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Doña Juana ¿la loca?


Tal día como hoy hace 542 años, el 7 de noviembre de 1479, en Toledo la futura reina Juana I de Castilla (con sus títulos asociados) conocida por un desafortunado mote, la Loca, esposo del Rey Doña Felipe I (recordada por Felipe el Hermoso), hija de los Reyes Católicos y madre del célebre Carlos I de España y V de Alemania.


Su esposo, Felipe


Tanto ella como su esposo son figuras que quedaron grabadas a fuego en el imaginario español. La historia de la esposa enamorada que, perdida de amor y celos por la vida alegre se su marido, acaba trastornada con la prematura muerte del idealizado infiel. Una muerte, por cierto, no menos recordada, cuando al venir sudando mucho, “no se puede beber agua fría, no te vaya a pasar como a Felipe el Hermoso”.


Los reyes, Felipe y Juana

En fin. Hoy, pues, les hablaré, desde un punto de vista realista, de quienes fueron en verdad Felipe el Hermoso y Juana la Loca y, de paso explicar, aprovechando la efeméride, la misteriosa muerte del joven rey.


Juana la Loca


El que prefiera, puede ver solo el resumen siguiendo este enlace a mi cuenta de instagram:

https://www.instagram.com/p/CUPs5S3NIXW/?utm_medium=copy_link


Dicho esto, pasemos a la historia.


La pobre reina y su triste procesión 


Y si me permiten, voy a empezar in extrema res, esto es, empezando por el final. Un final agreste, a medio camino entre una tragedia desalentadora y comedia macabra en el que la recién viuda Doña Juana, la Reina de Castilla, heredera de los quasi Reyes del Mundo, al menos del Nuevo, los Reyes Católicos, vaga como un alma en pena por los pueblos de Castilla, vestida con unos viejos harapos negros, precedida por el cadaver de su marido, su amado Felipe el Hermoso. 




Este rey, que había pisado Castilla vivo en pocas ocasiones al ser extranjero (Austríaco-flamenco), conocía ahora de difunto la tierra donde la habían hallado, con solo dos meses de diferencia, la corona y la muerte, en un espectáculo que acabaría llevando a la incapacitación de Juana. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta ahí? Voy a hablarles, ahora, del difunto don Felipe.




Y es que Felipe el Hermoso había nacido en Brujas (actual Bélgica) el 22 de julio de 1478 como el Archiduque Felipe de Austria. Era el hijo mayor del futuro emperador Maximiliano I de Habsburgo y de la duquesa titular de Borgoña y señora de los Países Bajos María de Valois-Borgoña. 


Maximiliano I de Habsburgo, su padre  


Su madre, María de Borgoña


Aprovecharé, ahora que hablamos de sus padres, para demostrarles el parentesco que, aunque les suene llamativo, tenían este Archiduque franco-austriaco llamado Felipe y su futura esposa castellano-aragonesa, doña Juana, a priori tan lejanos, pero que les demostraré muchísimo más cercanos de lo que parecen.


Federico III de Austria y Leonor de Portugal, sus abuelos


Maximiliano, el padre de Felipe era, todavía, un Archiduque, el hijo del Emperador Federico III y de su esposa Leonor de Portugal, la cual era nieta materna del Rey Fernando I de Aragón. Esto hacía a Maximiliano, como recordarán del artículo del otro día sobre el Príncipe de Viana, primo segundo del Rey Fernando el Católico. 


Leonor de Aragón, Reina de Portugal, era hermana de Juan II de Aragón, padre del Rey Católico, y abuela materna del Emperador Maximiliano 


Además, precisamente Leonor de Portugal, su abuela, era hija de Eduardo I de Portugal, nieto del príncipe inglés Juan de Gante, cuya hija pequeña, Catalina de Lancaster, era la abuela paterna de Isabel la Católica, madre de doña Juana.


Juan de Gante, antepasado común de Isabel la Católica, Maximiliano y María de Borgoña 


Una hermana de Leonor de Portugal fue Isabel de Portugal, madre del duque de Borgoña Carlos el Temerario, abuelo materno de Felipe el Hermoso.


Entonces, en resumen, los dos esposos eran triplemente primos terceros.


Felipe y su hermana, Margarita


Volviendo a Felipe, les diré que tenía una hermana pequeña, dos años más joven, Margarita, de la que luego hablaremos. Su infancia se truncó en 1482, cuando Felipe aún no tenia 4 años: su madre, la Duquesa María de Borgoña, fallece de una caída de caballo, con lo que Felipe se convierte en duque titular de Borgoña, conde de Flandes, Holanda, Borgoña Palatina, etc.




En realidad, en las capitulaciones matrimoniales de sus padres (el heredero de Austria y la heredera de Borgoña) se había estipulado que el primer hijo varón fuera el heredero imperial y el segundo el heredero de Borgoña. Sin embargo, al haber fallecido tan joven su madre, quedó el como heredero de sus dos padres.


Maximiliano como gran maestre del Toisón


Durante su minoría, regido por su padre, los Países Bajos y el resto de los estados borgoñones vivieron un periodo muy convulso, en el que las ciudades flamencas pugnaron por su autonomía con el austriaco Archiduque Maximiliano, llegando incluso a ser secuestrado el pequeño duque Felipe.


La diferencia entre el ducado y el condado de Borgoña (luego Franco-Condado)


Otro de los problemas surgía en que su título principal, el de Duque de Borgoña, ya no era suyo. ¿Por qué? Porque Borgoña era una parte de Francia que su Rey Juan el bueno, un siglo atrás, había dado a su hijo Felipe “el atrevido” un “infantado”, llamado en francés apanage. Esto es, en resumidas cuentas, una donación mientras la casa tuviera herederos varones. Si no, volvería a la corona. 


Su abuelo, Carlos el Temerario


Y así fue que cuando el abuelo de Felipe el Hermoso, Carlos el Temerario, falleció en la batalla de Nancy sin más heredero que su hija María, su Primo lejano el Rey de Francia le reclamó Borgoña.


Su bisabuelo Felipe el Bueno, fundador del Toisón de Oro


El problema residía en que asociado al título de duque de Borgoña está algo muy importante: el de Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro, fundado por su bisabuelo Felipe el Bueno en 1429, y gracias a su bisnieto Felipe el Hermoso, tan unida a la historia de la Monarquía Española. Así, pese a perder la soberanía del ducado, mantuvo el título nominal y la maestría de la prestigiosa orden.


Felipe, duque de Borgoña y soberano del Toisón


Así, Felipe se encontró en 1493, a su mayoría de edad con 15 años, con un territorio complicado, en constantes guerras y reducido con respecto al que había gobernado su abuelo. Sin embargo, y pese a su juventud, demostró ser un gobernante eficaz y querido por su pueblo, independiente de su padre (ya emperador) y con espíritu político.


Felipe y Juana


Tres años después, en 1496, tras un acuerdo entre su padre y los Reyes Católicos, se produce un doble matrimonio que, sin duda, marcaría el destino de la historia del mundo: el de Juan de Aragón y Castilla, heredero del Viejo y del Nuevo Mundo con Margarita de Austria y el de sus hermanos, nuestro protagonista el archiduque Felipe y la tercera hija de los Reyes Católicos, la infanta doña Juana.


Juan de Aragón y Castilla, principe de Asturias y de Gerona


Si bien mucha gente cree que este matrimonio fue realizado para dejar España en manos de los Austrias por los reyes Católicos, están equivocados, pues fueron las sucesivas muertes de sus hermanos lo que propició que años después, Juana, tercera en la sucesión, ascendiera al trono.


Margarita de Austria y Borgoña, princesa de Asturias y Gerona


Precisamente su doble cuñado Juan fallecería tan solo 6 meses después de la boda con la inteligente y bella Margarita, presuntamente, por excesivo uso del sacramento del matrimonio, dejando a su esposa embarazada, aunque la tristeza del fallecimiento le causaría la muerte a la criatura.


Felipe, Juana y sus primeros hijos 


En cuanto a Juana, parece ser que, al conocerlo, cayó vivamente enamorada de su “Hermoso” marido y, como estaba destinada a ser la futura emperatriz y ya duquesa de Borgoña, sin aparente futuro en España, se casaron ya en Flandes, teniendo 6 hijos, entre ellos, el futuro Carlos V.


Luis XII de Francia


Precisamente, cuando ya estaba casado con Juana, sucedió que se dirigió que Castilla a visitar a sus suegros. Por el camino, se detuvieron en Blois para saludar al rey de Francia, Luis XII. En esta entrevista, el rey se quedaría sorprendido por su joven pariente y rival, que con sus ojos grises azulados y su cabellera rubia impresionaba las cortes por las que pasaba, acuñando para él el apelativo de “El hermoso”.


Sus suegros, Isabel y Fernando 


Pero lo interesante de esta visita a Castilla era que, tras la muerte del príncipe Don Juan hacía años, y de la hermana mayor de Juana, la Infanta Isabel, además de su pequeño hijo Don Miguel de la Paz (heredero tanto de Castilla, de Aragón y de Portugal), doña Juana se convertía en la nueva heredera al trono, siendo jurados los dos esposos como príncipes de Asturias y herederos de la Corona de Castilla y del Nuevo mundo.


Felipe y Juana en Castilla


Ahora, los dos esposos eran herederos de medio mundo: como vimos, Felipe era ya señor de todos los estados borgoñones por parte de madre y heredero de Austria y del Imperio por parte de padre; y Juana de casi toda la actual España, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, las plazas de África y la América española.


Felipe, con sus armas de rey de Castilla 


Entre tanto, al parecer, Felipe, durante los constantes embarazos de Juana, buscaba alegrías fuera del matrimonio, y esto haría que la Reina cayera en constantes depresiones durante su matrimonio, que habrían Acabado llevando la Reina a una depresión con tintes psicóticos a la muerte de su esposo.


Isabel de Portugal, abuela de Doña Juana


Esta inestabilidad mental tendría un posible carácter genético pues la abuela materna de Doña Juana, Isabel de Portugal, era también conocida por sus problemas psíquicos, características que le podría haber transmitido a su nieta.


Muerte de Isabel la Católica


En noviembre de 1504, fallecería Isabel la Católica, y Juana sería jurada, con el apoyo de su padre, Reina de Castilla. Aún así, Felipe logró, en la concordia de Salamanca, obtener el poder conjunto entre Fernando, Juana e Isabel.


Juan Manuel, señor de Belmonte


Felipe consiguió hacerse con el apoyo de la nobleza mediante regalos y sobornos, apoyado fundamentalmente por Don Juan Manuel, señor de Belmonte. Al llegar a Castilla lograron en 1506, con la Concordia de Villafáfila, que Fernando se volviera a su Aragón patrimonial, y que Felipe fuera jurado como rey de Castilla jure uxoris como Felipe I.


Concordia de Villafáfila


Siguió gobernando unos meses con el apoyo de dicho Señor de Belmonte, pero su favoritismo por los nobles flamencos, sus paisanos, le granjeó problemas pronto, que llevarían a los próximos rumores, que ahora vemos.


Casa del Cordón de Burgos 


Al parecer, el día 16 de septiembre el Rey estaría jugando a la pelota instalado en la Casa del Cordón, en Burgos, y al parecer, habría sudado mucho. Al volver, le ofrecieron un jarro de agua fría, que el Rey bebería de golpe. 


Francisco Franco, higienista sevillano


En ese momento, el agua fría era un lujo de nobles y reyes, más propio de centro europa, pues se recogían las Nieves de las montañas para enfriar así el agua. Si bien estaba mal visto en Castilla, hubo grandes estudios y controversias al respecto en el siglo XVI español, con grandes figuras (no es broma) como Francisco Franco, higienista sevillano oriundo de Játiva que en la obra Tratado sobre las nieves y el uso de ellas, explicaba que tenía unas características diferentes.


El Cardenal Cisneros


Otra teoría es que Felipe podría haber sido envenenado, por su rápida y turbia muerte. Fueron candidatos su suegro, el rey Católico, para intentar volver al poder en Castilla; el Cardenal Cisneros, que pronto se convertiría en regente; o el propio Don Juan Manuel, que como camarero mayor del rey, tenía acceso a su copa.




En fin, que tras nueve días de triste agonía, el rey fallecía el 25 de septiembre de 1506, dejando una viuda desconsolada y una Castilla descabezada. 


Y aquí volvemos al principio de la historia.




La Reina Juana, fuera de control, hace llevar en procesión los cada vez más descompuestos restos de su amado esposo de pueblo en pueblo, teniéndole cada día funeral de cuerpo presente y llorando a mares entre el fuego de cirios y más cirios.


Doña Juana


La Reina fue declarada incapaz por su padre, y encerrada en Tordesillas durante 48 años. Su hijo y heredero, Don Carlos I de España y V de Alemania tendría que, como su madre aun seguía viva, firmar siempre como el Rey don Carlos y doña Juana su madre.


Su hijo y su nuera, Carlos V e Isabel de Portugal


Con esta triste historia de amor, celos traiciones y asesinatos, el folclore español continuó alimentando sus historias al pie del lar durante siglos, recordando no beber agua fría después de sudar, la herencia de Carlos V y, sin duda, el amor y la locura con el que este joven matrimonio vivió y murió, en un estado entre la vida y la muerte que, como si sus espíritus quedaran, permanece aún vivo en la historia.


Su tumba, en la capilla Real de Granada

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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus dueños respectivos.


Santiago Ogando Pérez.

Comentarios

  1. Me encantó los avatares de las familias de aquellos tiempos, te agradezco mucho, un saludo.

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