| Cortés |
Nacido, como tantos otros conquistadores, en la baja hidalguía extremeña, se fue a Indias en cuanto pudo para hacer fortuna y carrera. Aún así, de todos los conquistadores, como veremos, el fue el más culto y preparado legal, militar y como luego veremos, moralmente, pues pese a los abusos que cometió (como pasó en todas las conquistas a lo largo de la humanidad), respetó los pactos con sus aliados indígenas como pocos otros hicieron.
| Hernán Cortés y su lengua indígena, Doña Marina (la Malinche), su principal intérprete y aliada en la conquista |
Pese a estar al principio proscrito por su superior, organizó una expedición al continente, que aún no había sido explorado por los españoles y, con la ayuda de dos interpretes muy peculiares, un náufrago sevillano y una aristócrata indígena de los que luego hablaremos, realizó la técnica de sublevar otros pueblos indígenas, oprimidos por los aztecas, para que se levantaran contra el Imperio de Moctezuma y, así, conquistar el territorio y fundar la Nueva España, convirtiendo a aquellos indígenas aliados, sobre todo los Tlaxcaltecas, en hidalgos.
| El escudo de Cortés, marqués Del Valle de Oaxaca |
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Pasemos a la historia.
| Medellín, su lugar de nacimiento |
Empezaré diciéndoles que, como buen hidalgo con más historia y antepasados que bienes, su nombre de verdad era Hermán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano. Sus padres, llamados Martín y Catalina, eran ambos hidalgos, siendo su madre, de apellido Pizarro, pariente del conquistador del Imperio Inca, Francisco de Pizarro.
| Pizarro, su pariente |
Nuestro protagonista nació alrededor del año 1485 en Medellín, Extremadura, y aunque era hijo único, no tenía un gran capital que explotar. Su padre, Don Martín, le envió a Salamanca a estudiar leyes a los 14 años, y allí adquirió un poco de formación impartida por un escribano de Valladolid.
| La universidad de Salamanca |
Sin embargo, el intrépido Hernán, ávido de aventuras, pronto abandonaría sus estudios con un objetivo claro: ir a la guerra. Primero, intentó ir a las guerras de Nápoles con el Gran Capitán (quien, por cierto, falleció también hace hoy 506 años), pero no lo consiguió. Lo que sí consiguió fue embarcarse a Indias, en un viaje pagado por su padre en 1506.
| La casa de Cortés en Santo Domingo |
Una vez llegado al nuevo continente (descubierto hacia solo 12 años por Colón), Cortés se estableció en la isla de la Española (lo que hoy son República Dominicana y Haití) como escribano, después de una campaña contra los caciques haitianos. Esto le hizo recibir una pequeña hacienda con la que comenzar su fortuna.
| Diego Velázquez de Cuéllar |
Sería 5 años después, en 1511, cuando conoció a una de las personas que le cambiarían la vida: Diego Velázquez de Cuéllar. Este le reclutó como secretario para administrar el quinto real en una nueva acción: la Conquista de la isla de Cuba. Allí, tuvo la honra de convertirse en el primer alcalde de la historia de la ciudad de Santiago de Cuba.
| Santiago de Cuba |
Tras comprometerse con Catalina Suárez Marcaida (cuñada de Velázquez), fue propuesto por este en 1518 para una nueva misión: una expedición al Yucatán, esto es, dejar las islas y pasar por fin al continente que, en ese momento, aún no estaba explorado, ni mucho menos conquistado. Sin embargo, Velázquez empezó a recelar de Cortés, pues veía en este un poderoso y ambicioso rival, con lo que intentó cancelar y relevarle de la expedición.
| La expedición de Cortés |
Don Hernán, sabedor de esto, decidió partir lo antes posible, y el 18 de noviembre de 1518 partió de Cuba con 600 hombres y 16 caballos a la conquista de un Imperio, el Imperio Azteca o Mexica, que tenía una población de unos 15 millones de habitantes. Con esa fuerza, parece evidente que la conquista era una simple quimera, pero decidió aliarse con otros pueblos indígenas, como ahora veremos.
| México en la época |
En ese momento, Mesoamérica se encontraba en un periodo de transición, por no decir decadencia, pues la cultura Maya, predominante en la región durante siglos, se acababa de dividir en, por así decirlo, pequeñas taifas que luchaban entre sí y que, además, favorecerían la conquista. Si a fin de cuentas, no vence quien quiere, sino quien puede. En México, destacaban dos estados: el Imperio Mexica, Azteca, y la Confederación o República Tlaxcalteca. Dos estados opuestos que, en breves, analizaremos.
| Cozumel |
Primero, Cortés arribó a una isla, Cozumel, donde convenció a los indígenas de que dejaran su idolatría y se convirtieran al Catolicismo, cosa que, sorprendentemente, aceptaron sin necesidad de armas, diciéndoles diplomáticamente “que su Dios era mejor, que adorasen la cruz y dejasen de sacrificar hombres”, según dice Prudencio de Sandoval en la Vida y hechos de Carlos V.
| Melchorejo |
El caso es que de allí partieron a Tabasco, llevando con ellos un intérprete indígena de Isla Mujeres al que llamaban Melchorejo, encontrando poco después a un náufrago español llamado Jerónimo de Aguilar, oriundo de Sevilla, que se encontraba esclavo de unos mayas, con lo que había aprendido su idioma y se convertido en un útil intérprete. Igual que él, había otro náufrago, Gonzalo Guerrero, que en su lugar, decidió quedarse con los Mayas, dónde tenía un escalafón alto, de por vida.
| Jerónimo de Aguilar |
En la desembocadura del Río Tabasco (hoy Grijalva), infligió una gran derrota a los Mayas de la ciudad de Potonchán en la Batalla de Centla. Estos Mayas le ofrecieron a los españoles una serie de regalos por su derrota, entre ellos unas mujeres. De ellas, destacaba una mujer, a la que después se le llamaría “La Malinche”.
| La Malinche |
De nombre real Malintzin o Malinalli (nombre relacionado con la diosa de la hierba), tuvo una vida realmente difícil. Provenía de una familia de caciques de las cercanías de lo que hoy es Veracruz, de habla Nahuatl. Fue vendida por su madre y su segundo marido como esclava a unos traficantes de esclavos, y de allí pasó al cacique maya de Tabasco.
Vivió allí varios años hasta que en 1519 pasó a manos españolas, convirtiéndose en su más fiel ayuda al poder ser intérprete entre los mexicas y los Mayas, pudiendo Jerónimo de Aguilar traducirla al español (hasta que pronto ella lo aprendió). La Malinche se convertiría en una fiel ayuda de Hernán Cortés (con quien tuvo un hijo, Martin Cortés el Mestizo), siendo una de las directoras de la conquista española de México. Como española, fue bautizada con el nombre de Doña Marina.
El problema residía en que Velázquez le había dado autorización para descubrir, no para poblar. Sin embargo, en la Costa del Golfo, decidió fundar, después de la primera villa que fue Santa María de la Victoria, la primera ciudad española en la Nueva España: la Villa Rica de la Vera Cruz, origen de la que hoy es la ciudad de Veracruz. Esto le convirtió en un proscrito a ojos oficiales, pues su superior, Velázquez de Cuéllar, lo deslegitimó.
| Fundación de Veracruz |
Sin embargo, Cortés se proclamó Capitán General y se decidió a partir al Oeste, donde el Imperio Mexica Azteca se convertiría en el gran objetivo de su vida. Para que nadie tuviera la tentación de volver, quemó sus naves, dejando solo una para que su mejor hombre, Portocarrero, partiera a la metrópoli a explicar al rey sus hazañas.
| Imperio Azteca |
Poco después, tuvo su primer contacto con el Imperio Azteca, que le ofreció regalos pensándole enviados del dios Quetzalcoatl. Fue precisamente en esta época cuando Cortés realizó su primera alianza con un pueblo indígena: los Totonaca, de unos 20.000 habitantes. Así, en 1519, 30 pueblos de la cultura totonaca se reunieron con Cortés en Cempoala para sellar su alianza, aportando 1.300 hombres para luchar contra el Imperio Mexica a cambio de mantener su estatus de libertad. Sin embargo, las enfermedades los diezmaron pronto y, por desgracia, poco quedó de ellos.
| Ruinas de Cempoala |
Poco después, se dirigieron al NO, dejando por fin la Costa, contando ya, gracias a los Totonaca, con un ejército de unos 2.000 hombres. Al cabo de unos días, entró en la región de la Confederación Tlaxcalteca, dirigida por un senado republicano formado por cuatro estados: Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán.
| Cortés y los Tlaxcaltecas |
El Imperio Azteca y la confederación de Tlaxcala eran enemigos acérrimos, pues tenían formas opuestas de entender la política. Además, los aztecas se habían ganado su repulsión, pues hacían continuas guerras para conseguir prisioneros con los que hacer sacrificios religiosos.
| Xicohtencatl |
Sin embargo, los Tlaxcaltecas no se subordinaron directamente a los españoles, sino que iniciaron una guerra: Xicohtencatl, caudillo Tlaxcalteca, se enfrentó en dos batallas frente a los españoles, pero tras perder dos veces, el senado decidió la capitulación y la alianza. Con ellos convivió varias semanas, y sin ellos, no hubiera podido conquistar el imperio azteca, pues fueron los que más hombres y más datos sobre los rivales aportaron.
| Cortés y sus aliados Tlaxcaltecas |
Al partir hacia Tenochtitlán, cada vez más cerca, los aliados hicieron una parada en la ciudad de Cholula, aliada Azteca. Esa ciudad estuvo a punto de ser la perdición de Cortés y la conquista.
| Cholula |
Esta ciudad, de 30.000 habitantes, se había engalanado para hospedar a los conquistadores con aparente ingenuidad. Sin embargo, una anciana y unos sacerdotes avisaron a Cortés, que había visto unas varas con collares en un templo para prenderles, de que les estaban tendiendo una emboscada. Así, antes de que nada pasara, Cortés decidió acabar con la ciudad, dándole un castigo sin parangón con una Matanza de 5.000 hombres en 5 horas. Desde entonces, permanecieron dos meses en Cholula sin que nadie se atreviera a amenazarles.
| El Paso de Cortés |
Después, partió por El Paso de Cortés entre dos volcanes hacia el valle de México, llegando así finalmente a Tenochtitlan, reconocida por los españoles como “un sueño hecho realidad”. Iban en ese momento unos 5.000 hombres con Cortés: 3.000 Tlaxcaltecas, 1.300 Totonacas y unos 500 españoles. Los aztecas, a su lado, eran millones.
| Tenochtitlán |
Tenochtitlán, la capital, era una ciudad enorme y llena de tesoros, que era la capital del Imperio Azteca. Recordemos que, sobre ella, se fundó la ciudad de México.
| Moctezuma II |
El 8 de noviembre de ese 1519 se encontraron a la entrada de la ciudad Moctezuma II, el emperador azteca, con Hernán Cortés, utilizando como intérpretes a la Malinche (Doña Marina) y a Jerónimo de Aguilar. Moctezuma se quedó impresionado, pensando que eran enviados de Quetzalcoatl, entregándoles como presente varios tesoros, incluso su tocado de plumas de Quetzal, el “Penacho de Moctezuma”.
| El penacho de Moctezuma |
Temerosos por las advertencias Tlaxcaltecas de posibles intentos de asesinato, habiendo encontrado varios tesoros de por medio (los cuales por si acaso, no desvelaron su hallazgo a los aztecas), se mostraron suspicaces ante sus anfitriones, planteándose secuestrar al emperador. Todo esto era una quimera, pero un hecho lejano precipitó los acontecimientos.
| Moctezuma es prendido |
En las cercanías de Veracruz, un ejército azteca se enfrentó y derrotó a un ejército Totonaca con unos cuantos españoles, lo cual supuso su primera derrota y un gran desprestigio para ellos, vistos como semidioses. Así, decidieron en Tenochtitlán prender a Moctezuma y utilizarlo como rehén auspiciados por los precavidos Tlaxcaltecas.
| Moctezuma y Cortés |
Moctezuma, para evitar revueltas, dijo a su pueblo y a su guardia que iba con ellos de motu proprio, jurándose vasallo de Carlos V y mostrándose muy obsequioso con sus secuestradores. Sin embargo, cuando los atacantes de Veracruz fueron llamados a presencia de Cortés y le confesaron que el ataque había sido mandado por Moctezuma, Cortés empezó a desconfiar aún más del emperador.
Sin embargo, un nuevo problema se le presentaba al extremeño. Desde Veracruz, le llegó noticia de que su concuñado Velázquez lo había declarado proscrito, mandando una expedición al mando de Pánfilo de Narváez para derrotarlo y capturarlo. En un ataque rápido, y dejando una pequeña guarnición en Tenochtitlán, Cortés con 300 hombres (entre ellos sus aliados) derrotó a Narváez, consiguiendo que parte de sus hombres se unieran a su empresa.
| Volvemos a ver a Velázquez de Cuéllar |
El problema estaba en que los hombres de Narváez habían dicho a los mexicas que Cortés era un rebelde, y esto levantó suspicacias entre los aztecas. Mientras tanto, la guarnición que este había dejado en Tenochtitlán al mando de Pedro de Alvarado cometió uno de las mayores matanzas de la conquista de la Nueva España: la Matanza del templo mayor. Así, en plena fiesta de Tóxcatl, una de sus mayores celebraciones, se robaron y mataron un número elevado (pero desconocido) de mexicas.
El 24 de junio de 1520 el ejército de Cortés regresaba a la ciudad, poco más de un mes después de la Matanza, encontrándose la ciudad totalmente alporizada. Esa noche de San Juan fue, sin duda, la peor de la conquista española de México.
| La muerte de Moctezuma |
Intentando hacer un acercamiento soltando al hermano de Moctezuma, este instigó el alzamiento y empezó una revuelta. Tras pedirle a Moctezuma que calmara a su pueblo, este, visto como traidor, fue muerto por los propios mexicas (pese a que se dice que pudo haber sido matado por Cortés, los historiadores creen que la versión cierta es la primera).
| La noche triste de Tenochtitlán |
Sitiados los españoles en una casa por los mexicas, se vieron obligados a escapar en la noche del 30 de junio al 1 de julio, uno noche lluviosa, oscura, metáfora de la esperanza que les quedaba, en la llamada Noche Triste de Tenochotitlán. En su sigilosa partida, se vieron delatados por una anciana, que dio la voz de alarma e hizo que los mexicas, ahora al mando de Cuahtémoc, se enfrentaran a ellos, matando a muchos. Otros se hundieron por los tesoros que llevaban cruzando el lago.
| El llanto de Cortés |
Sin embargo, consiguieron reorganizarse pronto, y 7 días después, el día de san Fermín, consiguieron derrotar a los aztecas en Otumba. Con esa victoria (sobre todo moral) se establecieron un tiempo en Tlaxcala, reorganizándose con el apoyo de los indígenas para la toma definitiva de Tenochtitlán.
| El último emperador azteca, Cuahtémoc |
Tras un largo sitio de 75 días, el Imperio Azteca fue tomado con su capital, Tenochtitlán, el 13 de agosto de 1521, convirtiéndose los mexicas en esclavos de los españoles y de los Tlaxcaltecas, que se convirtieron desde entonces en los señores efectivos a nivel local.
| Caída de Tenochtitlán |
Tras esto, Cortés mandó venir a su esposa, Catalina Suárez Marcaida, a la que le hizo una casa, estableciéndose como los nuevos señores de Tenochtitlán. Sin embargo, Cortés siempre estaba con la Malinche, quien era su verdadera mano derecha en la construcción de una nueva ciudad a partir de la antigua capital, que sería la actual Ciudad de México.
| Catalina Suárez Marcaida |
Su esposa, la Marcaida, pronto moriría (en extrañas circunstancias, algunos dicen que asesinada por Cortés) sin hijos, y Cortés tomaría de nuevo estado con la sobrina del duque de Béjar, Juana de Zúñiga, en 1528, con quien tendría 6 hijos. Además de estas, también estaría con la hija de Moctezuma, bautizada como Isabel, con quien tendría una hija llamada María Cortés de Moctezuma.
| Isabel Moctezuma |
En 1522, fue nombrado por el Rey como Capitán General de la Nueva España tras una relación que le mandó de la Conquista. Sin embargo, y pese a un exitoso viaje a Honduras, Guatemala y el Yucatán, levantó los recelos de la corte, que mandaron nuevas autoridades para regir el territorio. Así, la Nueva España fue erigida en virreinato, siendo el primero de sus virreyes Don Antonio de Mendoza y Pacheco, de más alcurnia que el “hidalguillo extremeño”.
| El virrey |
Aunque mantuvo durante años su posición y realizó nuevas conquistas, en 1529 fue llamado a la corte, donde fue sometido a un juicio del que salió totalmente absuelto. Es más, fue titulado como marqués del Valle de Oaxaca y nombrado Capitán General Perpetuo. Volvería a México y conquistaría la Baja California en los siguientes años.
| Baja California |
De vuelta a España, iria a combatir a Argel buscando nuevos éxitos y Mercedes, pero poco más obtuvo. Se acabaría instando en Castilleja de la Cuesta, en Sevilla, en 1541, donde estableció una microcorte humanista, con tertulias literarias e historias de conquistas, donde murió en 1547, siendo sucedido en sus títulos por su hijo legítimo don Martin Cortés de Zúñiga.
| El castillo de Cortés |
Así acaba la historia de este conquistador, más culto que los otros de su clase, tan o más cristiano y valiente, ambicioso como el que más y, sin duda, afortunado e ingenioso como pocos, pues con solo 400 hombres y unos pueblos aliados, fue capaz de someter y conquistar a un Imperio sin parangón, y con su ejemplo con la Malinche, dio germen al mestizaje que, siglos después, se convertiría en símbolo de la Nueva España y de la nación mexicana.
| El escudo de Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano, I Marqués del Valle de Oaxaca |
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Santiago Ogando Pérez.
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