| La Reina enfermera |
Esta mujer, nacida en una rama menor de la realeza como la “Duquesa Isabel “en” Baviera””, pasó de ser la “sobrina de la Emperatriz Sissi” a ser una de las reinas más conocidas de la historia de Bélgica y de la historia mundial por lo peculiar y aventurero de su vida, que la llevó desde ejercer de enfermera en las trincheras de la Primera Guerra Mundial a visitar y admirar Rusia en plena época soviética pasando por estar presente en la primera apertura de la milenaria tumba de Tutankamon.
| La Emperatriz “Sissi” de Austria, su tía y madrina |
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Pasemos a la historia.
La duquesa Isabel Gabriela Valeria María de Baviera nació en el Castillo de Possenhofen, en Baviera (el famoso hogar rural de la infancia de la Emperatriz Sissi) el 25 de julio de 1876.
| Possenhofen |
Era la hija del duque Carlos Teodoro de Baviera (hermano menor de la Emperatriz Sissi) y de la infanta María José de Portugal, hija del destronado Rey Miguel I de Portugal (por así decirlo, el don Carlos María Isidro portugués por coincidir en tiempo y en ideas absolutistas).
| Sus padres, María José y Carlos Teodoro |
Les diré que, si bien para abreviar hablaré de su título como duquesa de Baviera, la realidad es que el título era “Herzogin in Bayern” , esto es, Duquesa en Baviera. Esto es porque su familia era una rama menor de la casa real Bávara, los Wittelsbach, que eran los duques y reyes De Baviera, siendo esta rama menor “Duques En Baviera”.
| Escudo del Ducado en Baviera |
Si bien, como decía, la familia de su madre era de corte antiguo y absolutista, su padre y su familia eran realmente liberales, viviendo una vida en la infancia muy tranquila en su castillo rural de Possenhofen, que intercalaba con visitas a Menton (en las cercanías de Mónaco) donde su padre iba a reposar sus dolencias), entre música, naturaleza y Libertad.
| Su padre, Carlos Teodoro |
Y es que su padre, el Duque Carlos Teodoro, era un personaje muy peculiar. Después de haber heredado los títulos de la familia tras el matrimonio morganático (desigual, no dinástico) de su hermano mayor, Carlos Teodoro tuvo que luchar en la guerra Franco-Prusiana de 1870, donde le quedó un claro disgusto por la vida militar.
| La clínica |
Con estas ideas, decidió darle un giro de 180º a su vida: se metió a estudiar la carrera de medicina. Y no fue precisamente un médico mediocre. Se especializó en el campo de la oftalmología y, tras establecer su propia clínica en su castillo de Possenhofen con su esposa como enfermera, operó más de 5.000 cataratas a gente de todo el mundo, sobre todo gente necesitada, montando una clínica aún existente en Múnich que lleva su nombre.
Fue allí donde su hija, la joven duquesa Isabel Gabriela (ahijada y tocaya de su hermana Sissi) aprendió el oficio de enfermera que tanto le serviría después.
| Su tía, Sofía Carlota |
En 1897, una de las tías de Isabel, la bella y desdichada duquesa Sofía Carlota de Baviera, falleció en el incendio del Bazar de la Caridad de París (causado por uno de los primeros cinematógrafos de los Hermanos Lumière). A causa de esta fatídica ocasión fue como nuestra protagonista conocería a su esposo: el futuro Alberto I de Bélgica. Pero no todo fue fácil en su historia, verán.
| El incendio del Bazar de la Charité |
El caso es que Isabel de Baviera no había sido la primera opción del futuro rey, pues este estaba enamorado de la princesa Isabel de Francia, de la casa de Orléans, su tío el rey Leopoldo II, vigente rey de Bélgica, no estaba de acuerdo en su matrimonio, así que se canceló la idea.
| Isabel de Orléans |
Otra de las rivales de Isabel fue su sobrina segunda, la archiduquesa Isabel María de Austria, hija de su Primo Rodolfo y nieto de Sissi y Francisco. Sin embargo, y pese a ser su nieta materna, el Rey Leopoldo siguió sin estar de acuerdo.
| Isabel María de Austria |
Isabel, según las crónicas, se enamoró perdidamente de Leopoldo, amenazando con quedarse soltera si no se casaba con él. Y pese a que Alberto intentó primero casarse con sus otras hermanas (Gabriela y Sofía de Baviera), pronto acabó correspondiendo a nuestra protagonista.
| Isabel Gabriela con sus hermanas |
Y es que, cuando cumplió los 24 años de edad, en el año 1900, Isabel se casó por fin con el Príncipe Alberto de Bélgica, conde de Flandes y futuro Rey de Bélgica como sobrino y heredero del entonces Rey Leopoldo II de Bélgica (famoso por sus macabros escándalos coloniales en el Congo Belga).
| Los futuros reyes |
Mientras Isabel, fiel a su educación liberal y anticlerical, era una mujer muy viva y activa, el príncipe Alberto era un hombre tímido, aunque muy aventurero: su principal afición (y como luego veremos, su perdición) era el alpinismo, así que fue un matrimonio que, por lo complementario de sus caracteres, parece ser que funcionó bien).
| Isabel y sus hijos |
Durante esta época, vivieron en un hotel de Bruselas, y allí tuvieron a sus tres hijos: el príncipe Leopoldo (futuro Leopoldo III), el príncipe Carlos Teodoro (llamado así por el padre de Isabel, futuro regente del reino) y la princesa María José (llamada así por su madre, y que llegaría a ser la última reina de Italia).
| Leopoldo II, su predecesor |
En 1909, con la muerte de su tío Leopoldo II, Alberto ascendió al trono bajo el nombre de Alberto I de Bélgica, y con él su esposa, la nueva Reina Isabel de Bélgica.
| Bélgica fue invadida por Alemania |
La primera parte de su reinado la marcó la Primera Guerra Mundial, que estalló en 1914. Pese a que tanto su esposo como ella tenían raíces alemanas, se opusieron firmemente a la idea del káiser de hacer de Bélgica un simple camino de las tropas germanas hacia Francia.
| Mapa explicativo |
Isabel se presentó valientemente con su marido el Rey durante toda la Guerra, animando a los enfermos, creando hospitales de campaña y curando ella misma a los enfermos, lo que le valió el apodo de la “Reina enfermera”. Además, creó una orquesta sinfónica del ejército en campaña (ella era una excelente violinista), para levantar la moral de la tropa.
| Las trincheras de la guerra |
Cuando acabó la guerra y se reunió con sus hijos de nuevo (los había puesto a salvo al inicio de la guerra en Londres), se dedicó por unos años a ayudar a los huérfanos y a los mutilados de Guerra a mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, no se olvidó de la cultura, creando el famoso concurso musical Reina Isabel, que aún está vigente.
| Isabel en Egipto |
En medio de su curiosidad y su excelente labor cultural, es imprescindible destacar la fecha del 13 de febrero de 1923, cuando junto con el arqueólogo Howard Carter y el aristócrata Lord Carnavon fue una de las primeras personas en acceder a la tumba nunca abierta del célebre faraón Tutankhamon.
| La máscara de Tutankhamon |
Como curiosidad, decir que al contrario de Ld. Carnavon y otros de los primeros visitantes de la tumba, ella no falleció pronto (por la famosa maldición del Faraón, aquejada científicamente a un hongo, el Aspergillus), sino que viviría 42 años más.
| Isabel estuvo presente en la primera apertura de la cámara funeraria junto a Ld. Carnavon, Howard Carter y el príncipe heredero Leopoldo |
| Tocando el violín con su hijo Leopoldo |
Mientras tanto, la Reina no cesaría en sus actividades culturales: además del violín, pasión que intentó transmitir a sus hijos, fue una pionera occidental en el mundo del yoga, así como una gran erudita sobre el canto de los pájaros y la ornitología, sobre lo que escribió varios tratados. Además, le gustaba reunirse y cartearse con gente culta, de los que entre muchos otros destaca, sin duda, el insigne físico Albert Einstein.
| El genio y la Reina |
Tras la Guerra, los Reyes Alberto e Isabel fueron muy populares gracias a las hazañas de los años anteriores, y todo parecía ir viento en popa hasta el infausto 17 de febrero de 1934.
Ese día, su esposo el Rey Alberto I, que había ido como tantas otras ocasiones a practicar su pasión, la escalada, apareció muerto en la montaña, aparentemente por una caída. Le sucedió inmediatamente su hijo mayor, con el nombre de Leopoldo III de Bélgica, casado con la popular Astrid de Suecia.
| Leopoldo y Astrid |
Pero la tragedia pronto volvió a llamar a la puerta del Castillo de Laeken: la Reina Astrid, solo un año después de su ascensión al trono, en 1935, fallece en un accidente de tráfico por un despiste de su esposo a Leopoldo. La familia queda desolada, e Isabel, que ya no tenía más obligación que la de cualquier reina madre, tiene que convertirse en una figura materna para sus pobres nietos, que quedaban huérfanos en la más tierna edad.
| La Reina Isabel y sus nietos Balduino, Josefina Carlota y Alberto |
Durante esta época, Isabel se perfiló políticamente, en un mundo totalmente polarizado por la Guerra Fría entre comunismo y capitalismo, como una ferviente admiradora de Lenin, Stalin, Castro y Mao, para escándalo de muchos. Visitaba la URSS con cierta frecuencia así como la RP China, y si bien reconocía que el comunismo tenía sus problemas, afirmaba que en un par de generaciones la población lo comprendería y serían buenos y solidarios.
| En esta foto de Alamy, ven a la Reina recibida en la URSS en 1959 |
El caso es que la Reina Isabel, como su nuera Astrid falleció joven y su hija María José se casó también joven con el futuro Rey de Italia, se quedó como la Reina en funciones de Bélgica hasta el matrimonio de Balduino con Fabiola casi 30 años después. Mientras tanto, siguió siendo muy querida por el pueblo y la familia real, recordada por su fabulosa vida y fascinante ante todos.
| Isabel en la boda de Balduino y Fabiola |
Fallecería de un infarto el 23 de noviembre de 1965, a los 89 años, tras una vida larga y extraordinaria, que llegó desde el reinado de su tía Sissi en la milenaria Austria de los Habsburgo al de su nieto Balduino en la Bélgica de la Guerra fría.
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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.
Que buena historia.Gracias por publicarla.Muy agil el contenido y la forma de compartir
ResponderEliminarBuena historia, gracias por compartir
ResponderEliminarMe encantó la historia felicitaciones y gracias por compartir. Muy buenas fotos.
ResponderEliminarMe encanto, estoy ingresada en el hospital y me ha entretenido un buen rato, sobre todo mentere de tantas conexiines reales...
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