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El cornezuelo, o el Camino de Santiago como cura


Ayer, 17 de enero, se celebraba la fiesta de San Antonio Abad, a quien se le recuerda por ser el patrón de los animales. Este santo, famoso por su vida de retiro total en una cueva entre los siglos III y IV d. C., se convirtió muchos siglos después de su muerte en patrón de una Orden que curaba y ayudaba a los enfermos de una dramática enfermedad, el Ergotismo o fuego de San Antón, que afectaba a ciertos países de Europa en la Edad Media.


San Antonio Abad, o San Antón


Yo quiero aprovechar la fecha de hoy para hablarles de una cuestión muy interesante que tiene que ver con este Santo, con esta enfermedad tan grave, el Ergotismo (causada por un hongo parásito del centeno llamado Cornezuelo, y a partir del cual se sintetizó en la era actual la droga LSD) y con el papel curativo simbólico (y no gan simbólico) que tenía en esta enfermedad el Camino de Santiago, que es científicamente muy interesante.


Camino de Santiago 


Les explicaré, pues, además de la historia del Santo que dio lugar a la orden, el motivo por el cual muchos europeos del norte decidieron hacer el camino para curar esta enfermedad. Pasemos a la historia.

Si prefieren, pueden ver solo el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria en este enlace: https://www.instagram.com/p/CY2R8B1NjRw/?utm_medium=copy_link


La catedral de Santiago (el final del Camino) hoy mismo


En primer lugar, quiero hablarles de San Antonio Abad, o San Antón. Este monje, que vivió en los albores de nuestra era, fue un propietario agrario muy rico de orígenes nobles egipcias que, a los 20 años, decidió dejarlo todo, vender todas sus posesiones para darles el dinero a los pobres y empezar una nueva vida de retiro como anacoreta en el desierto. Allí vivió en una cueva hasta los 105 años, tras haber pasado una vida de oración y tentaciones, manteniéndose toda su vida como un ermitaño amigo de los animales.


San Antón o San Antonio Abad


A su muerte, fue enterrado por sus discípulos en una tumba sin nombre, pero un par de siglos después sus reliquias fueron llevadas a Alejandría y Constantinopla. 


San Antonio Abad siempre es representado con un cerdo a sus pies, después de salvar según la tradición a una familia porcina enferma


Precisamente desde esta última ciudad, un noble francés llamado Jocelyn, que tras haber ido a luchar contra los turcos a mediados del siglo XI, fue premiado por el emperador bizantino  Román IV en el año 1074 con una reliquia de San Antón, que depositó en su Delfínado natal, cerca de Vienne, en una villa llamada desde entonces Saint-Antoine-l’Abbaye (San Antonio Abad).




A la reliquia pronto se le empezaron a atribuir propiedades milagrosas, sobre todo a raíz de una enfermedad que, en aquella época, asolaba Europa: el ergotismo o fuego (fiebre) de San Antón.




Esta terrible enfermedad es causada por un hongo, el Claviceps purpurea, que actúa como parásito del centeno (cereal muy consumido en el Norte de Europa, donde es menos frecuente el trigo). Este hongo, con forma de cuerno, era mezclado con los granos propios del centeno al moler la harina, intoxicándose así todo el preparado que iría a panes, a cervezas, etc. Como el consumo de los derivados del centeno era tan alto desde Francia a Rusia pasando por los países nórdicos, fueron muchos los afectados por esta plaga.


Ergóticos


Daba unos síntomas realmente espeluznantes, que nos podrían recordar vagamente a la lepra: si bien podía ser una enfermedad fulminante cuando afectaba a los órganos internos, lo más común era que, además de causar alucinaciones (que se producen más limpiamente con su derivado, el LSD), afectase a las partes acras del cuerpo (nariz y extremidades), en las que el sujeto empezaba a sentir un ardor o escozor insoportable. Los miembros se iban gangrenando y, al cabo de un tiempo, amputando, quedando los que sobrevivían totalmente lisiados, muriendo la mayoría.


Delfinado


Como comprenderán, la ciencia en la Edad Media no estaba tan avanzada como esta hoy en día, así que la mejor solución para salvarse era encomendarse a los Santos. 




Este fue el caso de Giraldo de Valloire, un joven noble francés del Delfinado, hijo de Gastón de Valloire. Tras contraer la enfermedad, el padre se encomendó a San Antón (que como recordarán, tenía su reliquia en las cercanías), y tras un sueño revelador en el que san Antón le decía que se curaría si, como él, daba todos sus bienes a los pobres), el niño se curó.




Poco después, con bula del Papa Urbano II en el año 1095, fundaron la Orden de los Hospitalarios de San Antonio (orden Antoniana) para ayudar a los enfermos con este mal, fundando monasterios y hospitales por toda Europa.


El símbolo de la orden fue la letra griega Tau


También en España se fundaron dos encomiendas principales: una en Castrojeriz, Castilla, fundada por Alfonso VII a mediados del siglo XII; y otra en Olite, Navarra, de próxima fundación al castellano.


Los restos del monasterio antoniano de Castrojeriz


En estos monasterios y hospitales no solo se rezaba, sino que se llevaron a cabo interesantes avances en el campo quirúrgico: para evitar la expansión de la gangrena, los monjes serraban los miembros gangrenosos a los enfermos ergóticos para evitar la progresión de la gangrena en la llamada “Serratura” (hasta 1215, cuando se prohibió a los clérigos las cirugías sangrantes).




Pero lo cierto es que el principal atractivo de los monasterios españoles era que eran los únicos en los que esta enfermedad realmente se curaba, motivo por el cual muchos centroeuropeos enfermos hacían el camino de Santiago parando en Olite o Castrojeriz, donde una serie de interesantes sanaciones se les hacían a los enfermos.




En primer lugar, se untaban las heridas con vino y emplastos a base de hierbas y grasa de cerdo, que ayudaban a calmar el dolor y las heridas. Pero lo más importante era el pan.


Los panes de San Antón


Sí, el pan. El pan de trigo. Y es que, como recordarán, el cornezuelo es un parásito del centeno, típico del norte y centro de Europa. Pero aquí teníamos el dorado trigo que, en panecillos marcados con la Tau de los antonianos, conseguían mejorar el pronóstico de los enfermos con el cambio de dieta (piensen que si teniendo la enfermedad, seguían comiendo más pan centeno contaminado, la cosa empeora aún más).


El pan de centeno también se consumía en España, pero es más típico el trigo o, posteriormente, el maíz 


Así, cuando ya estaban mejor, seguían hacia Santiago de Compostela para ganar el jubileo y dar la gracias también al apóstol. 

La orden siguió activa por muchos años más, curando a los ergóticos y realizando labores de caridad hasta su unión a la Orden de Malta en la época de Pío VI, a finales del Siglo XVIII.


La Cruz de Malta


Con respecto al cornezuelo, como antes les avanzaba, hay que decir que a partir de él se obtiene una de las drogas más famosas y potentes: la dietilamida del ácido lisérgico (LSD).


LSD


Esta fue sintetizada por primera vez en 1938, en la Austria ocupada por los Nazis, por el suizo Albert Hofmann, aprovechando sus propiedades alucinatorias y serotoninérgicas. Hay que decir, a modo de curiosidad, que tanto San Antonio Abad como Hofmann, los dos protagonistas del cornezuelo, fallecieron ambos a edades muy longevas (el santo a los 105 y el científico a los 102).


Hofmann

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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.






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