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Petronila de Aragón, una niña por un reino


Cuando el Rey Alfonso I de Aragón falleció sin hijos a mediados del 1134, fue sucedido por su hermano Ramiro, que como era Obispo, no tenía hijos. Inmediatamente, dejó los hábitos y se casó, teniendo al poco tiempo a su única hija y heredera del reino, nuestra protagonista: Petronila, a la que casada con un año de edad con el conde de Barcelona, de entonces 24 años, quedaban sujetos los destinos de la futura Corona de Aragón.



Hoy, pues, quiero presentarles la (hoy impensable) historia de esta reina que, siendo hija de un rey ex monje, fue prometida con edad párvula al Conde de Barcelona, ya cerca de los 30 años y que, con su hijo común nacido 20 años después, don Ramón Alfonso, conseguiría unir finalmente el condado de Barcelona y el Reino de Aragón.




El que prefiera, puede leer el resumen gráfico en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CVD7H2Bt2n2/?utm_medium=copy_link


Pasemos, pues, a la historia.


Alfonso I el Batallador


Aragón. 1134. El casi todopoderoso Rey Alfonso I, llamado el Batallador, conquistador de Zaragoza y renovador del Reino, fallecía a los 61 años tras un ataque almorávide en Fraga, provincia de Huesca. Era el Rey de Aragón y Pamplona (después Navarra) y, por lo tanto, uno de los Reyes más poderosos de la Hispania Cristiana.


Los reinos de Alfonso el Batallador


Este rey, aunque había estado casado con Doña Urraca de León (y por tanto, había sido Rey propietario de toda la Hispania Cristiana salvo los condados catalanes), no tenía descendencia legítima, así que en la libre disposición de su testamento, decidió dejar sus reinos no a su hermano, ni a sus familiares, sino a ¡las órdenes militares!, esto es, la orden del Temple, la orden de San Juan (actual orden de Malta) y la orden del Santo Sepulcro.


La orden de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta


Como comprenderán, ni la nobleza aragonesa ni la navarra estuvieron de acuerdo con las últimas voluntades del Rey Alfonso. El caso es que, aunque estaban de acuerdo en que los reinos no pasaran a las órdenes, no estaban de acuerdo en quién sería el nuevo sucesor. 


García Ramírez el Restaurador


Así, mientras Pamplona elegía como sucesor a un nieto materno del Cid y primo segundo del Rey, llamado don García Ramírez el Restaurador (su padre, don Ramiro Sánchez, era nieto bastardo del Rey don García Sánchez III de Navarra, tío abuelo de Alfonso el Batallador), en Aragón la sucesión se quedaba mucho más cerca de casa.


Sancho Garcés III, el mayor, era el padre de las dinastías de Aragón, Castilla y León y Navarra (la dinastía Jimena).


El que fue llamado a la sucesión de Aragón fue el obispo de Roda, Ramiro, quien era el hermano pequeño del Rey. Este, quien era el cuarto hijo de su padre, el rey don Sancho Ramírez de Aragón, tomó el estado eclesiástico al no tener, aparentemente, ninguna esperanza en la sucesión a la corona. Sin embargo, las sucesivas muertes de sus hermanos mayores (Pedro I, Fernando y Alfonso I) llevaron al obispo Don Ramiro a aceptar el trono.


Ramiro II el Monje


Voy a contarles una anécdota. El nuevo rey, apodado “el Monje”, tuvo al principio cierta oposición en algunos sectores de la nobleza aragonesa, entre otras cosas, por su condición de haber sido obispo (que ya no lo era, había sido liberado por el papa de sus votos) y estar aún recién coronado, teniendo por culpa de esto muchos desobedientes. Don Ramiro, dubitativo, no sabía que hacer, así que fue a pedirle consejo a su abad quien, arrancando unas coles de su huerto, le dijo que debía arrancar las malas hierbas.


La Campana de Huesca


Así, Don Ramiro convocó a los nobles disidentes con la excusa de que iba a inaugurar una campana que se oyera en todo el reino. Los 12 nobles, que iban a hacer mofa del (aparentemente) pobre Rey, fueron hechos pasar uno por uno a una habitación, donde fueron degollados ante el Rey, diciéndoseles “mira, mira como se oyen las campanadas”. Este hecho legendario es conocido como “la campana de Huesca”.


Ramiro II


El caso es que don Ramiro, que tenía ya casi 50 años, no tenía heredero, y tras intentar prohijar al navarro García Ramírez sin éxito, decidió casarse con una condesa francesa, Inés de Poitou (tia de la célebre Leonor de Aquitania, reina de Inglaterra), ya viuda, y al cabo de un año, en 1136, tuvieron a su única hija, a la que en honor a su hermano mayor, el Rey don Pedro, Ramiro llamó Petronila. Al nacer, sus padres se separaron, y su madre se retiró a un monasterio.


Inés de Poitiers


Al año siguiente, en 1137, y planeando la futura estabilidad del reino, Don Ramiro tomó una decisión que marcaría el futuro de Aragón y del resto de la peninsula en el siguiente milenio: unir los destinos de Barcelona y Aragón: su hija de un año, Petronila, fue prometida con el Conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, un poderoso señor que podría mantener fuerte el reino.


Ramón Berenguer IV fue el primero en usar lo que se llamaría en los siguientes siglos como el Señal Real de Aragón, las 4 barras rojas sobre campo de oro


Previamente a este acuerdo, hay que decir que se intentó casar a la pequeña Petronila con el rey de León, Alfonso VII, con la condición de cambiarle el nombre a Urraca. De todos modos, Ramiro no aceptó, y se acabó manteniendo la opción del catalán.


Alfonso VII de Leon


El acuerdo de Ramiro con Ramón Berenguer era muy particular, llamado en el Derecho aragonés “Matrimonio en casa”, esto es, que Don Ramón rendía homenaje a su suegro, a quien convertía en su padre y señor natural, convirtiéndose en un miembro más de la casa de Aragón. 


El pacto entre Don Ramón y Don Ramiro


A cambio, Don Ramiro no solo le entregaba a su hija Petronila para su crianza y casamiento, sino que, en caso de muerte de Petronila, Don Ramón Berenguer se convertiría en Rey propietario de Aragón a la muerte de don Ramiro. Así, Don Ramiro se volvía a retirar a la vida monástica y su yerno el catalán se convertía en gobernador del reino de Aragón además de conde de Barcelona.


Ramón y Petronila


Durante los siguientes años, Petronila se mantuvo al cuidado de su futuro esposo hasta los 14 años, edad a la que la Iglesia permitía el matrimonio. Se casaron en agosto de 1150 en Lérida, y al cabo de unos años nacería su heredero, Ramón Alfonso de Aragón, en 1157, en Huesca. 




Ese mismo año fallecía Don Ramiro II, convirtiéndose Petronila en Reina titular de Aragón bajo el señorío de su esposo don Ramón Berenguer como príncipe. 




Durante este tiempo, Petronila y Ramón tendrían al menos tres hijos más: el infante don Pedro, conde de Provenza: la infanta doña Dulce, Reina de Portugal; y el infante don Sancho, donde del Rosellón y la Cerdaña, asegurando con esto la sucesión aragonesa.


Dulce de Aragón


Don Ramón Berenguer fallecería en 1162, a los 59 años, dejando en su testamento como heredero de sus estados a su hijo, Ramón Alfonso, testamento confirmado por la Reina Petronila con su abdicación dos años después (su hijo aún era menor de edad), empezando a reinar como Alfonso II de Aragón.


Alfonso II de Aragón


El 15 de octubre de 1173, a la edad de 37 años, fallecía Petronila en Barcelona tras una vida consagrada a su Reino y a su casa de Aragón, manteniendo la estabilidad y sucesión de su antigua dinastía, uniendo Barcelona y Aragón por los siguientes siglos en lo que, años después, sería conocida como la Corona de Aragón.



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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos del texto, no así de las imágenes, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.






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