Hoy quiero hablarles de una frase tan común como “poner la mano en el fuego”, que utilizamos con frecuencia cuando estamos muy seguros de algo. Y es que en la antigüedad y en la Edad Media, era un típico juicio hacer que el reo colocara la mano en una hoguera encendida: si se quemaba, era culpable; si no, inocente.
![]() |
| Juicio divino |
Pero el caso es que el origen está en un momento muy particular de la historia, y es en los inicios de la Antigua Roma, en el 509 a. C., donde un joven Patricio llamado Cayo Mucio, después Escévola, en un acto de feroz valentía, salvó Roma quemando su mano en el fuego ante el Rey etrusco.
![]() |
| Vestigios de la Antigua Roma |
Quien prefiera, puede leer solo el resumen en la cuenta de instagram siguiendo el siguiente enlace: https://www.instagram.com/p/CUcziNkt42t/?utm_medium=copy_link
Pasemos a la historia
![]() |
| Rómulo y Remo amamantados. Eran hijos, según la leyenda, del dios Marte y de Rea Silvia, hija de Numitor, rey del Alba Longa y descendiente del mítico Eneas |
Roma, según la tradición, fue fundada por Rómulo en el 753 a. C. a la orilla del Río Tíber, en el Monte Palatino, en la zona donde, según la leyenda, su hermano Remo y él habían sido amamantados por la loba Luperca cuando eran párvulos.
![]() |
| Rómulo matando a Remo |
Rómulo, tras matar a Remo por violar los límites de la ciudad, se convirtió en el primer Rey de Roma, y los primeros habitantes fueron los Patres, es decir, los padres de la ciudad (de ellos viene el término Patricio, por descender de los primeros padres de Roma), llegando después gente de ciudades latinas según se expandía Roma (los que se convertirían en Plebeyos).
![]() |
| Roma fue construida sobre 7 montes |
Tras Rómulo, vinieron una serie de 7 reyes (primero latinos y luego etruscos) que reinarían sobre la ciudad y su primera expansión durante los dos primeros siglos y medio desde la fundación de la URBS.
El último de estos reyes, Tarquinio el Soberbio, conocido por su tiranía, fue expulsado por la ciudad en el 509 a. C., proclamándose entonces la República Romana (que duraría casi 500 años).
![]() |
| Busto de Tarquinio el Soberbio |
El caso es que Tarquinio, que como decíamos era de origen Etrusco, lógicamente disconforme con la pérdida de su trono, pidió ayuda al rey etrusco Lars Porsena, un importante caudillo de la zona que se comprometió a ayudar a Tarquinio.
![]() |
| Lars Porsena |
La joven República, sin ganas de volver a tener como rey al Soberbio, se organizó para defenderse del sitio al que Lars Porsena quería someter a la ciudad.
![]() |
| La gesta de Horacio Cocles |
En primer lugar, Horacio Cocles (tuerto) con la ayuda de otros dos soldados, fue en avanzadilla hacia el Puente Sublicio (entrada de la ciudad) y, avanzando él solo para retrasar el ejército Etrusco, pidió a sus colegas que echaran abajo el puente. Así, valientemente, logró retrasar lo suficiente a los atacantes para que el puente desapareciera y, logrado su objetivo, se lanzó al Tíber (no se sabe si sobrevivió o no, los propios historiadores romanos divergen).
![]() |
| Cocles en el Sublicio |
Puesta la ciudad en sitio, empezando a sufrirse ya la calamidad y el hambre en la ciudad eterna, un joven Patricio, llamado Cayo Mucio, decidió intentar buscar una salida a la complicada situación que sufría la ciudad que era su hogar.
![]() |
| Cayo Mucio Escévola |
Así, con el beneplácito del Senado, decidió infiltrarse en el campamento etrusco y, una vez allí, matar a Lars Porsena. Y allá fue. Una vez en su posición, encontrándose con un hombre bien vestido y arreglado, lo mató, pensando que se trataba del Rey. Sin embargo, era un simple escriba, y Mucio fue llevado apresado ante el caudillo.
![]() |
| Lars Porsena |
Mientras los etruscos pensaban cómo torturarlo para que confesase por qué lo había hecho, el propio Cayo Mucio, en un arranque de valentía, tomó la palabra y le confesó a Lars Porsena que era un ciudadano Romano y que su intención no era matar al escriba, sino matarle a él.
Con más arrojo, si cabe, le dijo al propio Rey que, si le mataban, había en Roma 300 muchachos patricios deseando relevarle si este moría, pues no había en Roma, dijo, mayor honor que matar al Rey invasor que quería violar la ciudad. Detrás de él, seguía diciendo, vendrían otros trescientos, y jamás podría Lars Porsena vivir tranquilo, pues un puñal irá siempre detrás de él.
Y así, clamando por Roma y los dioses no temer ni al fuego ni a la muerte, puso su mano derecha en un ara con fuego encendido, dejándola quemarse sin gritos ni gemidos.
Porsena, sorprendido de la valentía de aquel joven y temiendo su amenaza, decidió retirarse y dejar a Tarquinio a su suerte, nunca volviendo este a ser rey de Roma.
Cayo Mucio perdió la mano derecha, pero ganó el honor y la gloria en Roma, siendo recompensado con estatuas y campos en la ciudad (conocidos después como Prados Mucios). Él, al perder la mano, fue llamado Cayo Mucio Escévola (ESCÆVOLA), que podríamos traducir por manco.
En cuanto a la retirada de Lars Porsena, otra de las leyendas más conocidas de Roma gira a su alrededor. Para firmar la Paz, exigió rehenes, entre ellos, 100 vírgenes romanas, entre ellas Cloelia.
![]() |
| Cloelia |
Esta, cuando ya estaba saliendo de la ciudad, escapó valientemente del cruel destino que le esperaba y cruzó a nado el río Tíber, refugiándose de nuevo en los muros de la Ciudad eterna. Sin embargo, Porsena estalló en furia, exigiéndole a Roma que entregara la doncella. El cónsul decidió hacerlo, y Cloelia volvió con los Etruscos.
![]() |
| Cloelia vuelve a Roma |
Sin embargo, fue tratada con dignidad por su valentía, colmada de lujos en palacio y, según se dice, hasta llegó a ser esposa del propio Lars Porsena, liberando al resto de las romanas cautivas. En su honor, la ciudad de Roma le dedicó una estatua ecuestre, la única de una mujer Romana.
![]() |
| SENATVS POPVLVS QVE ROMANVS, lema de la República |
La república Romana, gracias en parte a estos tres héroes, logró sobrevivir, y empezar a colocar a la urbe en el centro del mundo. Aún con altibajos, iría haciéndose un puesto como dueña del Mediterráneo, y pese a los ataques de galos, samnitas, cartagineses y compañía, lograría mantenerse, sobre todo desde el siglo III a. C., ya como República, ya como Imperio, hasta 1000 años después, como la capital de Occidente y Oriente, fortín que solo el cristianismo y los bárbaros fueron capaces de tomar.
![]() |
| Juicio divino |
En cuanto a la mano en el fuego, con ese origen legendario en Roma, seguiría viva la tradición en forma de ese juicio divino, como antes adelantaba, en el que, si el reo era culpable, su mano se vería consumida por las llamas, y si fuera inocente, Dios (o los dioses, según creyeran) verían la manera de salvarle. Esa costumbre, mantenida en el ideario popular, se mantendría como dicho en la actualidad.
Pondría la mano en el fuego si digo que seguro que les ha gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mi propiedad, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.
Ya saben que, si les ha gustado, pueden suscribirse al blog para ver nuevas entradas y, además, seguir la cuenta de instagram del blog en este enlace: https://www.instagram.com/p/CUcziNkt42t/?utm_medium=copy_link
Santiago Ogando Pérez.





















Comentarios
Publicar un comentario