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Agustín de Iturbide, el Napoleón mexicano


Tal día como hoy hace 238 años, el 27 de septiembre de 1783, nacía en Valladolid (actual Morelia), Michoacán, México, el futuro general y emperador mexicano Agustín de Iturbide, que reinaría durante el primer Imperio mexicano como Agustín I de México.


La entrada de Iturbide en la ciudad de México 


Este general, primero defensor del Imperio español y el virreinato y después caudillo de la independencia, fue quien ideó el Plan de Iguala, bases de la independencia del país de la metrópoli española, previo ascenso al trono imperial y posterior caída y ejecución.


Napoleón, como Iturbide, pasó de general a emperador.


Así pues, les hablaré hoy de este personaje tan interesante que, con relativa certeza, podríamos calificar como el Napoleón mexicano.





Nuestro protagonista nació bajo el nombre de Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu en Valladolid, Michoacán, México, siendo hijo de un hacendado de origen navarro y de su esposa criolla, de padres peninsulares. 


Vista de su ciudad natal


Tras hacer algunas estudios de letras, ingresó en el ejército a los 17 años, en un regimiento de infantería. Sería la carrera militar la que le daría un sitio en la historia.


El matrimonio Iturbide Huarte


Fue precisamente en esta época cuando se casaría con la que sería, muchos años después, la primera emperatriz de México, Ana María de Huarte, una dama criolla.


El virreinato en 1810


Llevando ya unos años en el ejército, cuando tenía 25 años, estalló la guerra de Independencia en el virreinato de La Nueva España, igual que otros de los territorios españoles en el Nuevo Mundo. Iturbide se mantuvo en el lado español, luchando por el virreinato, con un gran papel en las primeras acciones contra los insurgentes, ganándose en 1813, a los 30 años, el ascenso a coronel.


Morelos, caudillo de la independencia, vencido en sus primeros años de guerra por Iturbide


Entre 1813 y 1816, fue encargado supremo de la intendencia de Guanajuato, uno de los focos insurgentes. Allí, dio visos de gobernante áspero y severo, sin miramientos a fusilar a cualquiera, y temido por el trato que daba a la familia de los insurgentes, a quienes detenía con frecuencia.




Por escarceos como estos, saquear propiedades privadas, corrupción en la intendencia y secuestrar a los familiares, fue acusado y juzgado, siendo absuelto. A pesar de ello, en 1816 dejó el ejército por un tiempo, hasta 1820.


Pronunciamiento de Riego


En la metrópoli, ese mismo año el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan daba inicio al trienio liberal, que restauraba la constitución de 1812 “La Pepa” y ponía en peligro el poder de la Iglesia y del antiguo Régimen.


La Pepa


En la Nueva España, la situación se complicó, porque además de los liberales mexicanos, que querían autonomía (sino ya independencia), los conservadores no querían observar la constitución, así que la unión con España perdía adeptos en el virreinato. La idea era que uno de los infantes españoles, como Don Carlos o Don Francisco de Paula se convirtieran en monarcas de México (como pasaría con Brasil poco después).




Entre tanto, Iturbide se reintegró en el ejército y fue enviado al Sur, a combatir al líder insurgente Vicente Guerrero. En su lucha, y tras varias derrotas, decidió firmar la paz  con este (tras largas negociaciones por carta) en el llamado Abrazo de Acatempan.


El abrazo con Guerrero


Tras esto, entre los dos ejércitos fundaron el Ejército Trigarante (tres garantías: Religión, Unión e Independencia). El objetivo de este ejército era defender el medio ideado por Iturbide para conseguir el fin: El Plan de Iguala.


Plan de Iguala


Este plan, de 24 puntos, establecía una Nueva España religiosa, que solo reconocía el catolicismo, a la espera de ser regida por un infante español y con implicación social, intentando acabar con la desigualdad, algo que acercaba a tradicionalistas y progresistas.


El Virrey Apodaca, último virrey como tal de la Nueva España


El Plan fue puesto en conocimiento de las autoridades, que intentaron deshacer, pero el apoyo la independencia estaba ya muy avanzado. Si bien el virrey (que desde 1820 ya no era virrey, sino “Jefe político superior”), Apodaca, tenía un importante ejército, se vio derrotado por el ejército trigarante en múltiples ocasiones, empezando a destacar Antonio Lopez de Santa Anna, futuro protagonista del siglo XIX mexicano.




En el verano de aquel 1821, Juan O’Donojú fue nombrado sustituto de Ruiz de Apodaca como Jefe político superior de la Nueva España, que decidió cesar la guerra y dialogar con los insurgentes.


Tratado de Córdoba 


Así, el 24 de agosto se llegó a los tratados de Córdoba, en los que se acordaba con El Capitán general O’Donojú la independencia, bajo el nombre de Imperio Mexicano, con la intención de darle la corona al rey Fernando VII como un reino independiente y, si él se negara, a sus familiares los infantes, constituyéndose, mientras tanto, una junta provisional.


El ejército trigarante com Agustín al mando


Seguiría habiendo focos de guerra realistas hasta que, de nuevo, un día como hoy de 1821, cumpliendo Iturbide 38 años, entraron las tropas del ejército trigarante en la ciudad de México, dando por concluida la independencia.


La entrada en la capital bajo la bandera del ejército trigarante


Iturbide presidió la junta de Regencia desde entonces. Y lo hizo con medidas como bajar y eliminar algunos impuestos, mejorar la educación y mandar emisarios a las cortes españolas, para intentar que el rey o alguno de los infantes tomaran la corona mexicana. Sin embargo; las cortes constitucionales desconocieron el tratado de Córdoba y la independencia, por lo que la sucesión borbónica quedaba descartada.


Novella fue uno de los pocos que quedó fiel al virreinato


Había en ese momento tres partidos: el Iturbidista, el más numeroso; los republicanos y los borbónicos, apoyados, según se dice, por la masonería. A pesar de su mala organización, triunfó en el nuevo congreso mexicano Iturbide.


Iturbide recibiendo las llaves de la ciudad


Así, entrando en 1822, el mejor candidato era el propio Iturbide, y él lo aprovechó pues, según la historia, una muchedumbre fue a buscarlo una noche a su casa pidiendo que se convirtiera en emperador el 18 de mayo.


La coronación 


El 22 de julio fueron coronados él y su esposa Ana María como emperador y emperatriz de México, con el nombre de Agustín I. Con él, empezaba el primer Imperio mexicano.


El emperador


Su gobierno fue autoritario, de mala relación con el congreso y, particularmente, con los republicanos, quienes acusados de conspiraciones (no precisamente falsas) fueron duramente reprimidas por Iturbide.


Santa Anna


Pese a haber empezado con el apoyo del pueblo y del ejército, su actuación autoritaria y la clausura del congreso en octubre dieron lugar a una nueva sublevación a cargo de Santa Anna y Guadalupe Victoria, que empezaron a poner en jaque al Imperio.


Guadalupe Victoria


Tras unos meses de mucha, el 19 de marzo de 1823 Iturbide tuvo que abdicar y restablecer el Congreso, escapando a Europa con su familia, siendo poco después abolido el Imperio en abril.


Manifiesto para volver a México 


Tras estar un tiempo en Italia, se estableció en Londres, donde planeó su vuelta, y así lo hizo en la primavera de 1824, pese a estar fuera de la ley.


La ejecución de Iturbide


Al ser reconocido, fue apresado y, el 19 de julio de 1824, fue fusilado en Padilla, Tamaulipas, acabando con él el primer Imperio Mexicano.


Maximiliano I de México


Como recordarán de otro artículo anterior, hubo uno segundo, dirigido por Maximiliano I de México, hermano del emperador de Austria que, como gesto a su predecesor, nombró príncipes del Imperio a los sucesores y herederos de Iturbide.


Su hijo y heredero, Agustín 


Aquí se termina la historia del padre de la independencia mexicana que, como Napoleón, era de origen en la baja nobleza, se hizo militar, se volvió contra la causa que defendía (Napoleón la república e Iturbide la unión con la monarquía española) y se convirtió en Emperador con el apoyo del ejército y del pueblo, perdiendo el trono después.


Su escudo imperial

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Santiago Ogando Pérez.

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