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Alejandro de Grecia: el Rey Rebelde y su absurda muerte




Atenas, 25 de octubre de 1920. El joven Rey de los helenos, Alejandro I, fallece tras una lenta agonía por una causa insólita: la mordedura de un mono que intentó matar a su perro. Esto, además, sucede al poco tiempo de casarse (en secreto) con su amor de la infancia, una noble griega que estaba esperando una hija suya.


Noticia de la época 


Así pues, hoy descubriremos la historia del tío menor de la Reina Doña Sofía que, tras el exilio de su padre y su hermano mayor, tuvo que soportar sobre su cabeza el fuerte peso de la corona aunque, como excepción en la realeza, pudo casarse con la mujer que quiso.


Su esposa secreta, Aspasia Manos, nacida un día como hoy hace 125 años

Pueden ver, si no tienen tiempo, el resumen gráfico en instagram siguiendo este enlace:

https://www.instagram.com/p/CTZg8HQNbWG/?utm_medium=copy_link


El rey y su perro


Pasemos a la historia.


El príncipe Alejandro de Grecia y Dinamarca había nacido en el palacio real de Tatoi el 1 de agosto de 1893, siendo el segundo hijo varón del príncipe heredero (Diádocos) Constantino (futuro Constantino I de Grecia) y de su esposa, la princesa Sofía de Prusia.


Con sus padres y hermanos


Así pues, era nieto paterno de los primeros Reyes de Grecia (Jorge I y Olga de Rusia) y nieto materno del Emperador Federico III de Alemania y su esposa, la princesa real británica y emperatriz Victoria, hija de la reina británica..


Sus abuelos paternos, los reyes Jorge y Olga de Grecia


Con esto, vemos que estaba muy cercanamente emparentado con el resto de casas reales de la Europa de la época, lo cual le dio la oportunidad de disfrutar en su infancia de viajes por los reinos de sus parientes (en particular a Alemania, pues su abuela materna, la emperatriz viuda Victoria, les profesaba mucho cariño a él y a sus hermanos).


Sus abuelos maternos, el emperador Federico y su esposa Victoria del RU, princesa real


Como era el hermano segundo, pudo permitirse una educación más tranquila que el mayor, el príncipe Jorge (futuro Jorge II). Eran dos figuras muy diferentes, pues mientras Jorge era metódico y responsable, Alejandro era un niño travieso, ávido de llamar la atención. Así, debido a sus diferentes obligaciones, Jorge fue enviado a una academia militar alemana y Alejandro se quedó en una griega.


Alejandro y sus hermanos


Tenía, además, otro hermano pequeño (Pablo, el padre de la reina Sofía y futuro Pablo I) y tres hermanas (Irene, futura duquesa de Aosta; Helena, Reina de Rumanía; y Catalina, Lady Brandram). Con quien mejor se llevaba Alejandro, según se dice, era con la princesa Helena.


El Rey Alejandro, militar


Mientras tanto, el príncipe Alejandro seguía una ágil carrera militar destacando, particularmente, en la mecánica. En aquella época, empezaba a participar Grecia en la Guerra de los Balcanes, y allí participó con su hermano y su padre, sobre todo hasta el asesinato de su abuelo, el Rey Jorge, en Tesalónica.


Constantino I de Grecia, su padre


Al poco de ascender al trono su padre, estalló la Primera Guerra Mundial, en la que Grecia se mantuvo neutral. A pesar de ello, en Grecia, igual que había sucedido en España, hubo fuertes tensiones entre los Germanófilos, entre los que se encontraban el Rey y el Diádocos Jorge, y los Anglófilos, en los que se encuadraba el primer ministro Venizelos, de tendencias



Venizelos


En 1917, cuando la victoria aliada se acercaba cada vez más, se pidió al Rey Constantino y al Príncipe Jorge que renunciaran al trono, con el apoyo de Venizelos, que ya tenía montado un gobierno paralelo al del Rey Constantino en Tesalónica. Así, le propusieron al príncipe Alejandro que asumiera él la corona.




En una ceremonia sobria y llena de tensión, el 10 de junio de 1917, el príncipe Alejandro fue consagrado Rey de Grecia por el Arzobispo de Atenas con la sola presencia del Rey Constantino y de su hermano Jorge. Fue un momento triste para toda la familia: para unos, veían su trono usurpado por su propio hijo y hermano; para Alejandro, se sentía totalmente deslegitimado por su familia.


El Diádocos Jorge


Esta situación de ilegitimidad se veía soportada por la no renuncia al trono de Constantino y Jorge, que con el resto de la familia (sin Alejandro), partirían el día siguiente al exilio.




Esto no hizo sino complicar aún más la situación del Rey Alejandro quien, en un proceso orquestado por Venizelos, se fue viendo cada vez más aislado, tanto de sus amigos como de su familia, ya la más cercana, cuyas cartas enviadas al exilio se veían interceptadas por el gobierno, ya por sus tíos que aún quedaban en Grecia.


El rey y su pobre perro


En esta situación de aislamiento, el rey se refugió en su gusto por la mecánica y los coches y en las pequeñas labores que se le daban, como visitar de vez en cuando el frente de la guerra con Turquía y Bulgaria y firmar las leyes y decretos que le pasaba el gobierno, pese a su poca preparación que, desde luego, no intentó ser solucionada por el republicano Venizelos.


Aspasia y Alejandro


En medio de esta cárcel de oro, encontró Alejandro un pequeño resplandor, y es que en una fiesta organizada unos años antes de subir al trono, se había reencontrado con una amiga de la infancia, una noble griega, Aspasia Manos, hija de un importante coronel de familia aristocrática, pero sin sangre real.




Aunque Alejandro, como un apuesto príncipe de la Belle Époque, tenía fama de mujeriego, se vio fuertemente impresionado por la belleza de Aspasia, y se comprometieron en secreto, con la oposición de su familia y de Venizelos, que prefería que se casara con la princesa real María del RU, para afianzar los lazos con Inglaterra.




En realidad, era positivo para la posición griega de la familia real, pues debemos recordar que su origen era totalmente danés y alemán. Así pues, el 17 de noviembre de 1919, fueron casados en secreto por el capellán de palacio. Sin embargo, al no tener el consentimiento del Arzobispo de Atenas, el matrimonio fue considerado ilegal. 


Palacio Real de Atenas


Pese a todo, y tras un corto exilio al que Aspasia tuvo que partir al exilio. Así se mantuvo 6 meses en París, hasta que Alejandro fue a visitarla y pudo llevarla de vuelta a Grecia, donde por la condición morganática de su matrimonio, no pudo ser conocida como “La Reina”, sino como la señora Manos.


Palacio real de Tatoi


Así vivieron unos meses, hasta que el 2 de octubre, cuando el Rey paseaba con su querido perro, Fritz, por su palacio de Tatoi. De repente, el perro se vio atacado por el mono doméstico del administrador de las viñas que, por desgracia, padecía la rabia. Intentando separarlos, el mono mordió al rey en la barriga y la pierna, y aunque le limpiaron las heridas, se le infectaron, causándole fuertes dolores y fiebres que evolucionarían rápidamente.


Su abuela, la Reina Olga


A mediados de mes, su enfermedad empeoró gravemente, y su familia fue avisada. Aunque no se le permitió volver a sus padres, si a la Reina madre, Olga, su abuela, quien pese a lo triste y lenta que fue la agonía de su nieto, no llegó a tiempo de verlo.


Así pues, fallecía el pobre Rey Alejandro el 25 de octubre de 1920 sin la presencia de su familia, con la sorpresa de que su mujer, Aspasia, estaba embarazada.


Aspasia y su hija Alejandra


La Niña que nacería tiempo después, la princesa Alejandra, reconcilió a Aspasia y a la familia de su marido, y fue una niña muy querida, sobre todo por su abuela, la Reina Sofía. Esta niña se convertiría en Reina de Yugoslavia, y su descendencia permanece aún hoy.


Alejandra 


Entre tanto, el rey Alejandro no fue reconocido directamente como Rey, sino como “el hijo del rey de los Helenos, que reinó en lugar de su padre”.


Su tumba junto a la de sus padres, de alamy stock


Fue sucedido, de nuevo, por su padre Constantino, y tras diferentes exilios y restauraciones, llegaría el trono a su hermano Jorge y luego a su hermano pequeño Pablo, cuyo hijo, Constantino II, fue l último rey de los Helenos.



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