Ir al contenido principal

La ciruela “Claudia”: la Reina que le dio nombre





 Hoy quiero hablarles de una historia muy curiosa. Hay una fruta, la ciruela, que es muy típica del verano. Es muy probable que muchas veces hayan escuchado llamar a la ciruela con el nombre de Claudia, o Reina Claudia y hoy, en el 545 aniversario del nacimiento de su madre, quiero contarles el porqué.



Se trata de la Reina Claudia de Francia, quien a pesar de ser la hija mayor del Rey de Francia y de la última duquesa independiente de Bretaña, tuvo que casarse con su primo, el heredero al trono (Francisco I) para poder convertirse ella en Reina (aunque consorte) a causa de la tradicional Ley Sálica, que impedía a las mujeres ser Reina titular.



Así pues, hoy voy a contarles la historia de esta tan desconocida mujer que, pese a no ser la más conocida de la historia, ha dejado un gran legado en la cultura popular a través de una fruta: la ciruela Reina Claudia, o solo Claudia. Pasemos a la historia. 


El que quiera la versión resumida, puede verlo en este enlace a mi instagram: https://www.instagram.com/p/CScr_CqLZCO/?utm_medium=copy_link


La ciruela Claudia, nombrada por la Reina


Tenemos que viajar a la Francia del siglo XV-XVI, en pleno Renacimiento. Tras más de Cien años de guerra contra Inglaterra, parecía que la reinante Casa de Valois, rama de los Capetos, se había por fin consolidado en el trono de San Luis. 


Escudo de los Valois


En aquel tiempo, aunque el poder real ya no era meramente ceremonial como en el tiempo de los primeros Capetos, tampoco era una monarquía absoluta, sino una Monarquía autoritaria, con un poder real ya superior y avances en campos como la burocracia y la diplomacia con respecto a la Edad Media. 




Aún así, la costumbre de dar a los hijos varones no reinantes un territorio de la corona en “apanage”, traducible como infantado, hacía que ramas de los Valois se hicieran con gran poder ajeno al Rey en la propia Francia. El ejemplo más significativo son los Valois-Borgoña, aliados ingleses en la guerra de los Cien Años y, por medio de la última heredera María de Borgoña, antepasados de su nieto Carlos I de España. 


Además, otros territorios como el condado de Foix y las marcas navarras o el ducado de Bretaña estaban en manos de nobles ajenos a la casa de los Capetos.


Hugo Capeto, fundador de la casa en el siglo X


Otro importante ejemplo fue la casa de Valois-Orléans, a la que pertenecía nuestra protagonista Claudia. Esta rama, por azares del destino, acabaría convirtiéndose en reinante.


Carlos VIII


A finales del siglo XV, reinaba en Francia Carlos VIII, de la rama principal de la casa de Valois. Este estaba casado con la joven Ana, duquesa de Bretaña, para unir así el ducado a la corona. Sin embargo, la pareja no tuvo descendencia, y la rama principal de los Valois, al morir el rey, en 1498, quedó extinta.


Ana, última duquesa independiente de Bretaña


Al enviudar, la joven duquesa se casó un año después, en 1499, con su sucesor al trono, el varón agnado más cercano: Luis, el Duque de Orléans, quien era descendiente directo del famoso Luis de Orleans, hermano de Carlos VI (bisabuelo de dicho Carlos VIII).


El duque sucedió a su primo como Luis XII, y al casarse con Ana, se convirtió él también en duque consorte de Bretaña, y de este matrimonio tuvo dos hijas: Claudia y Renata de Francia.


Luis XII de Francia


El problema llegó cuando, después de 17 años de reinado, falleció el Rey Luis XII sin herederos varones en 1515, y por culpa de la Ley Sálica, su hija mayor, Claudia, no pudo subir al trono francés (no así de Bretaña, donde fue duquesa en propiedad).


Claudia de Francia


La Ley Sálica era una ley tradicional de los Francos salios medievales que prohibía que las mujeres reinaran, e incluso que transmitieran los derechos al trono. Había sido rescatada en el siglo XIV, en 1316, y fue clave en el final de los Capetos directos y la subida al trono de la Casa de Valois.


Felipe V de Francia había instaurado la Ley Sálica para evitar que su sobrina, Juana de Navarra, subiera al trono de Francia. Sin embargo, la jugada le salió mal, pues no tuvo hijos varones, llevando, tras la muerte de su hermano Carlos, al final de los Capetos. 


Por esta ley, Claudia no podía subir al trono, así que el heredero era Francisco, duque de Angulema, hijo de un primo del Rey Luis XII.


Francisco I de Francia, su esposo


Claudia, la hija mayor, fue casada con el duque de Angulema, que al morir su suegro, se convirtió en el rey Francisco I, quizá el más famoso de los reyes de la historia de Francia después de Luis XIV.


Carlos I de España, V de Alemania y II de Borgoña 


Claudia había estado a punto de prometerse con el Archiduque Carlos de Austria, futuro Carlos I de España, pero al final se decidió casarla con el heredero para no reunir todas las fronteras de Francia en la misma persona.


Luisa de Saboya y Carlos de Angulema, sus suegros


Claudia, la pobre, padecía muchas enfermedades: además de la escoliosis (columna vertebral torcida), padecía de cojera y, además, era muy baja de estatura. Todo esto le hizo ocultarse muchas veces del público, siendo eclipsada por su suegra, la duquesa de Angulema Luisa de Saboya, una mujer hábil y ambiciosa que se convirtió en la reina de facto de Francia.


Luisa de Saboya


Claudia, al contrario que su madre, no estaba tan interesada en política ni en su Bretaña patrimonial, así que fue su marido quien ejerció como Duque de Bretaña, quedando cada vez más unida a Francia.


La Reina Claudia y sus hijos


Claudia, durante su matrimonio con Francisco, tuvo 7 hijos, entre ellos el futuro rey Enrique II de Francia. A pesar de tener tantos hijos, fue un matrimonio complicado, pues Francisco tuvo muchas infidelidades, en las que contrajo, entre otras enfermedades, la sífilis.


Enrique II de Francia


Claudia, en medio de ese matrimonio tan agreste, con su difícil condición física cada vez peor por culpa de los sucesivos embarazos, se dedicaba a la oración, convirtiéndose en una Reina muy popular en su época, conociéndola como la Buena reina.


Solimán el magnífico 


Sucedió que el rey Francisco, en medio de sus guerras contra Carlos I, se alió con el Imperio Otomano (turco), y para cerrar la alianza, el sultán otomano Suliman el Magnífico le envió a Francisco I un regalo: el ciruelo, una fruta que no había llegado a Europa, y que fue criado en los palacios reales franceses y, en honor de la Reina, le pusieron su nombre a las ciruelas: Reina Claudia y, después, Claudia.


Claudia fallecería en 1524 por culpa de la sífilis que le había pasado su marido, tras solo 9 años de reinado, sin grandes hazañas, pero con el cariño del pueblo y el recuerdo de la Claudia para siempre.


Las tumbas de Francisco I y Claudia 


Dulce es la memoria, como si del sabor de las ciruelas se tratase, de aquella pobre Reina, madre y esposa sufridora, mártir constante en vida castigada por los azares de la genealogía, de la salud y la ley, que aún no siendo la más recordada como la propia reina y mujer que fue, mantiene en la idiosincrasia popular un papel principal Gracias a la fruta bautizada por su causa.


Recuerden que, si les ha gustado, pueden seguirme en instagram en este enlace: https://www.instagram.com/p/CScr_CqLZCO/?utm_medium=copy_link


Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mi propiedad.


Santiago Ogando Pérez.








Comentarios

Entradas populares de este blog

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...