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El Barranco del Lobo: Desastre tras desastre


Tal día como hoy hace 113 años, el 27 de julio de 1909, mientras sucedía en Barcelona una de las revueltas más importantes que hubo en España a lo largo de su historia, y que hizo temblar los cimientos del, hasta entonces, casi indestructible sistema de la Restauración y su “turnismo”, la Semana Trágica de Barcelona, sucedía en las inmediaciones de Melilla uno de los mayores fracasos de la Guerra de África y, por qué no decirlo, de la historia de España: el Desastre del Barranco del Lobo.


Protestas populares en la Semana Trágica


Así pues, hoy les quiero hablar de este momento crucial en la Historia de España: el Barranco del Lobo en el contexto de la Semana Trágica de Barcelona de 1909.


El que quiera la historia resumida, puede verla en el siguiente enlace de mi instagram: https://www.instagram.com/p/CR1Ov9kLyKc/?utm_medium=copy_link


Sátira del caciquismo


España llevaba ya más de treinta años en un sistema político de monarquía constitucional en la que dos partidos, el Conservador y el Liberal, se iban turnando en el gobierno mediante elecciones amañadas, apoyadas en la figura del “cacique”, caballeros de provincias que se encargaban de que los “encasillados”, las predicciones de los resultados hechos de antemano desde el Gobierno, salieran según lo previsto, teniendo que recurrir al “pucherazo” para lograr los objetivos.


Cánovas y Sagasta compartiendo los “pucheros”, donde se depositaban los votos


Este sistema había funcionado muy bien en los primeros años, pues se empezó a llevar a cabo desde la Restauración de Alfonso XII en 1874 con dos figuras clave: el liberal Sagasta y el conservador Cánovas del Castillo


La Reina Regente María Cristina jurando la Constitución tras la muerte de su esposo, el Rey Alfonso XII


Se consolidaría a la inesperada muerte del Rey con el Pacto de El Pardo en 1885, manteniéndose durante la Regencia de su viuda, doña María Cristina de Habsburgo, teniendo su primera gran crisis casi al final de la Regencia: poco después del asesinato de Cánovas y en plena subida del Movimiento Obrero (socialistas, anarquistas…), España sufre su Desastre: en 1898, las últimas colonias que el país tenía en Ultramar (Cuba, Filipinas, Puerto Rico, Guam) se emancipan de España, poniéndose el punto y final a ese mítico Imperio Español que ya había durado medio milenio.


Antonio Maura y el Rey Alfonso XIII


Con las muertes de Cánovas y Sagasta y la subida al trono de Alfonso XIII, la Restauración pasaba a una nueva generación, en la que aunque el Partido Conservador, ahora dirigido por Silvela y Maura, y el Partido Liberal, que pasaban a liderar Canalejas y el Conde de Romanones, encontraban nuevos rivales.


Francesc Cambó, padre del nacionalismo catalán 


Por una parte, en Cataluña se empezaba a organizar cada vez más el Nacionalismo catalán, congregado en la llamada Lliga Regionalista de Prat de la Riba y Francesc Cambó, que a pesar de ser hasta cierto punto afines al gobierno conservador aliados con los Carlistas en la “Solidaridad Catalana”, buscaban para Cataluña cierta autonomía. El catalanismo era la política de la Burguesía industrial catalana.




Luego, a los republicanos de las tradicionales tendencias (federales, unitarios) se sumaba un personaje clave en la historia del primer tercio del siglo XX en España: Alejandro Lerroux y su partido, el Partido Republicano Radical (PRR). Un político controvertido, que mezclaba en un discurso demagogo el obrerismo más anticlerical con una llamativa oposición al catalanismo de la Lliga, y que haría de él una de las más importantes figuras políticas de la época.


Altercados anarquistas en Barcelona


Por otra parte, el Movimiento Obrero como tal tenía un papel fundamental en la sociedad y en la política, tanto española como catalana, del momento: aunque el PSOE, de corte marxista, tenía más importancia en Madrid, en Barcelona la mayoría de los obreros estaban en relación con el Anarquismo, esa escisión del socialismo que negaba la necesidad de la tutela del Estado, o más bien, del mismo Estado. Y como Barcelona era el centro industrial de España, miles y miles de obreros se alineaban con el anarquismo.



En medio de este cóctel de agitación político-social, llegó el 1909, y como clave principal y desencadenante, la Guerra de África, o más precisamente, la Guerra de Melilla.


Conferencia de Algeciras


Como antes decía, en 1898, España había perdido los últimos restos de su ancestral Imperio ultramarino, y ante tal agravio, había decidido poner sus ojos en África. Así pues, en 1906, en la Conferencia de Algeciras, se acuerda que Marruecos sea repartido entre Francia y España en forma de protectorado, quedando España con la parte norte (en la que ya tenia posiciones anteriormente como Ceuta o Melilla) y Francia con la parte Sur, con Rabat, Marrakech o Casablanca.


El Protectorado Español en Marruecos


Llegó el año 1909, y mientras gobernaban los Conservadores de Maura, tuvo lugar un suceso clave: mientras los españoles se iban haciendo cargo, tanto ceremonialmente, como industrialmente, de su nuevo protectorado, el día 9 de julio un conjunto de obreros de la Compañía del Norte Africano fue atacada por unas cabilas (tribus marroquíes) mientras construían las vías del tren que unían Melilla con unas minas cercanas.




Al día siguiente, 10 de julio, Maura decretó la movilización de las brigadas disponibles, incluida la medida más impopular que llevó al levantamiento: la recluta de Reservistas, es decir, aquellos soldados que ya habían tenido el Servicio Militar Obligatorio, pero aún no estaban licenciados, por lo que podían ser llamados a filas en tiempo de guerra. El problema residía en que la mayoría ya tenían casi 30 años, y por tanto, una familia que mantener. Solo los ricos o los que tenían contactos podían permitirse la redención, previo pago.


Redención de quintas

La movilización de la reserva supuso graves protestas en toda España: según iban saliendo de las ciudades avanzando el mes de julio, iban aumentando las protestas, teniendo su cénit en Barcelona. 


Protestas en Cataluña


Allí, cada día aumentaba más la tensión, alentada por los catalanistas, lejos de la posición de la Guerra; y por los obreristas, que se daban cuenta de que solo los pobres, que no podían pagar la liberación, tenían que ir a dar su vida en África por una quimera.


Disturbios en la Semana Trágica


Así, el día 26 de julio, lunes, la situación se hacía insostenible en Barcelona, declarándose así el Estado de Guerra. Miles de incidentes tuvieron lugar ese día en Barcelona, con una fuerte gravedad, centrándose principalmente en la Iglesia, con un fuerte sentimiento anticlerical, y en las casetas de los consumos, donde se cobraban los impuestos sobre el consumo, tan agraviantes para la población.


Arde Barcelona


El día siguiente fue el día de autos, el martes 27. Ese día, mientras Barcelona ardía, tuvo lugar en Marruecos el gran escándalo de la guerra.


Soldados en la Guerra de Melilla


Las cabilas, desde que las compañías de reservistas españolas habían llegado a Melilla, habían estado atacando en pequeñas emboscadas a los españoles pero, como podían en las terribles condiciones en las que se encontraban, fueron capaces de mantener sus posiciones hasta el día 27.




El día 27 de julio, ante las noticias de que las cabilas estaban planeando un ataque contra Melilla, el General Marina, al mando del ejército de la ciudad, decidió mandar a la Brigada de Cazadores de Madrid a defender un desfiladero a las afueras de Melilla: el Barranco del Lobo. 




Allí, sin la ayuda de la artillería y con cientos de francotiradores atacándoles por la complicación de la orografía, los españoles sufrieron una bochornosa derrota, con más de 150 bajas (la mayoría, reservistas) y unos 600 heridos en retirada, un grave bochorno para el gobierno de Maura.




Cuando la noticia llegó a Barcelona aquella tarde, los ánimos se encendieron definitivamente, y la situación se hizo totalmente insostenible: docenas de edificios, sobre todo en los barrios de San Andrés y la Segrera, ardían en la oscuridad. La noche se volvía día, Barcelona se volvía infierno.




El día siguiente, miércoles 28 de julio, empezaron a llegar los refuerzos militares para sofocar los levantamientos de la ciudad y, según iban avanzando los días, se fueron apagando a lo largo de la semana, llegando a su fin el día 2 de agosto. En los disturbios, se considera que hubo más de 70 muertos, unos 500 heridos y cientos de obras de arge destruidas (edificios, iglesias, monasterios…)


Detenciones en la Semana Trágica


Un caso muy recordado fue la condena a muerte del anarquista catalán Francisco Ferrer Guardia, quien fue considerado por las autoridades el máximo responsable de la sublevación, y fue condenado a muerte. Considerado, sobre todo en el extranjero, como un mero “cabeza de turco”, su ejecución fue un escándalo en Europa, y cientos de manifestaciones tuvieron lugar en capitales como París.


Ferrer Guardia


Todos estos sucesos llevaron a la caída del gobierno de Maura, quien sería sustituido por el liberal Moret, apoyado por el también liberal Conde de Romanones. Fue considerado un agravio para las élites conservadores y la Iglesia, pero al final Maura no volvería al gobierno hasta varios años después.


Maura


Con respecto a la Guerra de Melilla, no terminaría hasta el mes de noviembre, cuando las cabilas se rindieron ante España pidiendo la protección de España. Aún así, el Protectorado no se conseguiría controlar totalmente hasta años después, sucediendo próximamente la Guerra del Rif y, unos años más tarde, el otro gran desastre de África, Annual.




Este escándalo del Barranco del Lobo tuvo un gran impacto en la cultura popular, siendo quizá el mayor exponente la canción siguiente:


En el Barranco del Lobo

Hay una fuente que mana

Sangre de los españoles

Que murieron por la Patria


¡Pobrecitas madres,

Cuánto llorarán

Al ver que sus hijos

A la guerra van!


Ni me lavo ni me peino

Ni me pongo la mantilla

Hasta que vuelva mi novio

De la Guerra de Melilla


¡Pobrecitas madres…


Melilla ya no es Melilla,

Melilla es un matadero

Donde van los españoles

A morir como corderos


¡Pobrecitas madres…




Sin lugar a dudas, con el Desastre del Barranco del Lobo llovía sobre mojado en una España desesperada por un Imperio, explotando en la siempre delicada Barcelona, donde la Semana Trágica demostró por primera vez de forma clara la fragilidad de la Restauración, la fragilidad de la política española de la época y la inestabilidad social que el obrerismo anarquista y el nacionalismo naciente empezaban a crear.


Alfonso XIII


Daba, así, inicio la Crisis de la Restauración, con madre africana, padre en la Carrera de San Jerónimo y cuna y tumba en Barcelona, donde nació con la Semana trágica, tembló de nuevo en 1917 y 1921, y moriría poco después, con el golpe de Primo de Rivera y el fin de la Constitución, dejando en un compromiso la Monarquía española de Alfonso XIII, llamado, de manera muy certera para el día de hoy, el Africano.


El Barranco del Lobo hoy en día, con Melilla al fondo

El que quiera, me puede seguir en instagram en este enlace: https://www.instagram.com/p/CR1Ov9kLyKc/?utm_medium=copy_link


Espero que les haya gustado, les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí. Así pues, reconozco a los dueños de las imágenes la propiedad de las mismas.


Santiago Ogando Pérez.



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