Hoy, 10 de agosto, se celebra la fiesta de San Lorenzo, que coincide con una de las “lluvias de estrellas” más importantes del año: las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, llamadas así por Perseo, en la mitología griega, y por el mártir San Lorenzo, en la religión Cristiana, respectivamente.
Estas Perseidas o lágrimas de San Lorenzo son en realidad pequeños “polvos estelares” que tienen su verdadero origen en el cometa Swift-Tuttle, cuya órbita alrededor del Sol hace que sean cada año visibles en el hemisferio Norte entre el 16 de julio y el 24 de agosto.
El cénit, o punto más alto, tiene lugar precisamente hoy, entre el 11 y el 13 de agosto, pues hay una gran emisión de meteoros. Además, esto se suma a que estamos en la fase creciente de la Luna, recién pasada la Luna Llena, por lo que las estrellas fugaces serán aún más visibles que de costumbre.
Antes de hablar de cometas y de ciencia, el pueblo no podía explicar que, un par de noches al año, desde el cielo empezaran a “llover las estrellas”. Así, se empezaron a crear historias que, sin duda, enriquecen la cultura y el saber. En este caso, los griegos crearon el mito de Perseo, Zeus y Dánae, una historia ex novo para intentar explicar el origen de la lluvia, que realmente, parece venir de la constelación de Perseo. Por otra parte, en la era Cristiana, se aprovechó el martirio de San Lorenzo para hacer, a partir de él, un relato legendario para explicar el fenómeno.
Así pues, voy a contarles la historia mitológica de Perseo y la leyenda a partir del Martirio de San Lorenzo, además de explicarles cómo hacer para verlas.
¿Cómo hacer para verlas?
Para ver la “lluvia de estrellas”, en primer lugar, es muy importante que no haya contaminación lumínica, es decir, ir a lugares con poca luz, preferentemente rurales y altos.
Las Perseidas tienen la característica de que se pueden ver a simple vista, sin necesidad de telescopio. La hora en la que se ve es, principalmente, entre las 21 y las 0 horas de mañana, es decir, entre las 9 y las 12 p.m., y sería preferente mirar hacia el lado que no esté la luna para buscar mayor visibilidad, aunque se pueden ver en cualquier lugar de la bóveda celeste.
El martirio de San Lorenzo y sus lágrimas de fuego
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| El martirio de Lorenzo, de Tiziano |
En cuanto al nombre de “Las Lágrimas de San Lorenzo”, su origen está en la fecha en la que sucede la lluvia: y es que el 10 de agosto se celebra en el cristianismo el Martirio de San Lorenzo, y como se darán cuenta, es una fecha muy cercana a la de la lluvia de estrellas.
Lorenzo, natural de la actual Huesca (Hispania), era el diácono (“ayudante” con órdenes menores) del Papa Sixto II en el siglo III, y tenía como encomienda administrar los bienes de la Iglesia primitiva, sobre todo los primeros libros, por lo que es considerado también patrón de los bibliotecarios.
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| Representación altomedieval en San Lorenzo da Pena, Cenlle |
En su momento, el emperador Valeriano decretó una persecución contra los Cristianos, en la que perecieron, entre otros, varios papas, como Esteban I y Sixto II, y muchos otros obispos y sacerdotes.
Cuando el papa iba camino de la decapitación, se cruzó a Lorenzo, preguntándole este: «¿Adónde vas, querido padre, sin tu hijo? ¿Adónde te apresuras, Santo Padre, sin tu diácono? Nunca antes montaste el altar de sacrificio sin tu sirviente, y ahora, ¿deseas hacerlo sin mí?», contestándole Su Santidad: «En tres días, tú me seguirás». Y así fue.
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| Lorenzo y el Papa |
El alcalde de Roma, tras la ejecución del Papa, le ordenó al diácono Lorenzo que juntara en tres días todos los bienes de la Iglesia y se los entregara. Lo que hizo Lorenzo, y por lo que sería recordado, fue ir juntando a los pobres, enfermos y lisiados que encontró por Roma, y se los presentó, diciéndole que aquella era la verdadera riqueza de la Iglesia. El iracundo edil, viendo lo que consideró una burla, ordenó el asesinato de Lorenzo.
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| Lorenzo y los pobres |
Y así fue. El día 10 de agosto del 258, el diácono Lorenzo fue quemado vivo en una parrilla, cerca del Campo de Verano de Roma, siendo enterrado en las Catacumbas de la Vía Tiburtina.
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| Real Monasterio de El Escorial |
Su cruel martirio y su entrega a los pobres hizo que fuera un santo muy recordado por la Iglesia, con mucha devoción aún hoy en día entre el catolicismo (véase, por ejemplo, el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial). No fue la Palma del Martirio el único recuerdo de San Lorenzo, sino que se creó la leyenda de que, cada año en los alrededores del día de su martirio, llora desde el cielo estrellas ardientes “como la parrilla de su gloria”.
El mito de Perseo y la Lluvia de oro
Con respecto al mito de Perseo, tenemos que bucear primero en la etimología de la palabra Perseidas, y es que el sufijo -ides o -idas significa hijos o hijas de Perseo. Y es que la relación de Perseo con las estrellas fugaces viene de lejos, no solo tiene que ver con que las estrellas parezcan venir de allí.
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| Apolo y Dafne de Bernini |
Tenemos que tener en cuenta, en primer lugar, que en la mitología griega se intentan explicar cientos de fenómenos naturales, desde el laurel con Apolo y Dafne, o el color rojo purpúreo de las moras con Píramo y Tisbe; y el del nacimiento de Perseo, el ejecutor de Medusa, es uno de esos bellos mitos. Paso a contárselo.
Sucedió que Zeus, rey del Olimpo y padre de los dioses, pese a su matrimonio (tantas veces fallido) con Hera, se enamoró de una princesa griega, Dánae, hija de Acrisio, Rey de Argos. Esta estaba encerrada en una habitación de bronce, pues en una ocasión, Acrisio había preguntado al oráculo de Delfos si alguna vez tendría un heredero varón, y había sido contestado no solo con un no, sino que se le había dicho que su hija Dánae sí que tendría un varón, y que este mataría a su abuelo.
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| Acrisio, Rey de Argos |
Zeus, un gran estratega del amor, planeó un método para burlar el encierro de Dánae, quien solo contaba con la compañía de su nodriza, ya anciana, que velaría por la “pureza” de la princesa para que nunca diera a luz al temido varón.
Así pues, el Rey del Olimpo se transformó en una lluvia de oro y, entrando en la habitación en esa forma, consiguió fecundar a Dánae y dejarla en estado, relación de la que nacería Perseo. Cuando Acrisio se enteró, oyendo el llanto del infante, encerró a la madre y al hijo en un arcón de madera y los tiró al mar, siendo salvados por el pescador Dictis de Serifos, isla en la que se crio Perseo.
De esta lluvia de oro de la que nació Perseo sería representación la lluvia de estrellas que viene de la constelación de Perseo cada año.
Con respecto a su vida posterior, Perseo cortaría la cabeza de la Gorgona Medusa, que utilizaría posteriormente de sus andanzas, y rescataría a la princesa Andrómeda, con quien se casó. Además, cumplió la profecía y mató a su abuelo Acrisio con un disco en unos juegos de lanzamiento.
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| Perseo y la Cabeza de Medusa |
Perseo se representa en una constelación cercana a la de su esposa Andrómeda y la de su suegra Casiopea, y tiene 19 estrellas, entre las que destacan Mirfak y Algol.
En fin, que a siglos vista, aunque ambas leyendas se han quedado, de modo explicativo, obsoletas, siguen teniendo la belleza literaria que, tantas veces, la ciencia no tiene.
Espero que les haya gustado este paseo entre la ciencia, la historia, la mitología y la religión.
Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mi propiedad.
Santiago Ogando Pérez.





















Muchas gracias, conocia parte de la historia, ahora la tengo completa.
ResponderEliminarMuy interesante.
Gracias