Ir al contenido principal

Leonor de Guzmán, Alfonso XI y la Reina: La tragedia de la Favorita


La Edad Media, esa época tan azarosa como interesante, siempre tan llena de bellas historias, es el marco en el que ubicaremos la historia de hoy: la historia de amor y venganza del Rey Alfonso XI de Castilla, doña Leonor de Guzmán (la favorita) y la Reina María, esposa legítima.


Doña Leonor


Una historia de amor donde las pasiones se mezclan con la política de estado, donde el joven Rey castellano, huérfano desde párvulo (bebé), cae enamorado de una noble de su edad, poco antes de ser arrastrado a un matrimonio de conveniencia con su prima carnal, donde la felicidad se confronta con el sentido de estado.


Don Alfonso


Una historia donde la fortuna y el honor llevan al difícil desenlace en un triángulo amoroso donde solo la venganza es capaz de poner cumbre a una vorágine de desventuras, en la que el único desagravio posible es, ya, la muerte.

Recuerden que, si quieren, pueden ver la versión gráfica de instagram en este enlace: 


Pasemos ahora a la historia.



Mapa de la península en la época 



En pleno siglo XIV, con la Reconquista en sus últimas etapas, la península estaba en un momento clave: si bien Aragón y Portugal ya habían acabado de reconquistar y ponían sus ojos en el Mediterráneo y el Atlántico, la Corona de Castilla aun estaba terminando la Reconquista Andaluza.



Don Juan Manuel



Castilla y los demás reinos de la corona, desde hacía unos años, estaban en unas luchas internas en las que la nobleza, encabezada por el Infante Don Juan Manuel, se enfrentaba a la Corona, cuya cabeza principal era la Reina Doña María de Molina, abuela de Alfonso XI y regente del reino en dos ocasiones.



Doña María con su hijo, Fernando IV el emplazado, padre de Alfonso XI



Alfonso XI, que había nacido en 1311, quedó huérfano de padre cuando solo tenía un año. Fue su valiente abuela, Doña María de Molina, la Regente durante su minoría de edad hasta que Alfonso cumplió los 10 años, cuando Doña María falleció. Como aún era pequeño, no ascendió al poder efectivo hasta cumplir los 14 años.



Alfonso XI niño



En aquella época, el centro del reino estaba en Andalucía, donde la Reconquista aún no había finalizado, y que para los tradicionales nobles y Reyes Cristianos, resultaba “la novedad”. Así pues, la corte estaba generalmente allí establecida, con buena parte de la nobleza presente para combatir en la misma.



Doña Leonor



Fue precisamente en Sevilla donde, cuando el Rey tenía 17 años, la historia comenzó. Estando en la casa de su pariente Don Enrique Enríquez, conoció a una viuda 1 año mayor que ella: Doña Leonor de Guzmán, cuñada de Enríquez, quien había sido casada en su juventud, pero cuyo marido falleció poco después..







Fue un verdadero flechazo entre los dos jóvenes, según narraría después la Crónica de Alfonso XI. Desde que la conoció en 1327, cuando ambos tenían 17 años, no se separarían jamás, pese a los numerosos atrancos, hasta su muerte.



María de Portugal, esposa legítima de Alfonso XI de Castilla

Que 

El problema es que, aunque Doña Leonor era noble y descendiente de la monarquía leonesa, no era una princesa como tal. Así, al año siguiente, Don Alfonso XI fue prometido contra su voluntad con su prima carnal, la Princesa María de Portugal, hija de su tío Alfonso IV, con la que se casó en 1328 en un “matrimonio de conveniencia”.



Alfonso IV de Portugal, padre de Doña María



Aunque al principio se mantuvieron las formas, el matrimonio no fue capaz de tener un heredero durante los primeros 5 años, por lo que la Reina María empezó a perder peso político y en la vida del Rey. Su hijo y heredero, el infante Pedro (futuro Pedro I el Cruel) no nacería hasta 1333.



Pedro I el Cruel



Por causa de Doña Leonor, doña María mantuvo una posición inferior, manteniéndose casi siempre recluida en el monasterio de San Clemente, en Sevilla, mientras que doña Leonor ejercía como reina efectiva.



Monasterio de San Clemente



Doña Leonor, pues, fue como la verdadera Reina de Castilla. Se presentaba junto a su marido en la Corte, otorgaba títulos, prebendas, cartas de poblamiento… y mientras, por cada hijo que tenía con é Alfonso XI (tuvo 10), más villas, más castillos, más títulos… le eran entregados por el Rey. Les muestro esta cantiga que, como prueba de su amor, Don Alfonso le escribió a Leonor:

¡Ay señora, noble rosa,
merced os vengo a pedir,
fiaros de mi dolor
y no me dejéis morir!

Yo soy la flor de las flores,
del que tu coger solías,
cuitado de mis amores
bien sé lo que tu querías.

Dios lo puso de tal modo
que te lo puedo cumplir:
antes quisiera mi muerte
que el verte a ti morir.




Sería Don Juan Manuel quien, buscando la perdición de Doña Leonor, intentaba convencerla de que Don Alfonso XI repudiara a su legítima mujer, Doña María de Portugal, y se casara con ella. Demostrando una eficaz visión política, rechazó la idea. Ciertamente, si hubiese aceptado, hubiera sido un grave escándalo que hubiera finiquitado la relación con Portugal, así que decidió mantenerse solo como “la amante del Rey”.


Alfonso IV



El problema es que, como es de suponer, el escándalo estaba servido. El padre de la Reina María, Alfonso IV de Portugal, se sentía humillado por ver el agravio a su hija, y con la ayuda del infante castellano Don Juan Manuel, presente en toda cuanta sedición había en el reino, alentó revueltas contra su yerno, negándole incluso el apoyo en la Reconquista.



Don Juan Manuel es conocido por su faceta de escritor, con obras como:
El conde Lucanor



La Reina María, que fue enviada por su marido a convencer a su padre, volvió con el mensaje de que le apoyaría siempre y cuando Doña Leonor fuera expulsada de la corte. 



María de Portugal, la Reina de Talavera



Aquí, Don Alfonso se tuvo que posicionar en este triángulo entre su amor y su matrimonio, y eligió a Doña Leonor, que se mantuvo hasta la muerte como amante del Rey, conservando su privanza.





A pesar de ello, su suegro el rey de Portugal continuó apoyando a su yerno, Alfonso XI, en la Reconquista, apoyándolo en la decisiva Batalla del Salado, en 1340, en la que derrotó a los Benimerines y puso fin a la última invasión medieval magrebí a España, dejando como último reducto en la península el Reino Nazarí de Granada.



Batalla del Salado



Durante todo este tiempo fueron naciendo los diferentes hijos de la pareja, entre los que destacan Enrique, el mayor superviviente, creado en Galicia Conde de Trastámara; su gemelo Fadrique Alfonso, Gran Maestre de la Orden de Santiago, Don Tello Alfonso de Castilla, Don Sancho o Don Pedro.



La pesto negra



Sería 10 años después, en 1350, cuando durante el sitio de Gibraltar, en plena pandemia de la Peste Negra, Alfonso XI fallecería por dicha causa. Esta fue la perdición de Doña Leonor.



Doña Leonor



Y es que la que durante tantos años fue su gran amor, colmada de bienes y de cariño por el Rey, se veía ahora desprotegida. Ni asistir a su entierro pudo, pues, según la versión oficial, aquejaba una enfermedad, pero probablemente fuese por miedo al nuevo Rey, Pedro I, y de su madre, la Reina María.



Pedro I de Castilla



Y tenía razón. Cuando llegó a Sevilla convencida por el canciller de Don Pedro, que le prometía protección si le juraba fidelidad al nuevo Rey, fue apresada y encarcelada por la mujer de su amante y su hijo legítimo.



Alcázar de Sevilla



Todos los que se deshacían en alabanzas y visitas durante la vida de Don Alfonso condenaban ahora la mala vida de la Favorita, demostrando la condición de “trepa” de la nobleza castellana y andaluza, que solo iban con ella mientras gozaba de la privanza del Rey.


Aún así, no todos le dieron la espalda. Dirigidos por su hijo mayor, el conde Enrique de Trastámara, una serie de nobles en Andalucía se sublevaron, y en medio de todo aquello, se consiguió una gran victoria para la familia de Doña Leonor.



Doña Juana Manuel de Villena



Para darle legitimidad a su casa, su hijo Enrique fue casado con quien, durante toda su vida, había sido su principal enemigo: la hija de Don Juan Manuel: Doña Juana Manuel de Villena, heredera del señorío de Vizcaya 



Estatua fúnebre de Pedro el Cruel



Esto causó un grave malestar al legítimo Pedro I y a su madre, quienes endurecieron la prisión de Doña Leonor. Al más puro estilo de los triunfos Romanos, tras convocar cortes en Valladolid, se llevaron como un botín de guerra a Doña Leonor.



La despedida



Fue precisamente en este viaje donde tuvo lugar una triste despedida: en Llerena, Doña Leonor se vio por última vez con su hijo, el Maestre don Fadrique. Este, tras jurar fidelidad a su medio hermano Pedro I, se despidió por última vez de su madre. Este acto de reconciliación parecía calmar los ánimos, pero al llegar a Valladolid, todo explotó.



La Reina María



En las cortes, Doña María, buscando desagraviarse de tantos años a su sombra siendo ella la esposa legítima, echó la culpa a la Favorita de todos los males que asolaban el reino, encarcelándola finalmente en su villa de Talavera (de la Reina).





Fue allí donde, en el verano de 1351, con el beneplácito de su hijo el rey Don Pedro, Doña María ordenó ejecutar a Doña Leonor, quién fallecería en el Alcázar de Talavera ese mismo verano.



Alcázar de Talavera



Esta ejecución, que parecía ser el desagravio final a estas décadas de concupiscencia que habían cubierto con su sombra la corona, no fue más que el inicio del fin de la legítima monarquía. 



Enrique de Trastámara



Enrique de Trastámara, junto a sus hermanos don Fadrique y don Tello, se encontraron en una situación realmente delicada. Aunque al principio huyó a Portugal, su hermano lo perdonó. El agraviado bastardo se siguió sublevando contra su hermano, entre reconciliaciones y rebeliones, durante diez años más, y tras la ejecución de varios de sus hermanos, acabó por huir a Francia.



Bertrand du Guesclin



En plena Guerra de los Cien Años, Don Enrique se alió con el Rey de Francia, Carlos V el Sabio, que le dio en ayuda a su condestable, Bertrand du Guesclin, con un gran ejército. 



Pedro I el Cruel



Gracias a esto, el conde de Trastámara pudo entrar en Castilla y derrotar a Don Pedro, expulsándolo a Guyena y siendo proclamado Rey en Calahorra.



El príncipe negro



Allí, Don Pedro se alió con Eduardo, el Príncipe de Gales (el príncipe Negro, llamado así por su armadura), quien le ayudó en su vuelta, venciendo a su hermano en la batalla de Nájera en 1367, con lo que tuvo que volver a huir a Francia.



Batalla de Nájera



Sería finalmente en 1369 cuando en la Batalla de Montiel, Enrique de Trastámara, apoyado por du Guesclin, venció finalmente a Don Pedro, llamado tantas veces el Cruel por unos, el justiciero por otros, y tras hacerlo prisionero, lo mató personalmente en su tienda. Allí, se convirtió finalmente en el Rey Enrique II de Castilla.



El fratricidio de Montiel



Para recompensar a los que le apoyaron, tuvo que dar cientos de mercedes a todos aquellos nobles, causando un grave desajuste en la situación de los reinos. Citaré, si me lo permiten, el caso de Don Pedro Ruiz Sarmiento, nombrado Adelantado mayor de Galicia y Señor de Ribadavia, villa real que, siglos atrás, había incluso sido corte, causando un gran detrimento en su estatus.



Pedro Ruiz Sarmiento



Muchos creen que la cosa quedó ahí, pero nada más lejos de la realidad. A Don Pedro I le había quedado una hija, Doña Constanza. Esta se casó con el hermano menor del Príncipe Negro, Juan de Gante, duque de Lancaster.



Constanza de Castilla



Reclamando los derechos de su esposa, Juan de Gante invadió Galicia en 1385, pero no consiguió su objetivo. Si lo consiguió Ribadavia, que encontró en Inglaterra el mayor cliente para sus vinos del Ribeiro, que serían allí exportados durante siglos, convirtiéndose en el principal vino de la Corona.



Juan de Gante



El punto y final feliz a esta historia llegó cuando, para acabar este triángulo convertido ya en un polígono irregular, la hija de Juan de Gante y Constanza de Castilla, Catalina de Lancaster, fue casada con el infante heredero Enrique el Doliente, nieto de Enrique de Trastámara. 



Catalina de Lancaster



Con este matrimonio, que fueron nombrados por primera vez Príncipes de Asturias, se unía por fin la línea de la Reina Doña María y de su rival, la favorita Doña Leonor de Guzmán.



La historia de Leonor de Guzmán fue finalmente llevada a la ópera por Gaetano Donizetti.



Libreto de la ópera 



Una historia sin parangón, que entre el amor y la venganza con la muerte como protagonista, acabó en un inesperado final feliz que, finalmente, unió las memorias de las dos mujeres de Alfonso XI, un hombre huérfano entre dos amores, padre de dos dinastías que, sumado a sus hazañas de la Reconquista, será siempre recordado por su azarosa vida.



Voy a exponerles, como anexo, la genealogía de ambos



Fernando IV el Emplazado



Alfonso XI era el hijo y heredero de Fernando IV el Emplazado, rey de Castilla, y de su prima Constanza de Portugal. Como nieto de Sancho IV el Bravo y de María de Molina, era bisnieto de Alfonso X el Sabio y tataranieto De San Fernando. Por parte materna, era nieto del rey poeta Don Dinís de Portugal y de Santa Isabel de Portugal, nacida Infanta de Aragón.



Escudo de la Casa de Guzmán



Leonor de Guzmán era la hija del noble Pedro Núñez de Guzmán, sobrino del archiconocido Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, padre de la casa de Medina Sidonia; y de Juana Ponce de León, descendiente directo de Alfonso VIII (IX para la historiografía decimonónica) de León, padre de la casa Ponce de León y padre De San Fernando. Esto hacía que la pareja fuese primos cuartos.





Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos del texto, no así de las imágenes, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.









Comentarios

Entradas populares de este blog

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...