Ir al contenido principal

Maximiliano I, el Austria que fue Emperador de México




Tal día como hoy, hace 155 años, el 19 de junio de 1867, Maximiliano de Habsburgo, el último emperador de México, fue ejecutado en Querétaro, poniendo punto y final al corto, pero intenso, Imperio Mexicano.


El fusilamiento de Maximiliano, de Manet. Los soldados van con uniforme francés, critica velada a Napoleón III


Hoy, aprovechando la ocasión, quiero contarles la historia de como un Archiduque de Austria, hermano del Emperador y cuñado de la celebérrima Emperatriz Sissi, acabó convirtiéndose en Emperador de un país americano y, además, de su familia, de cómo acabó siendo ejecutado y las teorías sobre su supuesta supervivencia.


El que quiera sólo el resumen, tiene aquí el enlace a mi instagram: https://www.instagram.com/p/CQUIXA7rr_t/?utm_medium=copy_link


El joven Archiduque Maximiliano


Fernando Maximiliano de Habsburgo-Lorena, archiduque de Austria, nació en Viena el 6 de julio de 1832. Era el segundo hijo del archiduque Francisco Carlos de Austria, y de la princesa Sofía de Baviera. 


Los Archiduques Francisco Carlos y Sofía, sus padres


Su padre, Francisco Carlos de Habsburgo, Archiduque de Austria, era el hijo pequeño del entonces Emperador Francisco I de Austria (el que tantos años atrás había sido el último emperador del milenario Sacro Imperio Romano Germánico Francisco II) y de su prima, la princesa María Teresa de las Dos-Sicilias. 


Francisco I de Austria, II del Sacro Imperio, su abuelo


Aunque su padre era el hijo pequeño, el hermano mayor y heredero, Fernando (padrino de bautismo de Maximiliano y quien le dio su primer nombre) era incapaz mentalmente, por lo que ya desde que nació, se esperaba que el heredero fuera Francisco José. De todos modos, Fernando reinó sobre Austria durante 13 años (hasta 1848).


Fernando I de Austria, su tío y padrino


Su madre era la mítica princesa Sofía de Baviera, de la también ancestral casa de Wittelsbach, una mujer de fuerte carácter que contrastaba con su débil esposo, era la hija del Rey Maximiliano de Baviera (quien le dio su segundo nombre y por el que pasaría a la historia) y de la princesa Carolina de Baden.


Maximiliano I de Baviera


Según los rumores de la época, se hablaba de que, al parecer, el verdadero padre de Maximiliano podría haber sido el duque de Reichstadt. Este título, que en principio no nos dice nada, seguro que se les aclara si les digo que se trataba de Napoleón II, emperador de los Franceses, único hijo legítimo y heredero del gran Napoleón y de María Luisa de Austria, su segunda esposa, hija del emperador de Austria.


Napoleón II


Cuando cayó el Imperio de Napoleón, su hijo fue llevado a la corte de su abuelo materno, quien le tenía mucho cariño, y empezó a ser llamado por su segundo nombre, Franz Napoleón, y fue nombrado Duque de Reichstadt, con rango inmediatamente inferior a los Archiduques.


Napoleón II y su madre


Franz Napoleón, de salud frágil, era llamado el Aguilucho (l’Aiglon) por el águila Bonaparte, y estaba muy unido a su cuñada, la princesa Sofía, a cuyo padre Maximiliano había conseguido su trono Napoleón.


La tumba de Napoleón II, duque de Reichstadt


Los mayores momentos de amistad entre Napoleón II y Sofía fue precisamente alrededor del nacimiento de Maximiliano, falleciendo el “aguilucho” al poco de nacer el Archiduque.


La familia del archiduque Francisco Carlos


Sea cierto o no (que es lo más probable, pues la princesa Sofía tenía un sentido de la corrección política impresionante), sería tan descendiente de Francisco I de Austria siendo legítimo o ilegítimo, pues si bien Francisco Carlos, el padre legítimo, era hijo del emperador de Austria, Franz Napoleon era su nieto como hijo de María Luisa de Habsburgo. El caso es que estos rumores tendrán, más tarde, un papel muy importante en su futuro Imperio Mexicano.


Los cuatro hermanos (Francisco José, Maximiliano, Carlos Luis y Luis Victor de Austria)


Por otra parte, recordemos que su hermano mayor fue el mítico Emperador Francisco José I de Austria, después de Austria-Hungría, que reinó durante 68 años y fue uno de los provocadores de la I Guerra Mundial, famoso por ser el marido (y Primo) de la Emperatriz Sissi.


Sus hermano y cuñada, la mítica pareja Sissi y Francisco José


Si bien Francisco José era rígido, ahorrativo, con un fuerte sentido del deber, Maximiliano era un hombre de su siglo: romántico, de mentalidad más liberal, lo que hacía que sus caracteres chocaran.


Los dos hermanos, Francisco y Maximiliano 


Maximiliano, destinado a la carrera militar, se enamoró de una condesa, y para evitar un posible matrimonio desigual, fue enviado por su hermano y su madre a Trieste para familiarizarse con la Marina.


Trieste


En uno de los viajes que hizo con la Marina, acabó el Lisboa, donde conoció a la que sería su gran amor: la princesa de Brasil, María Amelia de Braganza. Era la única hija del Emperador Pedro I de Brasil, y ambos se quedaron impresionados el uno del otro.


María Amelia de Brasil 


Cuando ya contaban con el apoyo de los padres para formalizar el compromiso, enfermó de Escarlatina, teniendo que viajar a Madeira, donde falleció poco después de un año.


Castillo de Miramar, a la orilla del Mar Adriático


Tras la tragedia, se centró en su carrera naval y en la construcción de un nuevo hogar en el lugar al que había sido destinado, el Golfo de Trieste en el Mar Adriático, el que se convertiría en el famoso Castillo de Miramar.


Napoleón III


Como ya se iba haciendo mayor, se empezó a pensar seriamente en su matrimonio. Tras haber sido enviado por su hermano a visitar a Napoleón III a París, pasó por Bruselas, donde se reunió con el (primer) Rey de Bélgica, Leopoldo I. 


Leopoldo I de Bélgica


Allí, conoció a su única hija, la Princesa Carlota de Bélgica, quien se enamoró de él (no tanto él de ella), y tras un tiempo, se casaron. No tuvieron descendencia.


Carlota de Bélgica, Emperatriz de México 


Con el matrimonio, a Maximiliano le fueron dadas mayores tareas de estado en el Imperio. Aunque Austria era un Imperio fuertemente unitario y centralista (recordemos que aún no había sucedido el compromiso Austro-Húngaro), su amplia extensión obligaba a que los diferentes territorios, lejanos de Viena, fueran dirigidos por un Virrey, símbolo de la lealtad de las provincias a la Casa de Habsburgo.


Reino de Lombardía-Véneto en el total del Imperio Austriaco


Así, Maximiliano fue nombrado virrey del Reino de Lombardía-Véneto, un “reino Frankenstein” formado por lo que habían sido en tiempos el ducado de Milán (Milanesado) y la ancestral República de Venecia, y que tras el Congreso de Viena fue constituido parte del Imperio.


El canciller Klemens con Metternich


En ese momento, la situación en Italia era crítica: tras las revoluciones románticas de 1848 que habían puesto patas arriba todos los reinos (incluso lograron echar temporalmente al Papa de Roma y al gran Metternich de Viena), el sentimiento “italiano” nacionalista estaba resurgiendo, y uno de los múltiples estados que conforman la actual Italia, el reino de Piamonte-Cerdeña de la Casa de Saboya, se convirtió en el adalid de la Unificación. 


Víctor Manuel II de Piamonte, Rey de Italia


Esto es clave para entender el descontento popular hacia la dominación austriaca, en la que simulando la Doctrina Monroe que los EEUU habían hecho con América, vendría a pedir un “Italia para los Italianos”.


Mariscal Joseph Radetzky


Su predecesor en el cargo era el célebre Mariscal Radetzky (a quien recordarán por la Marcha Radetzky con la que el gran compositor Strauss le inmortalizó), famoso por su lealtad a la casa de Habsburgo, su severidad y su carisma militar como héroe de las Guerras Napoleónicas, así que el joven matrimonio llegó como un soplo de aire fresco a las posesiones italianas de los Habsburgo.


El palacio real de Milán 


Maximiliano y Carlota realizaron una gran labor en su época italiana: Maximiliano modernizó Milán urbanísticamente, reformó la hacienda y el catastro, el saneamiento de las aguas para mejorar cultivos y evitar enfermedades, mejorar la sanidad y, sobre todo, mejorar la imagen de la Casa con una actitud conciliadora.


Maximiliano en la época 


Además, Carlota realizó una preciosa labor para hacerse con el cariño de la gente: participaba en actos benéficos, recaudando fondos, inaugurando escuelas, vistiéndose de traje tradicional… consiguiendo paliar un poco el sentimiento anti-Habsburgo.


Carlota


Aún así, Maximiliano apenas tenía poder efectivo. Si bien le pidió a su hermano el Emperador que le otorgara más poderes, Francisco se negó, siempre velando por la unidad su Imperio.


Francisco José, su hermano


Tras esto, Maximiliano, decepcionado tras haberse visto ninguneado por su hermano, se mantuvo con unas tareas de gobierno mínimas, comparables casi al poder de los departamentos franceses, confesándole a su madre que se sentía un “rehén”.


La unificación italiana


En medio de las tensiones con Piamonte, apoyado por el Emperador Napoleón III de Francia, en el contexto de la unificación, su hermano obligó desde Viena a detener a los opositores al Imperio, rompiendo con la estrategia conciliadora del Virrey. Tras estos acontecimientos, en 1859, Maximiliano mandó a Carlota a Miramar, y él aún aguantó unos meses más, hasta que le presentó su dimisión al emperador.


El conde de Cavour 


Esto fue considerado por el propio conde de Cavour, primer ministro de Piamonte y padre de la unificación italiana, como el final de las esperanzas de los Habsburgo en Italia, pues la figura de Maximiliano era popular, y realizaba acciones muy interesantes para su reino.


El reino de Italia


En fin, que en menos de una década, Lombardía y Venecia pasaron a formar parte de Piamonte, fundándose poco después el Reino de Italia.


Tras su salida de Milán, Maximiliano se retiró a Dalmacia, donde residía en Miramar junto a Carlota. Durante esta época, aprovecho para viajar, visitando Brasil y Madeira, donde le abrumaron los recuerdos de su querida difunda María Amelia de Brasil.


Miramar, lugar de su retiro


Es aquí cuando, por fin, llegamos a la historia de Maximiliano en México.


Mientras el Archiduque estaba de viaje, el emperador Napoleón III planeaba en Europa una intervención en el complejo México, ese país que, desde su independencia de la monarquía Católica cuando aún era el Virreinato de la Nueva España, había sido ya un Imperio poco después de independizarse, había perdido sus posesiones en lo que hoy son los EEUU y vivía en una constante guerra, con protagonistas como el emperador Agustín de Iturbide, el general Santa Anna o Benito Juárez

Agustín de Iturbide, I emperador de México 


Dirigía precisamente Benito Juárez el país en aquella época, y con una política claramente anticlerical y antieuropea, había contraído una gran deuda con Francia y otras potencias europeas.


Benito Juárez 


En el Convenio de Londres en 1861, se decidió ma Intervención de las potencias europeas en México, con una alianza anglo-hispano-francesa (alianza que suena surrealista para los que conocemos la historia anterior de Europa) que conquistará el país y lo convirtiera en una potencia industrial que compitiera con los EEUU, en ese momento en plena guerra civil. Las tropas llegaron, y la ciudad de México fue conquistada en 1863.


Las tropas francesas en México


México, que estaba muy polarizado desde la Guerra de Reforma que había sufrido los años anteriores, estaba realmente polarizado entre, por resumir zafiamente, los que estaban a favor o en contra de la tradición, y que tras la intervención francesa, había dejado a los republicanos en una situación marginal.


Napoleón III


Con la retirada de los otros aliados, quedó la Francia de Napoleón III, quien decidió convertir México en un Imperio amigo del francés. Y para ello, aunque le había quitado a los atrás la Lombardía-Véneto, pensó en Maximiliano de Austria, al que le unía una admiración mutua. Además, recordemos que existía el rumor de la bastardía de Maximiliano, que le haría sobrino segundo de Napoleón III. 


Leopoldo I, anciano


Maximiliano se mostraba reticente en un principio y, aconsejado por su suegro, el rey Leopoldo de Bélgica (quien recordemos, había nacido príncipe de Sajonia-Coburgo-Saalfeld (tío de Victoria y Alberto), y también llegó a su trono de carambola), mandó hacer un referéndum para convertirse en Emperador de México.


La aceptación 


Convencidos por Napoleón III, una embajada mexicana llegó a su castillo de Miramar, le dijeron que el referéndum había salido positivo y Maximiliano aceptó la corona de México, siendo proclamado Maximiliano I, emperador de México.


Maximiliano y Carlota, bendecidos por el papa Pio IX


Como puntualización, recordemos que, antes de aceptar el trono, como Archiduque de Austria que era, requirió la autorización de su hermano, el Emperador, jefe de la casa de Habsburgo. Para permitirle subir al trono de México, le obligó a renunciar a los derechos al trono de Austria para sí y sus descendientes.


Su escudo ya no era el Habsburgo. Ahora era emperador de México 


Y cruzó el Atlántico. Al llegar, descubrió que su posición en México no era fuerte, y su apoyo se basaba en los sectores católicos, conservadores, antimasones… que se oponían a la república de Juárez, a la que recientemente habían visto desamortizar los bienes de la Iglesia y demás medidas progresistas y anticlericales.


La pareja Imperial 


Maximiliano viajó con Carlota, y allí llevaron a cabo una estrategia similar a la que habían seguido en Milán, dedicándose Maximiliano a liberalizar el país y hacer obras, y Carlota a la caridad.


Carlota se adaptó lo mejor que pudo, hasta con los trajes

Aún así, la relación con Carlota no fue idílica, y su imposibilidad para darle un heredero imperial a Maximiliano hizo que el emperador se alejase cada vez más de Carlota, recurriendo a amantes como la conocida por “La India bonita” en Cuernavaca, con quien habría tenido un hijo.


Maximiliano y la India bonita.


Volviendo al Imperio, el problema residía en que las políticas liberales que puso en marcha Maximiliano en México, como mantener las desamortizaciones y el registro civil, medidas aplicadas por la república de Juárez y a las que los apoyos de Maximiliano se oponían (conservadores, clérigos…), sumado a los gastos que tenía en fiestas y reformas de palacios, le costaron muchos apoyos entre los que le habían traído.


Benito Juárez


Además, como el “nicho” liberal que Maximiliano quería representar ya estaba cubierto por Juárez y los republicanos, con lo que se encontraba casi sin apoyos.


Por otra parte, el propio Napoleón III, viendo que la situación se le complicaba en Francia, el Papa requería más protección en Roma y Maximiliano no se comportaba como un títere de Francia, sin tampoco apoyar a la religión (recordemos que la esposa de Napoleón III, Doña Eugenia de Montijo, era fervientemente católica), el francés retiró sus tropas de México, dejando a Maximiliano sin casi ningún apoyo.


Eugenia de Montijo, la española Emperatriz de los Franceses


Mientras tanto, Juárez, que contaba con el apoyo de las clases populares, se hallaba fuera de la ley (aunque Maximiliano le había propuesto convertirse en su primer ministro), y siguió en una Guerra Civil para echar a Maximiliano del trono, que cada vez se ponía más a su favor.


Carlota se fue, y nunca volvió a verlo


A la vista de esto, la emperatriz Carlota viajó a Europa, donde hizo un tour por las cortes europeas para conseguir apoyos para su marido (infructuosamente), enloqueciendo en el viaje y sin volver a ver a su querido esposo.


El general Miramón


En el año 1867, la situación era crítica, y el Emperador se encontraba en Querétaro con sus generales leales, Miramón y Mejía, tras una sucesión de derrotas que hacía casi insostenible su situación.


El general Mejía


Allí, fue prendido por los generales republicanos, y en el lugar del cerro de las campanas, Maximiliano y sus dos generales fueron fusilados por las tropas juaristas poniéndose fin al Segundo (y último) Imperio Mexicano. El Emperador aún no había cumplido 35 años.


Fue fusilado con sus dos generales


Maximiliano se había mantenido oculto al público durante el mes antes de la ejecución, sin que nadie lo viera, y a su ejecución solo asistieron 20 personas ajenas al pelotón de fusilamiento, de los cuales ninguno había visto nunca al Emperador.


Aunque su cuerpo fue embalsamado y enviado en un rico ataúd cortesía de Juárez a Austria, el Emperador Francisco José ordenó sellar el ataúd a su llegada a Europa para que su madre, la archiduquesa Sofía, no lo abriera. 




Toda esta serie de cosas motivó la aparición de teorías sobre la presunta supervivencia del Emperador Maximiliano fuera de México, e igual que hice ayer con la Gran Duquesa Anastasía, hoy les explicaré la historia del más famoso de los que proclamaron ser Maximiliano I de México, y del que más posibilidades, dentro de lo que son estas teorías, tiene de serlo: Justo Armas.


Justo Armas


Y quiero hacerlo basándome en las publicaciones del arquitecto Rolando Deneke, con décadas de investigaciones al respecto.


Maximiliano


El caso empieza cuando, a la muerte del Emperador, el presidente de la República, Benito Juárez, lo anunció con el siguiente telegrama: 


«El Archiduque Fernando Maximiliano José de Austria ha sido hecho Justo por las Armas».

La escuadra y el compás, símbolos de la francmasonería


Un comunicado muy llamativo, que a priori, no nos dice nada. Un nuevo punto en la teoría surge en que tanto Maximiliano como Benito Juárez eran masones, y por tanto, como hermanos que eran, debían ejercer la fraternidad, y no matar el uno al otro. Este sería un motivo por el que Maximiliano podría haber sido secretamente indultado.


La historia comienza cuando, en 1870, de la noche a la mañana, aparece un elegante caballero, siempre bien vestido, con la peculiaridad de ir siempre descalzo, según había dicho, por una promesa que le había hecho a la Virgen del Carmen en un momento en que estaba en grave peligro de muerte.


Comparación de Maximiliano y Justo Armas


Al parecer, fue desde 1870 a 1936 el asesor de protocolo de los presidentes de El Salvador para los banquetes y reuniones con mandatarios extranjeros. 


Lo único que había dicho sobre su pasado es que había sobrevivido a un naufragio. Lo que llama la atención es que su esposa, la Emperatriz Carlota, había ordenado hacer un grabado en el que se veía a Maximiliano naufragando para anunciar su fallecimiento al resto de Casas reales europeas.


Otro punto interesante es que los sellos personales del Emperador Maximiliano no aparecieran hasta casi 1940, habiendo sucedido el fusilamiento del Cerro de las Campanas en 1867 y fallecido Justo Armas en El Salvador poco antes, en 1936.


El anciano Francisco José


Un punto que llama verdaderamente la atención es que, según las fuentes de la época, mientras sucedía la Primera Guerra Mundial y Austria-Hungría se encontraba cada vez con menos herederos, unos diplomáticos austriacos se presentaron en El Salvador exigiendo una reunión con Justo Armas. Pese a que el mismo le negó dos veces, acabaron reuniéndose.


Según un testigo, le pedía que volviera a Austria para ascender al trono, pero no podía por las renuncias a las que antes nos referíamos. 


Como punto más importante, además del curioso parecido avalado por las pruebas antropológicas que darían coincidencia en las medidas del cráneo, aparentemente, se habrían hecho unas pruebas de ADN entre los restos de Justo Armas y un miembro de la casa de Habsburgo por línea materna. Esta prueba, a la que no he tenido acceso, habría dado positivo. Si se confirma, podría revolucionar la historia.


Obviando el caso de Justo Armas, no cabe duda de que el fusilamiento del Emperador Maximiliano fue una situación terrible, sobre todo diplomáticamente, preludio del asesinato poco más de 50 años después de la familia Románov.


Sissi


La casa de Habsburgo fue viendo, como si de un castillo de naipes se tratara, como iba poco a poco quedándose sin herederos: si bien el Káiser Francisco José vivió hasta su ancianidad en 1916, su único hijo varón, Rodolfo, se suicidó a finales del siglo XIX. Su esposa, la Emperatriz Sissi, fue asesinada en Suiza cerca del cambio de siglo.


El Archiduque Rodolfo


El siguiente heredero que quedaba, después de Maximiliano, era el Archiduque Francisco Fernando de Austria, hijo del Archiduque Carlos Luis, su hermano pequeño, y cuyo asesinato en 1914 propició la Primera Guerra Mundial. El siguiente heredero era el sobrino de Francisco Fernando, quien se convertiría en el emperador Carlos I de Austria y IV de Hungría, el último soberano de la Casa de Habsburgo, a quien le han quedado herederos, que hacen pervivir la milenaria casa.


Francisco Fernando de Austria


La muerte de Maximiliano fue el principio del fin de la soberanía de una de las dinastías más antiguas y famosas de la historia, los Habsburgo (Habsburgo-Lorena), y también, el final de una era, la era en la que Europa controlaba América, y que con su caída, y la caída 20 años después del Imperio Brasileño, resultó en el final de las monarquías americanas (solo sobreviven las de la Commonwealth, cuyo titular es Isabel II).


Maximiliano y Carlota, de jóvenes 



Espero que les haya gustado. Les recuerdo que, obviando las citas, me reservo los derechos del texto, no así de las imágenes, a cuyos respectivos dueños reconozco su propiedad.


Santiago Ogando Pérez.



















Comentarios

Entradas populares de este blog

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...