En estos días en los que, por la desgracia sucedida en Tenerife, está tan en boca de todos el barco “Ángeles Alvariño”, hoy quiero contarles la historia de esta oceanógrafa, bióloga y profesora gallega que, en una época en la que la ciencia, e incluso la educación, eran ajenas a la mujer, ella se convirtió en un referente en el estudio de la fauna marina.
Acompáñenme hoy en el repaso por la biografía de este interesante personaje histórico. Les invito a que, si quieren, compartan el texto cuando acaben de leerlo, para que así más gente conozca a esta tan interesante como desconocida figura de la historia.
Ángeles Alvariño González nació en la parroquia de Serantes, Ferrol, el 3 de octubre de 1916. Su padre era un conocido médico de la zona, su madre una pianista de buena familia, quien le enseñó desde pequeña solfeo.
Tras hacer el bachillerato en Galicia, marchó a Madrid en la época de la República, donde estudió la carrera de Ciencias Naturales alojada en la Residencia de Señoritas de María de Maeztu, importante figura de la época, y hermana del escritor del 98 Ramiro de Maeztu.
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| María de Maeztu |
Cuando estalló la Guerra, sus estudios se cancelaron y hubo de volver a Galicia. Allí, se dedicó a estudiar idiomas: inglés, francés… hasta que en 1941 puedo terminar en Madrid sus estudios.
El año anterior se había casado con el Capitán Eugenio Leira Manso, Caballero de San Hermenegildo, de la Marina, con quien tendría una hija.
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| Ángeles Alvariño, de joven |
Hasta el año 1948, se dedicó a impartir clases en institutos de Ferrol, hasta que su marido fue destinado al Instituto Español de Oceanografía (IEO), entrando ella en el mismo de becaria, dedicándose a hacer estudios sobre el Zooplancton, doctorándose en 1951, siendo trasladada después a la sede de Vigo, Galicia, del mismo IOE.
En 1953, marchó a Inglaterra (más precisamente al Suroeste, en Plymouth, Devon), y allí se siguió especializando en el zooplancton, embarcando en viajes de investigación científica, convirtiéndose además en la
Primera mujer científica en trabajar en un barco británico de investigación.
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| Instituto Scripps (La Jolla, San Diego) |
Poco después volvería a Vigo, pero poco se mantendría aquí. En 1956, llegó el sueño americano con la Beca Fulbright que el Bureau de educación de los EEUU otorgaba: bajo el amparo de Mary Sears, otra gran oceanógrafa, se estableció en California, en el Instituto Scripps de Oceanografía hasta 1970, para convertirse en Bióloga Investigadora del Centro de Pesquerías del Sudoeste, una división del recién creado Servicio Nacional de Pesca Marítima.
Sus principales contribuciones a la ciencia fueron el descubrimiento de 22 nuevas especies de seres vivos nuevos, en este caso de plancton, de las cuales dos de ellas llevaron su apellido como nombre: Aidanosa alvarinoae y Lizzia alvarinoae (una medusa).
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| Las investigaciones |
Ya en vida, recibió diversos reconocimientos y premios, como la propia Beca Fulbright, la Medalla de Plata de Galicia o ser Fellow del American Institute of Fishery Research Biologists.
Fallecería en La Jolla, San Diego, en el año 2005, poco después de acabar un magnífico estudio sobre las aves encontradas en la célebre Expedición Malaspina, de la que pronto hablaré.
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| Mapa de la grandiosa Expedición Malaspina |
Entre sus múltiples obras, además de las especies por ella descubiertas, se incluyen un gran número de publicaciones científicas e históricas en revistas de alto impacto y libros, que le han dejado en muy alta posición en la historia de Galicia y de España.
7 años después de su fallecimiento, en 2012, se botó el buque de Investigación Ángeles Alvariño del IEO, amadrinado por su hija, y que hoy en día se ha hecho tan célebre por la búsqueda de esas pobres niñas de Tenerife.
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| El buque |
Para los que quieran ver el resumen gráfico en mi cuenta de instagram, les dejo el enlace que pueden seguir para verlo:
https://www.instagram.com/p/CQKHkyELJf6/?utm_medium=copy_link
Espero que les haya gustado, les recuerdo que me reservo los derechos del texto, no así de las imágenes, a cuyos dueños reconozco su propiedad.
Santiago Ogando Pérez.









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