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De los Austrias a Liz Taylor, las joyas robadas por Pepe Botella: El Estanque y La Peregrina

 


Hoy quiero hablarles de las dos joyas con más historia, valga la redundancia, de la Historia de España: la perla “Peregrina” y el diamante “El estanque”, que conformaban en un broche de oro el llamado “joyel rico de los Austrias” y, durante siglos, fue un símbolo de la Monarquía Hispánica.


El Joyel Rico de los Austrias


Esta preciosa joya, al igual que tantas otras, fue expoliada y extraída de España por José Bonaparte (Pepe Botella), hermano de Napoleón y Rey de España entre 1808 y 1814. 


A María Luisa de Orléans, esposa de Carlos II, la recordarán de la última publicación. Aquí está luciendo el joyel


Tras la Guerra, se la llevóa Francia, siendo vendida y separada en partes: el diamante está oficialmente desaparecido, pero la perla Peregrina llegó, ni más ni menos, la actriz Liz Taylor, famosa por su papel de reina de ficción, Cleopatra.


Liz Taylor con la Peregrina 


Si prefieren, pueden ver solo el resumen gráfico en mi instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CaGLe29jniU/?utm_medium=copy_link

Pasemos a la historia.


La Monarquía Hispánica con los Austrias


Nos encontramos hoy en el siglo XVI. Con el descubrimiento de América recién ocurrido, la Monarquía Hispánica de hallaba en su apogeo territorial y económico.


Felipe II, el Rey Prudente


Reinan en España sucesivamente los reyes Carlos I y Felipe II, padre e hijo, ambos de la Casa de Austria (Habsburgo), que había sucedido a la de Trastámara al casarse la última heredera de la casa, Juana I de Castilla (conocida por el desafortunado apelativo de “Juana la Loca”), hija de los Reyes Católicos y madre de Carlos I, con el duque de Borgoña Felipe el Hermoso, hijo del emperador de Austria y miembro de la casa de Habsburgo.


Sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal


Precisamente, es por el nombre con el que se llamaba a los reyes de esta casa (los Austrias), reinantes durante la totalidad de los siglos XVI y XVII, con el que se conoció a esta Preciosa joya: el “Joyel Rico de los Austrias”.


Los 5 reyes Austrias: Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II


Antes de empezar a hablar de la joya en cuestión, hay que decir que, por diversos motivos, en España no hay una “regalía”, es decir, Joyas de la Corona como tal, como hay en otros reinos como los Países Bajos o el Reino Unido. En esto tiene un gran papel, como luego veremos, el expolio llevado a cabo durante la invasión napoleónica de nuestro país.


Ahí les vuelvo a enseñar el joyel


Como les decía en la introducción, el joyel estaba compuesto por un broche de oro de 20 quilates, a modo de marco, labrado por los joyeros franceses del Rey Felipe II con motivos vegetales y legendarios policromados en tonos oscuros, en el que estaban engastados las dos verdaderas joyas de la corona: la Perla Peregrina y el Diamante el Estanque.


Además de la Peregrina, existía la “Pelegrina”, que muchos años después, después, acabó en manos de la princesa Yusúpov, consuegra del Zar Alejandro III


En cuanto a la Perla, hay que decir que tiene su origen en América. Llamada Peregrina por su forma singular (se llama “Peregrina” por su extrañeza y singularidad, no por haber tenido un camino particularmente largo), tenía en su origen un peso de 58 quilates, un tamaño sin parangón.


El archipiélago de las Perlas en Panamá


Esta Perla había sido encontrada en el siglo XVI en el actual Panamá por un esclavo de origen africano. Si bien la probabilidad de encontrar una Perla en una ostra (molusco marino del que nacen las perlas, que son pues materia orgánica) es muy baja (casi una entre 100.000), encontrar una Perla de las características de esta es impresionante, así que se decidió recompensar al esclavo con la Libertad. Después, la perla acabaría llegando a las manos del Rey Felipe II.


Amberes


En cuanto a El Estanque, su origen primario es ignorado. Lo que es conocido es que fue adquirido por el Rey Felipe II en Amberes, el centro mundial del mercado de diamantes, pagando por él 80.000 escudos de oro, una verdadera fortuna. 


María Tudor con una joya muy similar


Era un diamante casi perfecto, de color acerado y que, según las crónicas de la época, era más grande que un huevo de paloma. Se sabe a ciencia cierta que se lo regaló a su tercera esposa, Isabel de Valois, pero viendo los cuadros, se cree que ya pudo pertenecer a María Tudor, la segunda esposa del Rey.


Isabel de Valois


El diamante fue incrustado en un broche de oro de 20 quilates decorado con motivos vegetales y legendarios con esmaltes, siendo suspendida de él la Perla Peregrina, y utilizado como un broche de pecho por diversas figuras de la historia de España que ahora veremos.


Ana de Austria


Como Isabel de Valois falleció joven (en 1569), Felipe II se casó con su sobrina Ana de Austria, a la que le volvió a regalar la joya. La nueva Reina lo portó en múltiples retratos, dando buena cuenta de la importancia que la joya tenía. Sin embargo, la Reina doña Ana volvió a fallecer joven, en 1580. 


Doña Isabel Clara Eugenia 


Le sobrevivieron al Rey Felipe II dos hijos, entre los que repartió sus posesiones a su muerte: a Felipe III, el hijo que tuvo con Ana de Austria y que heredó la mayoría del Imperio; y la infanta Isabel Clara Eugenia, esposa del archiduque Alberto de Austria, a quien dejó la parte borgoñona. Sería Isabel Clara Eugenia la que heredó el Joyel, aunque  a su falta de descendientes, la joya sería heredada finalmente por su hermano el Rey.




Felipe III portó la Peregrina sola en diversos retratos, pero quien más usó el Joyel completo fue su esposa, la Reina Margarita de Austria-Estiria. 


Isabel de Borbón


A su muerte, le sucedió Felipe IV, el Rey Planeta, casado dos veces: una, con Isabel de Borbón (en boda doble, pues su hermana Ana de Austria se casó con el hermano de Isabel, el rey Luis XIII de Francia) y, a la muerte de esta, con su sobrina, la archiduquesa Mariana de Austria. Ambas portaron el Joyel completo, como ven en los retratos.


Mariana de Austria


El sucesor de Felipe IV fue Carlos II, y de nuevo cedió el Joyel a sus esposas: primero a María Luisa de Orléans (de la que el otro día nos ocupamos y cuyo retrato enjoyada vimos arriba) y después a Mariana de Neoburgo, su segunda y última esposa.


Mariana del Palatinado-Neoburgo


Al morir Carlos II en el 1700, y con la Guerra de Sucesión de por medio, el nuevo rey fue el duque de Anjou, Felipe V, fundador de la casa de Borbón en España. Aunque hubo un cambio de dinastía, la joya se mantuvo, llevándola las dos esposas del nuevo rey: María Luisa Gabriela de Saboya e Isabel de Farnesio.


Isabel de Farnesio


Sin embargo, las siguientes reinas ya no portaron el Joyel completo hasta María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, que la porta en el cuadro “La familia de Carlos IV”, de Goya, que sería la última en portar el Joyel completo. A partir de aquí llegarían los problemas.


María Luisa de Parma


En 1807 empezó la invasión francesa de España, siendo nombrado en 1808 el hermano de Napoleón, José Bonaparte, rey de España bajo el nombre de José I (“Pepe Botella”, llamado así por su presunta afición al vino), famoso por su poca aceptación entre los españoles y por el grave expolio de obras de arte que hizo durante los 6 años que fue rey de España.


Pepe Botella


Juntos con cuadros de Velázquez, el Greco o Zurbarán, el Joyel rico de los Austrias fue inventariado en 1808 durante la invasión francesa y llevado para “ser empeñado”, teniendo como finalidad, entre otras cosas, sufragar los grandes costes salariales del Ejército Napoleónico. Sin embargo, José Bonaparte decidió quedarse con ella, mandándosela a su esposa Julia Clary, que residía en París.


Julia Clary


Desde entonces, los caminos de la Perla y el diamante se separan. 


Hortensia de Beauharnais


De la Peregrina se sabe bastante más. Al terminar la guerra, Pepe Botella se separó de su esposa, pero no se llevó la Perla con él a su exilio Americano, pues se la dio a su cuñada, Hortensia de Beauharnais (hijastra de Napoleón por ser hija de Josefina, y esposa de su hermano Luis, Rey de Holanda).


Napoleón III


Hortensia se la dejó a su hijo, Luis-Napoleón Bonaparte, futuro Napoleón III (esposo de la española Eugenia de Montijo), que fue Emperador entre 1852 y 1871). Sin embargo, este no llegó al trono por herencia, sino ganando unas elecciones republicanas y convirtiéndose en presidente, dando un golpe de estado y convirtiéndose en Emperador (era conocido como el Príncipe-Presidente).


El duque de Abercorn


Para sufragar su campaña, vendió la Perla al lord inglés James Hamilton, duque de Abercorn, cuya esposa lo lució en grandes eventos como un gran baile en el Palacio de las Tullerías. Se mantuvo en la posesión de esta familia durante generaciones, hasta que en 1969 salió a subasta en una conocida casa de pujas.


Alfonso de Borbón y Dampierre


Entre los pujadores se encontraba el duque de Cádiz, don Alfonso de Borbón y Dampierre, nieto de Alfonso XIII y futuro esposo de Carmen Martínez-Bordiú y Franco, que la intentaba recuperar para su aún viva abuela Victoria Eugenia de Battenberg; y el actor Richard Burton, casado por aquel entonces con Liz Taylor. 


La Reina Victoria Eugenia


El actor ganó la puja por 37.000 dólares y se la regaló a su esposa, convirtiéndose su joya más célebre. Sin embargo, al morir la actriz fue subastada por última vez (hasta ahora), siendo comprada por 11 millones de dólares por un comprador anónimo.


Liz Taylor 


En cuanto a El Estanque, hay que decir que, oficialmente, su rastro se pierde totalmente en 1808, cuando salió de España.


José Bonaparte


Sin embargo, hoy se sabe que, cuando volvió a Francia, José Bonaparte se lo vendió a los joyeros imperiales Nitot, permaneciendo en la real joyería hasta, al menos, 30 años después. 


Marie-Étienne Nitot, el joyero de Napoleón


Baldomero Espartero


Fue precisamente en la época de la Monarquía de Julio, en 1842, siendo Regente del Reino Baldomero Espartero, cuando Palacio fue avisado por Bertedano, un agente joyero francés en España, de que se le ofrecía a la Monarquía española algunas de las joyas de la corona sustraídas y, entre ellas, el diamante “El Estanque”.


Argüelles


Aunque Espartero era el regente, el tutor de la Reina Isabel II en su minoría de edad tras el exilio de su madre fue el asturiano Agustín de Argüelles, que se tomó muy en serio la oferta. Se enteró de que el que se decía que era “El Estanque” había sido, por así decirlo, mutilado por los joyeros franceses, que le habían hecho perder la mayor parte de su esplendor. 


Diamante


Sin embargo, llamó la atención del ayo la presencia de un diamante desconocido hasta entonces, llamado “El Acerado”, que, vamos a decir “por casualidad”, compartía grandes similitudes con el antiguo y esplendoroso Estanque.


Bombardeo de Barcelona


Cuando Argüelles estaba a punto de llegar a un trato favorable, el bombardeo de Barcelona por parte de Espartero y el pronunciamiento de Narváez y Serrano llevaron al fin de la tutoría de Argüelles, la mayoría de Isabel y el fin del cuento. Lo más probable, según los apuntes de la época, es que acabará en manos de los Románov y, quizás perdido o empeñado durante la Revolución Roja.


El Joyel Rico de los Austrias


Sea como fuere, el Joyel Rico de los Austrias, ya unido, ya por separado, es un capítulo sin parangón en la historia de España. Un capítulo de un libro con final abierto, páginas en blanco y argumento apócrifo, pero sin duda, uno de los mejores retratos de lo que fue nuestra historia.



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Santiago Ogando Pérez.




Comentarios

  1. Fascinante esta saga!Muchas gracias. Por hacernos conocer estas historias.Mis saludos desde Uruguay!!

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