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Fernando I el Magno: el fin de la Alta Edad Media hispánica


 
Tal día como hoy hace 956 años, el 27 de diciembre del año 1065, fallecía en León, ciudad de la corte de sus reinos, el Rey Fernando I el Magno, cuyos dominios se extendían desde Galicia (que aún incorporaba Portugal) hasta la frontera con el Reino de Navarra, de cuya casa real era originario nuestro protagonista.


El mapa de la península a la muerte de Fernando I


Este día, igual que había hecho tantos años atrás su padre y era costumbre en los reinos de sucesión germánica, dividió sus estados que tanto empeño le había costado reunir (que no unir) entre sus hijos, separando por primera vez Castilla como reino y disgregando por última vez Galicia como reino independiente de la capital leonesa, causando con estos hechos una verdadera guerra dinástica en la que El Cid sería protagonista principal junto a sus hijos y herederos.


La familia de Fernando el Magno y la Reina Doña Sancha 


Si prefieren, pueden ver solo el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CX__ZmoNd-z/?utm_medium=copy_link


Pasemos a la historia.


Fernando I


Se preguntarán, en primer lugar, por qué digo que Fernando I fue el final de la Alta Edad Media hispánica. Si bien su muerte es de lo que se cumple el aniversario hoy, y esta es uno de los eventos más célebres de la historia de España, la realidad es que ese final de era al que yo me refiero (que siempre es algo muy ambiguo) se ubica al principio de su reinado.


El reino de Don Sancho en su apogeo. Como ven, había una zona en medio en constante cambio entre manos musulmanas y cristianas


Fue ahí, en el 1035, cuando terminó la hegemonía navarra en los reinos Cristianos al repartir sus reinos su padre, el archiconocido Sancho Garcés III el Mayor. Además, 2 años después, con la Batalla de Tamarón, el Rey Fernando puso fin a la antigua dinastía astur que regía desde hace 3 siglos Asturias, León y Galicia (con Portugal) con la muerte de su cuñado don Vermudo III, anexionando desde su pequeño condado de Castilla todo lo que estaba a su Oeste. 


Vermudo III


En fin. Voy a hablarles un poco de su interesante vida y reinado. 


Fernando Sánchez, que así se llamaba de nacimiento, era el cuarto hijo del Rey Sancho Garcés III de Pamplona, llamado “El mayor”. Su madre era una noble de la casa condal castellana llamada Muniadona de Castilla, hermana del último conde “independiente” (que no lo era, Castilla era vasalla de la corte leonesa), García Sánchez, a cuya muerte pudo invocar sus derechos y convertirse Sancho de Pamplona en conde también de Castilla.


Sancho Garcés III, padre de Fernando


Y es que los estados del Rey Navarro no se limitaban solo a su reino patrimonial: era Rey de Pamplona-Nájera, Conde de Aragón, Conde de Sobrarbe y Ribagorza y Conde de Castilla. Los únicos reinos Cristianos que no estaban bajo su dominio eran León, Galicia, Asturias (bajo el rey Vermudo III) y los condados catalanes.


Don Sancho y sus hijos


Al fallecer en el año 1035 el rey Sancho el Mayor, dividió sus estados entre sus hijos: a García, el primogénito legítimo, se le dio el título de Rey de Pamplona; a Ramiro, el primogénito ilegitimo, se le dio Aragón; a Gonzalo, los condados de Sobrarbe y Ribagorza; y a Fernando, el menor, el condado de Castilla.


García Sánchez de Castilla


Don Fernando, nuestro protagonista, ya había sido nombrado en vida Conde de Castilla como sucesor, como decía antes, de su tío materno, Don García Sánchez, fallecido en el 1029, aunque era su padre quien ejercía como verdadero conde. En el año 1032, Fernando se casó con la que, años atrás, había sido prometida de su tío: la infanta doña Sancha, hermana de Vermudo III, el rey leonés, acercándose así al codiciado trono real.


Don Fernando y Doña Sancha


Don Fernando, en sus primeros años, fue un buen conde, según las crónicas. Aunque su padre había anexionado a Navarra parte del condado, Doña Sancha había llevado como dote las tierras entre los ríos Cea y Pisuerga, aumentando así el territorio. Sin embargo, don Vermudo, que se casó en el 1037 con una hermana de Fernando, reclamó este territorio, lanzándose a la guerra contra sus cuñados, el castellano y el rey de Navarra, sucediendo que en la batalla de Tamarón, en el mismo 1037, fallecía sin descendencia don Vermudo, quedando como heredera doña Sancha y, por ella, su esposo Fernando.


La muerte de Don Vermudo de León


Así, el rey Fernando sería conocido como Rex Totius Hispanieae, teniendo en sus manos los próximos reinos de Castilla, León y Galicia con Portugal, convirtiéndose en el mayor señor de la península (recordemos que el califato ya había caído en el año 1031). El caso el que a la nobleza de los reinos, como es natural, les costó aceptar el cambio de rey, y más habida cuenta de que murió en batalla contra el nuevo; pero con su buen hacer, Fernando consiguió poco a poco subyugar en los nobles, convirtiéndose en un rey respetado.


Fernando I


Durante su reinado, mantuvo en muchas ocasiones luchas contra su hermano García de Nájera-Pamplona, quien celoso de la posición de su hermano, tramó contra él en muchas ocasiones hasta que, en la batalla de Atapuerca, el rey García Sánchez fallecía a manos de los leoneses en el 16º año de reinado de Fernando (1054).


Garcia Sanchez III de Pamplona


Durante su reinado, dio un gran avance a sus reinos, introduciéndolos en las nuevas corrientes europeas que, podríamos decir, marcaron un cambio frente a la época anterior. Tenemos ejemplos como la introducción de la regla de Cluny en los monasterios castellano-leoneses y gallegos, las primeras muestras de arte románico como el pórtico de San Isidoro de León o sus avances en las relaciones con los reinos taifa de Al-Ándalus, tomando ciudades como Coimbra o Lamego y sometiendo a otros, como Toledo o Sevilla, al pago de parias, un impuesto para garantizar su protección.


Interior de San Isidoro de León


Tras varias campañas militares que le llevaron incluso hasta Valencia, en la nochebuena del año 1065 el rey se sintió indispuesto, y tras recibir la eucaristía y hacer penitencia pública, falleció el día de San Juan Evangelista, el 27 de diciembre, a los 49 años, una edad que, en su época, no era alcanzada por cualquiera.


En los códices, Fernando I


En el año 1063 había anunciado su decisión de dividir sus reinos, igual que su padre había hecho 30 años atrás, parece que con cierta amnesia de las luchas que había mantenido él mismo con sus hermanos años atrás.


Sancho II


A su hijo mayor, don Sancho, le dejó en herencia su estado patrimonial, el condado de Castilla, a título de Rey, con las parias de Zaragoza. Es conocido por ser el señor de El Cid Campeador.


Alonso II


A su hijo segundo, don Alonso, le dejó el reino de León con la opción de convertirse en Imperator, junto con las parias de Toledo. 


Don García de Galicia


Al tercer hijo, Don García, le dejó el reino de Galicia con Portugal (que en ese momento era un condado hereditario (como Castilla) en manos de Nuno Mendes y que él incorporó al reino de Galicia tras tres siglos) con las parias de Badajoz y Sevilla.


Urraca de Zamora


A sus dos hijas, Doña Elvira y Doña Urraca, les dejó las ciudades del Duero: Toro y Zamora, respectivamente. Con la condición de que permanecieran solteras, tendrían dignidad real y los infantazgos de los monasterios del reino.


Doña Elvira  de Toro


Igual que había pasado con su padre y tíos, los hijos de Fernando no tardaron en iniciar luchas dinásticas. En primer lugar, don Sancho y don Alonso se aliaron para desposeer a su hermano don García un lustro después de la muerte del rey Magno, titulándose así ambos “Rey de Galicia” y encerrando de por vida a Don García.


La muerte de don Sancho


Poco después, los dos hermanos restantes se enfrentaron entre sí, refugiándose don Alonso en la Zamora de su hermana Urraca. Sin embargo, cuando Don Sancho estaba poniendo sitio a Zamora, fue muerto por “Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido; si gran traidor, más traidor era el hijo”, en el año 1072. Así, don Alfonso VI se convertiría en rey de Castilla, León y Galicia, reuniendo la herencia de su padre.


El juramento de Santa Gadea


Lo que pasó después, lo recordarán del Cantar de Mío Cid. Si realmente estuvo detrás de la muerte de Don Sancho su hermano don Alonso, nunca lo sabremos con certeza.


El Cid y don Alonso


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Santiago Ogando Pérez.





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