Ir al contenido principal

Japón: el milenario Imperio del Trono del Crisantemo


 Estos últimos días, Japón, el Imperio del Sol Naciente, se ha convertido en el centro de la crónica histórica (y social) de todo el mundo. Y es que ha tenido lugar un acontecimiento importantísimo en la milenaria Familia imperial Japonesa, siempre rodeada de ese halo de misterio casi sacro por el que, tanto para los propios ciudadanos de Japón como para los que lo vemos desde los lejanos ojos de Occidente, se ha visto siempre rodeado el Trono del Crisantemo.


Los dos esposos: la ex princesa Mako y Kei Komuro. Debido a lo establecido en la constitución japonesa, ella es ahora simplemente la “Señora de Kei Komuro”


Y es que ayer a la mañana se ha casado en Tokyo, Japón, la princesa imperial Mako, hija del príncipe heredero Fumihito (principe Akishino), con el abogado Kei Komuro. Al no ser un matrimonio dinástico, la Princesa ha dejado de serlo y, en una situación sin precedentes en la historia japonesa, ha renunciado a su millonaria dote que le ayudaría a mantener el tren de vida imperial, para no causar más gastos al erario.


El trono del Crisantemo, símbolo del Imperio de Japón


Hoy, pues, aprovechando la ocasión, quiero arrojar un poco de luz al misterioso Imperio de Japón, hablándoles de esta dinastía que se remonta, legendariamente, a los antiguos dioses japoneses y que, según la tradición, lleva más de 26 siglos reinando sobre Japón, así como brevemente de la historia y curiosidades del país.




El que prefiera, puede leer solo el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria en este enlace: https://www.instagram.com/p/CVkzncGtAEv/?utm_medium=copy_link


Pasemos, pues, a la historia.




En primer lugar, quiero hablarles brevemente del exótico Japón. Es un país formando por una serie de islas situadas frente al mar de Corea, que lo separa de China y de la península homónima. Además de las 4 islas principales (Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu), destacan pequeñas islas como Okinawa.




El país es hoy en día uno de los más avanzados del mundo, que destaca por su industria tecnológica y su apertura a occidente sin dejar de lado sus ancestrales tradiciones y su legendaria filosofía oriental, con una agitada historia de la que hoy nos ocuparemos.


El actual emperador, Naruhito, en su entronización hace 2 años


Japón es una monarquía constitucional, y el actual Emperador se llama Naruhito, tío de la princesa Mako que ayer se ha casado. En Japón rige la ley sálica, por lo que las mujeres no pueden heredar el trono. Como Naruhito tiene solo una hija, la princesa Aiko, el príncipe heredero es su hermano Fumihito, padre de Mako y del único heredero varón de la familia imperial, el príncipe Hisahito, definitiva esperanza de la dinastía del crisantemo.


La familia imperial. De izquierda a derecha: Kiko (la esposa de Fumihito), Mako, el principe heredero Fumihito, Kako (hermana de Mako e hija de los anteriores), el emperador emérito Akihito, la emperatriz emérita Michiko, el heredero Hisahito, el emperador Naruhito, la princesa Aiko y la Emperatriz Masako




Antes de empezar con la historia, aclararles que, aunque el término que usamos desde occidente para referirnos al monarca japonés es Emperador, no es una traducción demasiado adecuada. 


El crisantemo es el símbolo oficial del emperador


Pensemos que emperador viene de Imperium, de la época Romana, y significaba tener el poder, dominar. Esto está muy lejos de lo que significa el Tennō, que es como se dice en japonés. 


Poco o nada tenía que ver el imperium del que gozaba Augusto y los otros emperadores occidentales con el de Japón 


Al contrario que en las monarquías de occidente, donde el rey o reina es el Jefe del Estado, en Japón es “simplemente” el símbolo del estado y de su unidad, con un carácter meramente ceremonial y religioso, como descendiente de los dioses. 


Kokyo, el palacio imperial de Tokyo 


Tanto es así que, a modo de anécdota, les diré que cuando en el siglo XVI llegaron los primeros exploradores europeos, en este caso portugueses, hicieron una analogía entre el Shōgun (especie de valido militar) con el Rey, y el Tennō (emperador) con el Papa, por ser su poder ceremonial y espiritual (obviando el poder terrenal del papa en sus estados pontificios.


MutsuHito, el restaurador Meiji


El caso es que, como decía, salvando algunas épocas anteriores, el Emperador solo tuvo poder efectivo en el periodo de 1868 a 1945, cuando tres emperadores (Meiji, Taishō y Shōwa (el famoso Hirohito) sí que ejercieron el poder mediante la Restauración Meiji y la occidentalización del país, aboliendo el shogunato del que luego hablaremos.


Jimmu, el primer emperador


Como decía, el linaje imperial de Japón es la monarquía ininterrumpida más larga del mundo, y es que según la tradición, empezó en el año 660 a. C., con el Emperador Jimmu. Este, según la tradición legendaria, era bisnieto de la diosa del sol, Amaterasu y nieto del dios del Mar, Ryūjin, lo que le hacía tener un “estatus superior” sobre los hombres mortales.


Amaterasu


Aunque hubo una larga lista de emperadores que llamaremos semilegendarios, se considera que el primer emperador histórico según la documentación es el Emperador Ojin, que reinó entre los siglos IV y V d. C.. De ahí para delante, ya se puede documentar la genealogía del linaje directo de la dinastía del Crisantemo. 


El emperador Ojin, primero documentado


Fue en esta primera época, alrededor del siglo VII, cuando los japoneses, haciendo una adaptación de la voz china “Tiandí”, empezaron a referirse al emperador como Tennō, título que sería empleado desde entonces. 


El dragón de la China imperial


Pasaría la figura imperial los siguientes siglos por los altibajos que pasó la historia japonesa (entonces llamaban al país “Yamato”), en los que el país estaba menos centralizado pese a la figura central simbólica del emperador, que era un nexo de unión entre los diferentes señores feudales y tribales que campaban por las islas.


Yamato


Alrededor del año 1100 d. C., se estableció una figura clave en la historia de Japón: la del Shōgun. Este se convertía en el verdadero señor de las islas, con un poder que, en teoría, provenía directamente del emperador. En muchas ocasiones hubo guerras entre diferentes dinastías para ser shōgun, sucediendo que cada una podía tener su propio emperador (por diferentes líneas de la dinastía). Familias de shōgunes famosas fueron los Minamoto o los Tokugawa. Los shogunes vivían en Edo y los emperadores en Kyoto.


Tokugawa Ieyasu, primer shogun de su dinastía en el siglo XVI


La frustrada invasión mongola de Japón fue anterior (siglo XIII)


Japón era un país muy complicado de invadir. Ni siquiera los feroces mongoles, que llegaron poco después, fueron capaces de acabar con la independencia japonesa. Tras algunas guerras civiles, empezaría también a destacar una figura muy conocida de la historia del Japón, la de unos guerreros valientes que, delante de todo, llevaban el honor: los samurai.


La llegada de los occidentales a Japón


En medio de esa cultura tan tradicional, donde el budismo y el sintoísmo dominaban la esfera religiosa con centro en el Emperador, llegó al país Occidente, en plena Era de los descubrimientos: misioneros, marinos y conquistadores, sobre todo portugueses y españoles, empezaron a dejarse ver por el milenario Imperio, que ya había superado, teóricamente al menos, los dos milenios.


Dejima, la isla artificial donde las Provincias Unidas de los Países Bajos podían comerciar con Japón sin pisar su suelo


Pese a que hubo unos primeros años de aperturismo, Japón se cerraría por completo a Occidente durante los próximos dos siglos (hasta 1868), dejando como único “puerto franco” Nagasaki, donde solamente los holandeses podían negociar y comerciar con Japón (eso sí, sin pisar suelo japonés). Este sería el periodo Edo, pues desde ahí los shogunes controlaban el país.


Tokugawa Yoshinobo; el último shōgun del país 


Sería en 1868 cuando, tras la llegada unos años atrás de una expedición americana y la ineficacia de los shogunes, el Emperador Mutsuhito y el resto de la nobleza dieron una suerte de Revolución en la que el shogunato se vio abolido y el emperador cambiaba la capital de Kyoto a Edo, que se renombraba como Tokyo.


El antiguo palacio imperial de Kyoto 


Con la restauración se renovó el país, instaurándose una monarquía constitucional al uso europeodesde 1889. Al ser constitucional, el emperador pasaba del todo a la nada, adquiriendo ahora el protagonismo el parlamento (llamado Dieta), que elegía al primer ministro ratificado por el emperador, recordando a la vieja figura del shogun.


La restauración Meiji


Durante esta época, la era Meiji, Japón empezó a convertirse en una gran potencia del Pacífico occidental, venciendo a China y a Rusia en sendas guerras alrededor del cambio de siglo, empezando una política expansionista que llegó a su cumbre en la Segunda Guerra Mundial, cuando Hirohito, Nieto de Mutsuhito, estuvo a punto de perder el poder tras la derrota del país ante los EEUU y los aliados.


La infernal bomba atómica 


En un país masacrado tras la guerra (recordemos las dos bombas atómicas), la nueva constitución que EEUU impuso a Japón dejaba a la familia imperial muy tocada: eliminaba las ramas de príncipes que no descendieran del padre del emperador Hirohito, obligaba a las mujeres a perder su status imperial al casarse con un plebeyo (tema que hoy tuvo lugar) y establecía una rigurosa ley sálica a la sucesión a un trono imperial que, como antes adelantaba, apenas tenía poder efectivo.


El americano McArthur y Hirohito al terminar la guerra


Tras un largo reinado de impresionante recuperación, Hirohito murió en 1989, sucediéndole su hijo Akihito. Este reinó hasta 2019, cuando abdicó en su hijo mayor, Naruhito, el actual emperador. Al no tener este más descendencia que su hija, Aiko, la sucesión recae en su hermano pequeño, Fumihito, principe Akishino. Y así llegamos hasta hoy.


La regalía imperial


Como curiosidad final, les contaré que, desde hace siglos, los emperadores son portadores, desde su coronación hasta su muerte o renuncia, de un espejo, una espada y una joya, que simbolizan el valor, la sabiduría y la benevolencia respectivamente. Estos son el símbolo, junto con el crisantemo, del Emperador, y lo es desde el momento en que los recibe tras la muerte (o abdicación del emperador). Según la leyenda, provienen del primer emperador y tienen un origen divino, siendo custodiados en los templos imperiales. Forman la regalía imperial.



Ya saben que, si les ha gustado, pueden suscribirse al blog para ver nuevas entradas interesantes y, además, seguirme en instagram @historiasporlahistoria en el siguiente enlace: https://www.instagram.com/p/CVkzncGtAEv/?utm_medium=copy_link


Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor sel texto, no así de las imágenes, ajenas a mi, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.




Comentarios

Entradas populares de este blog

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...