Tal día como hoy hace 249 años, el 7 de diciembre de 1772, fallecía en Madrid el fraile benedictino Martín Sarmiento, más conocido por “El Padre Sarmiento” a los 77 años.
| Panorámica de Pontevedra, localidad donde se crio y de la que él se sentía parte |
Hoy, pues, les hablaré de este insigne erudito berciano tan vinculado durante toda su vida a Galicia (lugar de donde era su familia y donde él se crio). Fue uno de los mayores estudiosos del Siglo de las luces en Galicia (y en España en general) en diversos campos, desde la antropología y la literatura hasta la medicina o la biología. Además, como veremos, fue un gran amigo y colaborador de la otra gran figura literaria de su siglo, el también gallego Padre Feijoo.
| El Padre Feijoo, la otra gran figura de la ilustración |
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Pasemos a la historia.
Se ha especulado mucho sobre el lugar de nacimiento del Padre Sarmiento. Él firmaba como natural de Pontevedra, y así le creía todo el mundo el su momento. Sin embargo, la realidad es que había nacido en Villafranca del Bierzo el día 9 de marzo de 1695.
| Panorámica de Villafranca |
Su verdadero nombre, antes de adoptar los hábitos, era Pedro José García Balboa. Su padre era Alonso García de Cerage, natural de Meilide, Cerdedo, en las afueras de la ciudad de Pontevedra, maestro arquitecto; su esposa era doña Clara Balboa Sarmiento de Quiroga, oriunda de la casa de Perros, en Pascais, Samos.
| Monasterio de Samos |
Fue la suerte la que quiso que los dos esposos se encontraran, pues Don Alonso fue nombrado maestro de las obras del bello Monasterio de Samos, en la provincia de Lugo, y allí fue donde conoció a Doña Clara.
| Castillo-Palacio de los marqueses de Villafranca del Bierzo |
Sería en 1680 cuando fue llamado a Villafranca del Bierzo a dirigir las obras del palacio de los marqueses de Villafranca, y se trasladó allí, casándose en 1682 con su esposa. Seria 13 años después, cuando seguía aún Don Alonso trabajando en las obras del palacio, que en el 1695 nacería nuestro protagonista, cuarto de 7 hermanos. Al año siguiente, en 1696, la familia volvió a Pontevedra, donde su padre se estableció como Correo mayor, y allí nacieron el resto de sus hermanos.
| Teucro, fundador mítico de Pontevedra y héroe legendario de la Guerra de Troya |
En la ciudad de Teucro tomó el aún Pedro José sus primeros estudios, en el Colegio de los Jesuitas. Continuaría instruyéndose en el Convento Benedictino de Lérez, hasta que en 1710 tomaría camino de Madrid, donde le fue impuesto el hábito de San Benito en el convento de San Martín, el día de Pentecostés de 1711, a los 16 años.
| Monasterio de Lérez |
Al convertirse en fraile, fue cuando tomó su nuevo nombre, Martín, en honor al convento donde fue ordenado. Además, tomó como apellido García Sarmiento, el segundo de los apellidos de su madre, que tenía su origen lejano en la casa de los que, desde el siglo XIV, eran condes de Ribadavia.
| Escudo Sarmiento |
Tras su ordenación, fue enviado al monasterio de Irache, en Navarra, donde realizó sus primeras obras, y después se dirigiría a Salamanca a estudiar Teología, pero pasando sus vacaciones en Madrid, donde se dedicaba a leer los 10.000 libros de la biblioteca e investigar sobre, para empezar, la lengua griega, de la que escribió un diccionario. Fue allí donde eliminó definitivamente su apellido paterno, García, empezando a firmar como Martín Sarmiento.
| Monasterio de Irache |
Después de esto, fue pasando como profesor a diferentes monasterios de la orden benedictina del N de España, como son el de Eslonza en León o el de Celorio, en Asturias, previa llegada a Oviedo. Allí se estableció entre 1722 y 1725, y allí convivió y entabló una fuerte amistad con el célebre polígrafo orensano Benito Jerónimo Feijoo, más conocido por el Padre Feijoo, autor de grandes obras como el Teatro crítico universal, y a quien el Padre Sarmiento admiraba desde hacía años.
Tras esta etapa en Oviedo, y después de una visita a su Galicia, fue destinado a Madrid en 1726, ciudad en la que permaneció los siguientes años (salvo un año y medio que estuvo catalogando los archivos de la Catedral de Toledo).
| Iglesia de San Martín de Madrid |
Desde 1730, empezó a escribir y a investigar más en profundidad sobre las lenguas románicas, particularmente el castellano y el gallego. Consideraba que era importante que los curas conocieran las lenguas vernáculas del pueblo para poder dar las predicas y confesar a los fieles.
Durante esta época, se dedicaría a hacer defensas del Padre Feijoo, muy criticado en diversos aspectos por la nueva visión que pretendía darle, más ilustrada, a la tradicional sociedad y religión española. Con su Demostración criticoapologética del Teatro Crítico Universal, hacía una revisión de su interesante obra, pero demostrando una sutil diferencia con Feijoo: mientras este pretendía desterrar y acabar con las tradiciones y supersticiones en general, Sarmiento quiso dar a conocer esas tradiciones y ponerlas por escrito para mantener la idiosincrasia popular (no las supersticiones, que Sarmiento también las combatía).
En 1745, realizaría un nuevo viaje a Galicia, donde recogería viejas tradiciones, cantigas y formas del habla, así como aprovechaba para volver a ver los lugares en que vivió en su infancia. Escribiría también muchas otras obras, pero serían publicadas en Obras póstumas después de su fallecimiento, en 1775. Trataba sobre medicina popular, sobre filología, biología, etimología, historia, geografía y muchas otras ramas de la sabiduría.
Permítanme que les cuente una anécdota de uno de sus textos, con una enseñanza moral muy importante: nunca se olviden de sus raíces.
| Angazo |
“Angazo. Esta voz es famosa en Galicia por un chiste que dicen sucedió con un gallego, que por haber andado por Castilla, había olvidado su lengua. Está en tal disposición el angazo que, si puesto en el suelo y tocando con las puntas de sus dientes en él, se pone el pie en la extremidad del mango o astil que hace cruz con el travesaño, del cual salen los dientes, al instante se levanta el mango y viene a dar con fuerza en la frente del que le tocó con el pie.
Al chiste. Concurriendo el dicho gallego con su madre en una era, y viendo allí el instrumento, preguntó a su madre cómo se llamaba. Mandóle su madre que pusiese el pie en la extremidad arriba dicha. Apenas le puso, cuando el mango, vindicando su propio y nativo nombre, se elevó y le dio en la frente una feroz testerada. Al punto dijo el mozo olvidadizo, ¡ay miña nay, ô angàzo!. Ese es, hijo mío, dijo la madre, el nombre de ese instrumento”.
| Angazo (rastrillo) en la edad media |
Destacaría, también, el diseño de una Preciosa alegoría de la monarquía para el Palacio Real de Madrid, pero que no se llegó a construir entera por su complejidad (recordemos que su padre era arquitecto).
Fallecería en el Convento de San Martín tal día como hoy en 1772, pero su memoria no murió. En su recuerdo, fue creado el Instituto Padre Sarmiento de Estudos galegos sobre humanidades y ciencias sociales, en 1944, que se convertiría en una de las mayores instituciones de estudio de Galicia, continuadora del Seminario de Estudos galegos. Sería, además, premiado con el día das Letras Galegas en 2002.
| Como anécdota, la gente se pone de espaldas al “árbol de la ciencia” y señala, sin mirar, una de las ramas, que son las antiguas carreras de la universidad de Santiago |
Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.
Santiago Ogando Pérez.
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