Ir al contenido principal

El doctor Livingstone, supongo



 Tal día como hoy hace 150 años, el 10 de noviembre de 1871, se pronunció una de las frases más famosas de la historia, en la que, en las cercanías del lago Tanganika, el joven reportero y explorador Henry Stanley encontraba por fin, después de una larga búsqueda, al doctor David Livingstone, misionero, explorador y descubridor de las Cataratas Victoria, tras haber estado este 2 años totalmente desaparecido en el África profunda.


Junto a esta piedra, a orillas del lago Tanganika, se encontraron los dos


Hoy, pues, quiero hablarles un poco de este hecho, de sus protagonistas y, para contextualizar, de como fue esta primera época de la exploración del continente africano, del que los europeos solo conocían (y con dificultades) la costa y poco más, la época previa al colonialismo salvaje tan británico: esa primera época “romántica” en la que los exploradores buscaban, valga la redundancia, conocer lo desconocido, descubrir lo nunca visto: y lo nunca visto era esa África virgen y ajena a la mano de Occidente, en la que hoy pondremos nuestra mirada.


Cataratas Victoria, el mayor descubrimiento de Livingstone


El que prefiera, puede ver el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CWGS6jjNnq0/?utm_medium=copy_link

Pasemos a la historia.


El doctor Livingstone


Madrid, 1869. Un joven y decidido periodista americano se encuentra entrevistando al entonces jefe de gobierno de España, general Prim, para el periódico en que trabaja, el New York Herald. De repente, Henry Morton Stanley, que así se llamaba nuestro protagonista, les avisado de que prepare urgentemente su equipaje y se dirija a París. Una oportunidad única se presentará ante él.


Stanley 


Una vez llegado a la capital francesa, se entrevista con el director del periódico, James Gordon Bennett Jr., en el Gran Hotel de París. Este le anuncia el objeto de su viaje: encontrar al doctor británico David Livingston, que tras más de 2 años sin que nadie tuviera noticias suyas, se estaba convirtiendo en jugosa “carne de exclusiva” para los incipientes periódicos de Europa y América. Y Stanley fue el elegido para la complicada misión: encontrar en un continente inmenso y totalmente desconocido a un anciano misionero médico que podría estar ya muerto.


James Gordon Bennett Jr.


La realidad es que Livingstone era, ya en ese momento, una verdadera leyenda. Y Stanley lo sabía bien. Aunque trabajaba en América y su vida la tenía allí, fue en Gales donde, 28 años antes de aquella reunión, había nacido en una pobre familia, como hijo ilegítimo de una joven soltera de 19 años. El haber pasado por un orfanato en su infancia le curtió mucho para su vida posterior, y allí empezó a formarse, escuchando las historias que llegaban de exploradores como Livingstone. Así, mientras Stanley sufría en aquella institución innumerables abusos y sinsabores, se instruía y soñaba con un nuevo mundo que, unos años después, un viejo vapor salido de Liverpool con destino a Nueva Orléans le llevaría, recién cumplidos los 18 años, a alcanzar.


El puerto de Liverpool, del que Stanley y tantos otros marcharon camino de América buscando un futuro


Y es que esas historias de Livingstone y de los primeros exploradores británicos del corazón de África, antes de que el brutal colonialismo esclavista lo arruinara, los románticos ideales de búsqueda de nuevos mundos que aquellos valientes ejemplificaban en la Gran Bretaña y en América, empezaban a levantar pasiones en una población que, al ser cada vez un poco menos analfabeta, podía leer en libros y periódicos los nuevos descubrimientos de tribus, lagos y ríos que, a miles de millas de distancia, unos caballeros y misioneros hacían. Démonos cuenta de que en esa época no existían los satélites artificiales ni sus mapas, así que la mayor parte del mundo era aún un misterio sin resolver.




Precisamente, el doctor Livingstone, el otro de nuestros protagonistas, es el más claro ejemplo de misionero-aventurero de la primera época de exploración africana. 


El doctor Livingstone


Nacido en una humilde familia obrera escocesa en 1813, trabajó desde niño en la fábrica con sus padres largas jornadas y, cuando podía, acudía a la iglesia y a la escuela para aprender. Tras estudiar en escuelas médicas de los hospitales de la zona, consiguió, previo estudio de latín, ingresar en la prestigiosa escuela médica de Glasgow. Además, se ordenó presbítero anglicano, y decidió ir a las misiones teniendo como objetivo y destino China.




La fortuna quiso que, debido a que estaba teniendo lugar la famosa guerra del Opio contra el Imperio Chino, Livingstone fuese enviado a Ciudad del Cabo, la más importante colonia inglesa en Sudáfrica, en 1840. En el barco que lo llevaba, conoció y se casó con su esposa, Mary, hija de Robert Moffat, sacerdote capitán de la expedición. Una vez arribado a África, su suegro decidió llevar a cabo una expedición al interior de África, totalmente ajeno a Occidente. Y eligió, precisamente, a Livingstone como jefe de la expedición.


El misionero Robert Moffat, su suegro


Tenemos que darnos cuenta de que, hasta entonces, de África simplemente se había explorado la costa: en la era de los descubrimientos, Portugal recorrió la costa africana para llegar a la India, y con eso estableció colonias por las zonas costeras. Sin embargo, adentrarse en las profundidades del continente era una quimera. Solo los traficantes árabes de esclavos y de marfil se atrevían a introducirse desde Zanzíbar, y al volver a sus lugares de origen (los que volvían) anunciaban un mundo totalmente diferente, mágico, con animales nunca vistos, árboles gigantes y mortíferas enfermedades.


Los viajes de Livingstone 


El doctor Livingstone, acompañado de William Oswell y un puñado de valientes, con un aplomo encomiable y sin claudicar ante el peligro de una expedición tan arriesgada, se puso en marcha desde Ciudad del Cabo hacia el Norte, en dirección al inhóspito Desierto de Kalahari. Tras una travesía durísima, llena de deserciones y bajas, consigue llegar al desconocido Lago Ngami, en Botswana, en 1849, y dos años después, al río Zambeze.


El impresionante desierto de Kalahari


Estos descubrimientos le llevarían a, en 1852, organizar su mayor expedición: cruzar África Fe Oeste a Este atravesando el río Zambeze. Lo nunca visto, desde el Atlántico al Índico. Y e en esa expedición fue en la que se cubrió de gloria en la Gram Bretaña de la época, porque al llegar a las grandes cataratas Del Río Zambeze (llamadas humo que truena en su idioma autóctono), las bautizó como Victoria, en honor de la vigente reina británica. 


Cataratas Victoria


Tras este viaje, volvió a Inglaterra para buscar financiación, y empezó ya a tener apoyos importantes en la sociedad victoriana. Además, se empezó a consagrar como activista contra el tráfico de esclavos, y en su labor como misionero, contribuyó a que se acabara con este mal, como comprenderán, infructuosamente.


Cuenca del Río Zambeze


Consiguió dinero para hacer una nueva expedición para explorar el Zambeze, e intentar explorar por completo la zona entre el río y el lago Malawi. Pese a que consiguieron llegar al lago, no consiguieron navegar totalmente el río debido a los rápidos y a las múltiples cascadas, con lo que la expedición fue considerada un fracaso al volver a Inglaterra, criticado duramente por los tabloides. Casi sin fondos, retorna a África, y esta vez con una nueva misión: descubrir dónde estaban de verdad las Fuentes del Nilo.


El recorrido del Rio Nilo, hasta 2008, reconocido como el río más largo del mundo (ahora es el Amazonas)


Durante esta expedición, partiendo de la isla de Zanzíbar, se introdujo en el interior del continente, en las cercanías de los lagos Victoria y Alberto, y allí buscó el origen del Río: el caso es que encontró uno, el río Lualaba, que él consideró origen del Río Nilo. La casualidad quiso que, después, se descubriera que este río es, en verdad, la fuente del Congo. Y tras esto, se dirigió al Lago Tanganika, siguiendo buscando la verdadera fuente, pero ahí se le perdió la pista.


Lago Victoria, al inicio del Nilo


Así es como llegamos al momento de los hechos.


Habíamos dejado a Stanley en el Gran Hotel de París, planeando su viaje. La realidad es que, si esto sucede en 1869, aún tiene varias paradas antes de ir a por la exclusiva del siglo: Egipto, Jerusalén… hasta que, al atardecer del 31 de diciembre de 1870, a bordo del ballenero Falcon, Stanley entra en Zanzíbar.


Stanley


La situación daba pocas esperanzas: desde hacía tres años, nadie había visto al Dr. Livingstone, y casi todo el mundo lo daba por muerto. Sin embargo, tres meses después, Stanley, con los dientes largos por la esperada exclusiva, y con fondos ilimitados, se adentró en el continente con, entre otros, un equipo de más de 30 nativos y un gran equipaje para, aventurándose por el corazón de la África salvaje, encontrar a ese anciano misionero que le abriría una página en la historia.


Lago Tanganika


Fue un viaje largo, lleno de peligros y conflictos con la tribu nativas que, al irse acercando al lago Tanganika, iban descubriendo que, en un poblado por allí cerca, había rumores de que un hombre blanco anciano de barba blanca estaba en el poblado de Ujiji, a orillas del lago. Stanley, un hombre que en su diccionario no tenía la palabra fracaso, decidió poner rumbo allí, llegando al mismo el 10 de noviembre del mismo año, tras meses de travesía. 


Ujiji


«Doctor Livingstone, I presume?», dijo Stanley, ocultando sus ganas de darle un abrazo de la emoción de verle levantando con su mano izquierda el sombrero; «Yes, sir», contestó el anciano. Un momento mágico. Tras un cálido apretón de manos, Livingstone le contó a Stanley que, en su búsqueda de las fuentes del Nilo hacia el Sur, había enfermado y la mayoría de su tripulación desertando, así que fue ayudado por unos indígenas y se quedó en el poblado de Ujiji esperando si sus compañeros le ayudaban, pero no encontró noticias de los blancos hasta Stanley.


El encuentro


Tras esto, Stanley y Livingstone permanecieron unos meses juntos explorando los alrededores del Lago. Aunque Stanley intento convencer a Livingstone de que retornara a Inglaterra, no fue capaz de convencerle, pues le dijo que su corazón estaba en África. Y así fue. Tras marcharse Stanley, Livingstone vivió 2 años más, hasta que en 1873 falleció de Malaria. Aunque su cuerpo fue llevado a Westminster, su corazón quedó enterrado bajo un árbol en su querida África.


Livingstone fue muy querido y respetado por los africanos, respeto mutuo por cierto, hasta su último día 


En cuanto a Stanley, así como Livingstone fue un hombre venerado por casi todos, él se convirtió, por así decirlo, en un verdadero villano, pues continuó viajando por África con fines más esclavistas y, corrompido por el poder, fue uno de los colaboradores de Leopoldo II de Bélgica en la masacre del Congo.


Termino con este bello atardecer en el lago Tanganika

Les recuerdo que, si les ha gustado, pueden suscribirse al blog para ver nuevas publicaciones y, además, seguirme en instagram @historiasporlahistoria en el siguiente enlace: https://www.instagram.com/p/CWGS6jjNnq0/?utm_medium=copy_link


Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.





Comentarios

Entradas populares de este blog

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...