez de tener los cromosomas sexuales XY, los tendría XXY.
Una ingeniosa copla le cantaban al respecto en Madrid:
«Paríd, bella Flor de Lis,
en aflicción tan extraña.
Si parís, parís a España,
si no parís, a París»
| La muerte de la Reina |
En fin. El caso es que el hijo no llegó, y tras nueve años de matrimonio llenos de desesperadas rogativas por la concepción, la Reina se encontró mal de repente. Aunque había esperanzas de embarazo, en la noche del 12 de febrero de 1689 la Reina María Luisa falleció de cólico miserere, como decían los clásicos, por ser un dolor abdominal inconmensurable que no tenía remedio, directo a la muerte. Se supone, aunque es difícil saberlo, que la causa real del fallecimiento era apendicitis, mortal de necesidad por la deficiencia de la cirugía de la época.
La Reina le dijo al Rey en su lecho de muerte: «Muchas mujeres podrá tener Vuestra Majestad, pero ninguna que le quiera más que yo».
| Mariana de Neoburgo, su Segunda esposa |
A su muerte, el rey quedó desconsolado. A pesar de todo, tuvo que volver a casarse. Le presentaron varias opciones, entre ellas su futura esposa y regente a su muerte, Doña Mariana de Neoburgo. Sin embargo, nunca llegó a estar tan enamorado, reconociendo que aunque sus nuevas pretendientas eran guapa, ninguna se acercaba a su querida primera esposa.
| Don Carlos II como Gran Maestre del Toisón de Oro |
Don Carlos II fallecería 11 años después, el 1 de noviembre del 1700, y con él, la casa de Austria en España. En España se ponía el sol tras un periodo sin parangón en la historia mundial, con luces y sombras, pero lleno de historias tan emocionantes como esta que, por desgracia, se han quedado ocultas bajo las cortinas de los clichés y las verdades a medias que tantas momentos han cubierto de nuestra Historia.
| Su sucesor, Felipe de Anjou, aceptando el trono español |
Ya saben que, si les ha gustado, pueden suscribirse al blog para ver nuevas entradas y, además, seguirme en instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CZ71jcKjTZ0/?utm_medium=copy_link
Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.
Santiago Ogando Pérez.
Comentarios
Publicar un comentario