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Clodoveo: el bárbaro que transformó Galia en Francia



 Tal día como hoy hace 1510 años, el 27 de noviembre del año 511 d. C., fallecía en París, la capital de su reino, el rey Clodoveo, primer rey de todos los Francos, el cual fue una de las figuras más importantes de la historia de Europa.


Clodoveo y su esposa, Clotilde


En pleno ocaso del Imperio Romano de Occidente, Clovis (que así se llamaba en francés, origen del nombre Louis), aprovechando la herencia Romana y la autoridad que su figura inspiraba, pasó de ser el régulo de la tribu franca de los Salios a convertirse en Rey de todos los Francos reconocido por el Imperio Romano de Oriente, otorgándole a Francia con su bautismo el título de “Hija mayor de la Iglesia”.


El bautismo de Clodoveo


El que prefiera, puede ver solo el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria en este enlace: https://www.instagram.com/p/CWy2pbENDzV/?utm_medium=copy_link


Pasemos, pues, a la historia.


Galia al nacimiento de Clodoveo


Clodoveo, nuestro protagonista, había nacido en Tournai, en la provincia Romana de la Galia Belgica, alrededor del año 466. Era el hijo del rey Childerico I de los Salios y de la princesa Basina de Turingia. 


Tournai hoy en día, ciudad donde nació Clovis


Su pueblo, los Francos salios, era una de las tribus francas que, en la época de Diocleciano (finales del siglo III d. C.) habían sido establecidos como pueblo federado en el valle del Rin inferior, lo que hoy son los Países Bajos, “en una tierra entre el agua Dulce y el agua salada”. Además de los Salios, había otras tribus francas como los Ripuarios, en el curso superior del Río. Recordemos que franco significa libre.


Los Francos en la época tardorromana 


La dinastía a la que pertenecía Clodoveo era la dinastía Merovingia, que procede del semilegendario rey Meroveo, abuelo de nuestro protagonista. Según la leyenda, era hijo del rey Clodión y de un monstruo marino, aumentando la unión de los salios con el Mar. Meroveo habría luchado contra Atila con Roma en los Campos Cataláunicos, dirigiéndose con su pueblo más hacia el sur, pasando de la Germania Inferior a la Galia Belgica.


El sello de Childerico


Clodoveo heredó el trono cuando murió su padre, Childerico I, en el año 481. Contaba con 15 años, pero su corta edad no mermó su autoridad: es más, se demostró como un competente líder que se aprovecharía de la reciente caída de la Roma milenaria hacía solo 5 años (el bárbaro Odoacro el Hérulo tomó Roma en el año 476).


La caída de Roma


En el norte de la Galia, ajeno a la caída del Imperio, permanecía el poder Romano con un reino, con capital en Soissons, en manos de un poderoso galorromano, llamado Afranio Siagrio. Este, aunque no tenía un gran apoyo, era el último representante del antiguo poder, y dominaba una gran región al norte. En el año 486, en la batalla de Soissons, derrotó a Siagrio, convirtiéndose en el señor de un nada desdeñable territorio entre los ríos Loira y Sena.


Tras la batalla, Siagrio había intentado huir al reino Visigodo, pero fue devuelto a Clodoveo y decapitado 


En este momento, tenemos que destacar que la religión de Clodoveo y sus francos salios era la pagana rúnica de los pueblos germánicos, opuesta a la de la población local, galorromana Cristiana, representada por el obispo San Remigio (Saint Remy) de Reims. Ambos se respetaban mutuamente, tanto que hasta convenció al Rey para que se casara con una princesa Cristiana, Clotilde de los burgundios. Aún así, el rey pagano recelaba de ese Dios único cristiano, con lo que no se convirtió hasta que, unos años después, todo cambió.


Clodoveo y su esposa Santa Clotilde


Igual que casi dos siglos antes había sucedido con Constantino en el Puente Fulvio, Clodoveo se encontraba en batalla contra los Alamanes en Tolbiac. Su situación era muy complicada, y el rey estaba desesperado. Cuando no encontraba salida, Clodoveo decidió rezarle a Cristo, y al cabo de un poco, según el relató tiempo después, el azar o lo que fuera hizo que el rey de los alamanes fuera atravesado por una flecha, ganando así los Francos la batalla.


Clodoveo en la Batalla de Tolbiac


El sorprendido Clodoveo decidió convertirse con su corte al cristianismo, siendo bautizado por San Remigio el día de Navidad del año 496, haciendo de Francia “La hija mayor de la Iglesia”, y de Reims el centro de la monarquía francesa, cuya catedral sería utilizada para las coronaciones del rey francés de turno hasta la caída de la monarquía en el siglo XIX.


El bautismo de Clodoveo por San Remigio


Una vez converso, el rey juró vasallaje al emperador de oriente, Anastasio, convirtiéndolo este en cónsul de la Galia. El problema residió en que, además de los Francos, había otros pueblos bárbaros instalados en la provincia, como eran los Burgundios al este y los Visigodos al sur del Loira.




Debemos recordar que, si bien los Francos se habían convertido al cristianismo “canónico”, los visigodos, que en ese momento formaban el Reino Visigodo de Tolosa, habían adoptado la fe arriana, una herejía del cristianismo que negaba la divinidad de Cristo. Su signo, en lugar de “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, rezaría “en el nombre del Padre, con el Hijo en el Espíritu Santo”.


Arrio, fundador de la herejía 


El caso es que, más que la unidad religiosa, lo que le importaba a Clodoveo era la unidad política y territorial. Así pues, se lanzó en Guerra contra los Visigodos, enfrentándose con la ayuda de los burgundios a ellos en la celebre Batalla de Vouillé, en el año 507, cuando al matar en singular combate Clodoveo al rey Alarico II de los Godos, los visigodos se marcharon al sur, quedándose en Hispania con capital en Toledo.


Batalla de Vouillé


Tras esta victoria, los Francos se convirtieron en dueños del territorio Galo hasta los Pirineos (a excepción de la Septimania, lo que hoy en día es la Costa Azul, que siguió en manos visigodas hasta la invasión árabe).


El reino de Clodoveo


Así, Clodoveo, que tenía aún por capital Soissons desde la victoria sobre Siagrio, decidió trasladar su capital un poco más al Sur, a París (antes llamada Lutecia) en el año 508, ciudad en la que, desde entonces, se mantendría la cabeza del reino. 


La tumba de Clodoveo I


Tres años después, el 27 de noviembre del año 511, fallecía el Rey Clodoveo en la nueva capital de su flamante reino. En un gesto que los reyes Cristianos medievales tomarían por costumbre en los siguientes siglos, dividió su reino entre sus cuatro hijos: Teodorico I (el mayor, al que dejó el territorio mayor llamado Austrasia, con capital en Metz y sede en Reims), Childeberto I (Rey de París), Clodomiro (rey de Orléans) y Clotario I (rey de Soissons).


El reino Franco dividido


A pesar de la división del reino, la semilla de la futura Francia estaba plantada, pues el país se llamó así (desde el siglo XIII) por el nombre de este antiguo pueblo bárbaro, cuyo gran Roi Clovis instaló en su territorio. En su memoria, la mayoría de los Reyes franceses de la historia fueron llamados Luis (derivación fonética moderna de Clovis—Hlovis—Hlouis—Louis) en su honor.




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Santiago Ogando Pérez.














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