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Alicia de Battenberg: la desdichada suegra de la reina de Inglaterra



 Hoy quiero hablarles de la princesa Alicia de Battenberg, un personaje realmente interesante y con una vida muy triste. Víctima de los experimentos de Freud, de su sordera y de los extravíos de un marido infiel, vivió una vida de penuria y exilios que, finalmente, la llevarían a convertirse en monja en Grecia tras su viudez (ella era la suegra de la actual Reina de Inglaterra) y ayudar a muchos judíos durante la invasión Nazi en la Segunda Guerra Mundial.


El duque de Edimburgo y su ya anciana madre


Esta princesa alemana, miembro menor de la casa real británica por nacimiento, y de la helena tras casarse a los 18 años con el príncipe Andrés de Grecia, con quien tendría 4 hijas y un hijo, viviría una vida de constantes penas y exilios. 


Con su esposo y sus hijos


En los años 30, mientras su marido vivía una vida de desenfreno en la Costa azul, sus 4 hijas se casaron con Príncipes alemanes y su único hijo vivía amparado por sus diferentes tíos, ella fue diagnosticada de una aparente esquizofrenia, siendo castrada radiológicamente por el propio Freud, y pese a su sordera, se estableció como monja ortodoxa en Atenas, vendiendo sus joyas para ayudar a los judíos durante la II Guerra Mundial y a los pobres durante el resto de su vida.


La joven princesa Alicia


El que prefiera, puede ver solo el resumen en mi instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CXHfwd_NlZJ/?utm_medium=copy_link


Pasemos a la historia.




Castillo de Windsor, 25 de febrero de 1885. La realeza británica estaba de fiesta grande. La princesa Victoria de Hesse y el príncipe Luis de Battenberg estaban a punto de tener su primer hijo. Hasta la propia reina Victoria, abuela de la parturienta, estaba presente.


En esta imagen de 4 generaciones, ven a su bisabuela la reina Victoria, su tía la princesa Beatriz, su madre Victoria de Hesse y la protagonista


Fue una niña. Le llamaron Victoria Alicia Isabel Julia María, pero fue conocida como Alicia, en honor a su abuela materna ya difunta, la segunda hija de la reina Victoria, quien le dio su primer nombre.  Sus otros nombres fueron Isabel (por su tia, Isabel Fiodorovna de Rusia), Julia (por su abuela paterna, la condesa Julia von Hauke) y María (por su tía paterna madrina, María de Erbach-Schonenberg).


Su abuela, Alicia del RU


Su título al nacer fue Su alteza serenísima la princesa Alicia de Battenberg. Como curiosidad, les diré que, a pesar de su rica ascendencia, no era Alteza Real porque su padre, Luis de Battenberg, era hijo de un matrimonio morganático (desigual) entre un príncipe real alemán, Alejandro de Hesse, y la condesa Julia von Hauke. Un caso similar le pasó a la reina Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII, cuyo padre era hermano del padre de nuestra protagonista. 


Con sus padres y su hermana Luisa


Hay que decir que, además, era sobrina de la última zarina de Rusia, nacida Alix de Hesse, pues era la hermana pequeña de su madre. Este fue el motivo por el que su hijo, Felipe de Edimburgo, sería años después quien aportaría sus muestras genéticas para reconocer los restos de la familia real rusa (su tía abuela era, pues, la zarina). 


Sus abuelos maternos, Alicia y Luis de Hesse, con sus hijos, entre ellos Victoria, abuela de Alicia de Battenberg, la zarina Alix y la gran duquesa Isabel Fiodorovna


Después de ella, nacerían sus otros hermanos: Luisa, nacida en 1889, que llegaría a ser reina de Suecia por su matrimonio con Gustavo VI Adolfo de Suecia; Jorge Mountbatten (1892), futuro Segundo marqués de Milford Haven; y Luis Mountbatten, último virrey de la India y conde Mountbatten de Birmania.


En esta foto de alamy, ven a la familia Milford Haven, que así se llamaron cuando Jorge V abolió los títulos alemanes de la casa real


Su infancia la pasó entre Alemania, Inglaterra y Malta, donde su padre, igual que años después su hijo, sería destinado con la marina. Uno de los momentos más recordadas de su infancia sería cuando en 1893, con 8 años, participó como dame de honor en la boda de su tío Segundo el Duque de York (futuro Jorge V), con María de Teck.


Jorge V, María de Teck y sus damas de honor, entre ellas nuestra Alicia


Tras la muerte de la Reina Victoria en 1901, la familia real se separó un poco más, pues ya no era descendiente directo, sino sobrina del monarca. Poco después se confirmaría en la Fe anglicana y, dos años después, cuando tenía 18 años, se casaría.


La joven Alicia de Battenberg


El elegido fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, penúltimo hijo del Rey Jorge I de Grecia y de su esposa, la Reina Olga. Se habían conocido en la coronación del tío de ella, el rey Eduardo VII, en 1902, y tras un año de noviazgo, se casaron en Darmstadt, la capital del estado de la familia, Hesse. Como es costumbre en la monarquía británica, la Princesa Alicia de Battenberg fue conocida desde entonces por el título de su esposo: SAR La princesa Andrés de Grecia y Dinamarca.


Alicia y Andrés 


Alicia y Andrés tendrían 5 hijos: Margarita (1905), princesa Godofredo de Hohenlohe-Langenburg; Teodora (1906), princesa Bertoldo de Hesse; Cecilia (1911), princesa Jorge Donato de Hesse; Sofía (1914), princesa Cristóbal de Hesse; y Felipe (1921), consorte del RU y duque de Edimburgo.


Alicia con sus dos hijas mayore


Sus primeros años en Grecia fueron ya complejos, ya que los conflictos políticos hicieron que su esposo, el príncipe Andrés, se retirara del ejército. Mientras tanto, Alicia se empezó a dedicar a la caridad, empezando a calar en ella la idea de su tía y madrina, Isabel de Rusia, de fundar una orden religiosa de enfermeras que, años después, se haría realidad.


Isabel Feodorovna Románova, nacida princesa de Hesse


Cuando en 1912 empezaron las Guerras de los Balcanes, su esposo volvió al ejército y ella empezó a trabajar de enfermera.


De enfermera de guerra. La primera de pie a la izquierda


Los siguientes años fueron muy duros para Alicia familiarmente: su padre veía hundirse su carrera en la Royal Navy por ser un príncipe alemán; sus tías Alix e Isabel eran asesinadas por la revolución roja en Rusia; su tío el gran duque de Hesse, destronado; sus títulos británicos, eliminados por el Rey Jorge V y, finalmente, enviada al exilio por primera vez en 1917.


Mon Repos


En 1920, el tío de su esposo, Constantino I, era repuesto en el trono, con lo que la familia se instaló en Mon Repos, en Corfú. Allí nació Felipe, su hijo pequeño. Sin embargo, en 1922, al perder Grecia la guerra Greco-turca, volvieron a irse al exilio. La triste anécdota de esto es que el pequeño Felipe, que aun no había cumplido un año, marchó escondido al exilio en una caja de naranjas.


Alicia y el pequeño Felipe


Tras esto, se instalarían en Paris en una casa ofrecida por su cuñada, la princesa Marie Bonaparte (esposa de su cuñado Jorge de Grecia), donde vivieron durante unos años. Durante este tiempo en París, Alicia profundizó en su religiosidad, convirtiéndose en 1928 a la Fe ortodoxa.


Marie Bonaparte 


En 1930, en la época del incipiente psicoanálisis y tras sufrir una depresión, nuestra protagonista es rápidamente diagnosticada de Esquizofrenia paranoide, ingresando en un sanatorio suizo durante años, y siendo sometida a tratamientos tremendos: el famoso Freud, que era el padre del psicoanálisis, achacó los aparentes problemas mentales de la princesa Alicia a un problema de represión sexual, con lo que decidió someterla a un tratamiento de radioterapia en los ovarios, una especie de castración, para inducirle una menopausia precoz.


Freud


Durante este tiempo, fue distanciada de su familia: todas sus hijas se casaron sin que ella pudiera asistir, y su hijo pequeño, Felipe, se fue a Inglaterra al cuidado de sus tíos, el Marqués de Milford Haven y Ld. Mountbatten. Simplemente tuvo algún contacto con su madre.


Lord y Lady Mountbatten, dos de los personajes más importantes y controvertidos de su época 


No volvería a ver a su familia hasta 1937, cuando su tercera hija, Cecilia, su esposo y sus hijos fallecieron en un terrible accidente aéreo en Ostende, y la llevaron al entierro. Este fue el famoso episodio en el que el príncipe Felipe, acompañado de su tío, caminó con 16 años detrás del féretro de su hermana, motivo por el que ánimo 60 años después a su nieto, el príncipe Guillermo, a caminar tras Lady Di.


A la derecha de la imagen, Felipe, como sus nietos años después, junto a su tío, detrás de su hermana Cecilia


En 1938, con la monarquía restaurada, regresó a Grecia. Al año siguiente, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, su hijo se alistó en la Royal Navy, mientras que varios de sus yernos simpatizaban con Hitler. Ella, al contrario que el resto de la familia real (exiliada en Sudáfrica), permaneció en Grecia durante la Guerra, ayudando a la Cruz Roja e incluso haciendo un viaje a Suecia a buscar medicamentos clandestinos. Ella estaba en contra de los nazis, lo cual la metió en graves problemas en su momento.


La familia Grecia-Mountbatten (forma inglesa de Battenberg)


En 1943, cuando los alemanes ocuparon Atenas, deportaron a campos de concentración unos 60.000 judios. Alicia, además de dar apoyo a otros muchos, escondió personalmente con ella a una familia judía (los Cohen) de una deportación segura hasta que Atenas fue liberada al año siguiente. Por sus servicios, fue distinguida como Justa entre las naciones.


Su bisnieto, Guillermo, le rinde homenaje 


Su marido, al que no veía desde 1939, estaba instalado en la Costa azul, en el Sur de Francia, con otra mujer, Andrée de la Bigue. Se lo encontraron muerto un día en el hotel Metropole de Montecarlo, en diciembre de 1944. Sólo le dejó a su hijo un anillo, algunas ropas y objetos y varias deudas. Nunca más se reunió con su familia desde la guerra.


Con su esposo, Andrés 


Al cabo de unos años, en 1947, su hijo Felipe se casó con la heredera de la monarquía inglesa, la princesa Isabel, futura Isabel II. A la boda, sus hijas no pudieron asistir por sus simpatías pronazis. El anillo de compromiso de su futura nuera se hizo desmontando alguna de las pocas joyas que le quedaban. Le dio otra de sus últimas tiaras a su nuera Isabel, pero que se convertiría en un símbolo de su nieta, la princesa real Ana.


La princesa Ana con la Tiara de su abuela


En los años siguientes, desde 1949, recuperó la idea de su tia Isabel Feodorovna y fundó una orden religiosa de enfermeras, a la que tituló “La hermandad Cristiana de Marta y María”, y vestida con ese hábito, se presentó en la coronación de Isabel II en el año 1953. Los siguientes años los dedicaría a la caridad, aunque con más problemas de salud.


La princesa Alicia con sus nietos


Su último de tantos exilios sucedió en 1967, cuando la monarquía griega fue depuesta por última vez (hasta ahora) con el golpe de los coroneles, siendo enviada con su hijo a Buckingham, viviendo dos años con su familia y causando, por su interesante vida, sensación en la Inglaterra de la época.


En una portada de Hola!


En Buckingham vivió hasta su muerte el 5 de diciembre de 1969, siendo enterrada años después en el huerto de los olivos de Jerusalén.


En la boda de su hijo con su madre, Victoria


Puente entre dos mundos, desde la antigua Europa victoriana de los cientos de reinos a la moderna Europa de la guerra fría, la asombrosa vida de esta princesa, más llena de penas que de alegrías, dejó sin duda huella en la historia, dando con su ejemplo un testimonio de valentía, de superación y de fuerza.


La princesa Alicia de Battenberg


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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Perez.



Comentarios

  1. muy. interesante para mi una historia desconocida

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  2. Una historia triste y a la vez interesante.

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  3. Muchas gracias. No conocía esta parte de la historia.

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  4. Muy interesante y mucho sufrimiento de esta familia

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  5. Remarcable historia de una real dama valiente, tenaz y llena de coraje mezclado con santidad.
    Un ejemplo para las casa reales.

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  6. Que pena no haber disfrutado la compañía de sus hijos . una mujer valiente.! Gracias por la publicación.

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  7. Un relato muy interesante

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  8. Pobre mujer cuánto sufrimiento

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  9. La historia es muy interesante pero, tu nivel gramatical debe mejorar.

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  10. Muy interesante* me ha gustado mucho

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  11. Muy interesante. Muchas gracias

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