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Emperadores sin Corona: los sucesores de Napoleón.



Hoy, 5 de mayo de 2021, se cumplen 200 años de la muerte del, otrora invicto, ahora exiliado en la remota isla de Santa Elena, Emperador Napoleón I de los franceses, el famoso general que puso media Europa a sus pies con su ejército, primero como general, y después dando el golpe de estado del 18 de Brumario y convirtiéndose, al principio, en cónsul.

Napoleón en Santa Elena


Este, aún habiéndose convertido en el líder de la Revolución Francesa, podríamos decir que la “traicionó”, y se hizo coronar monarca, cerrando con su etapa la Francia Revolucionaria.

Como hoy podrán leer por ahí cientos de biografías del “pequeño corso”, yo sin embargo les quiero hablar de otro tema muy interesante, y es su sucesión, pues como en tantas otras familias algún día reales, los Bonaparte tienen aún hoy en día su representante con un título muy llamativo: El Príncipe Napoleón.


El homenaje del año pasado, con el príncipe Napoleón (Segundo por la derecha) y el Conde de Paris (tercero por la izquierda)


Este se dio a conocer en un homenaje en París a su causante, el emperador Napoleón I, con la asistencia de grandes personajes, entre ellos el conde de París, Juan de Orléans, del que luego hablaremos, en el 200º aniversario del fallecimiento del emperador.


Ahora, vamos a hablar de la familia Bonaparte. Una familia noble, llena de grandes miembros, originaria de la nobleza italiana, de la península. Cuando Córcega era una posesión genovesa, una rama de la familia pasó allí. Y de allí salió Napoleón.


Carlo Buonaparte, su padre

Napoleón, en origen, era, como decía, de una familia de ascendencia italiana, pero nacido en Córcega al poco de adquirir Francia la isla, así que, por lo tanto, era ya francés. Era hijo de Carlo Buonaparte, un conocido abogado de origen en la baja nobleza corsa, y Letizia Ramolino, una noble del norte de Italia. Como digo; ambos de familias consideradas “nobile”, algo así como el equivalente a nuestros hidalgos.


Letizia Ramolino, su madre

Acordémonos, para después, que era el segundo de siete hermanos supervivientes: tenía un hermano mayor, José, y cinco hermanos pequeños: Luciano, Elisa, Luis, Paulina, Carolina y Jerónimo. A todos ellos los colocó en diversos puestos a lo largo de su vida imperial.


Escudo de los Buonaparte 


Y es que Napoleón nació como Buonaparte, no como Bonaparte, pero lo cambió así para sonar más “francés”. Supo, además, hacer todo lo posible por hacer fuerte su propia dinastía: cambió su centenario escudo familiar de los Buonaparte, para crear el Escudo imperial de Bonaparte, que con el águila, el manto, la corona, los bastones... se veía más “regio”.


El escudo Imperial

Como toda dinastía, necesita continuidad, así que, para perpetuarla, Napoleón se casó dos veces: en primeras nupcias, con la famosa Josefina Tascher de la Pagerie, más conocida por el apellido de su primer marido: Josefina de Beauharnais, con quien no tuvo hijos; y con María Luisa de Austria, hija del emperador Francisco II del Sacro Imperio e, irónicamente, sobrina de María Antonieta, ejecutada por la revolución de la que ahora ella era esposa de su líder.


Franz Napoleon


Sería con María Luisa con quien tuvo Napoleón su único hijo legítimo, Napoleón Francisco, Rey de Roma, conocido como “L’Aiglon”, quizá en recuerdo al águila del escudo Bonaparte. Este, que fue emperador de los franceses brevemente al abdicar en él su padre tras los Cien días, pasaría tras el exilio de su padre a llevar una vida grandiosa en la corte de su abuelo, para el que era muy querido, en Austria donde, según se dice, pudo haber sido el padre del Emperador Maximiliano de México. Aún así, murió sin descendencia legítima.

Alejandro Colonna-Walewski, bastardo de Napoleón.


Ahí acabó la descendencia directa legítima de Napoleón, pero no la natural: tuvo, estando aún casado con Josefina, con una noble polaca, María Walewska, a Alejandro José Colonna-Walewski, que dejaría descendencia, así que la descendencia de Napoleón aún sigue viva.

Sin embargo, al no ser hijos legítimos, no pudieron heredar los derechos de Napoleón, así que estos pasaron a los hermanos del Emperador. 


José Bonaparte, Rey de España

El mayor era José, el famoso Pepe Botella, José I de España. Este estaba casado con Julia Clary, tataratataratía del Rey de Suecia, y tuvo con ella tres hijas, pero no fueron ellos quienes heredaron los derechos.


Luciano, el príncipe de Canino

Su siguiente hermano, Luciano, príncipe de Canino (único hermano de Napoleón cuyo título no es otorgado por el, sino por el Papa), quedó excluido de la familia imperial por un matrimonio que contravenía al emperador, así que sus descendientes no tuvieron derechos al trono imperial.


Luis Bonaparte


Su siguiente hermano varón era Luis. Este fue nombrado rey de Holanda, en principio para ser un títere de su hermano. Sin embargo, se alejó de Napoleón y lo hizo abdicar en su hijo Luis, que reinaría unos años como Luis II. Este era hijo de su matrimonio con Hortensia de Beauharnais, hija del primer matrimonio de Josefina, la primera mujer de Napoleón.


Luis II de Holanda


Fue precisamente el hermano pequeño de Luis II de Holanda, Luis-Napoleón, en quien recaerían los derechos al trono imperial al morir su hermano mayor.

Y es que, por hacer un pequeño recordatorio en la convulsa historia del XIX francés, tras la caída de Napoleón I, gobernaron 15 años los antiguos borbones en la persona de los dos hermanos pequeños del guillotinado Luis XVI (Luis XVIII y Carlos X). Este último fue destronado por la famosa revolución de Julio, donde la Libertad guiaba al pueblo, y esa libertad puso en el trono al Primo lejano Luis Felipe, duque de Orléans, hijo del revolucionario duque “Felipe Igualdad”. Pero la revolución que le trajo, se lo llevó, y en 1848, 18 años después, llegó la Segunda República Francesa.


La Libertad Guiando al Pueblo, de Eugene Delacroix


Y es que a estas elecciones se presentó como candidato un nombre que a los franceses les sonaba familiar: Luis-Napoleón Bonaparte. Quizá esa seguridad que le daba el nombre imperial que había llevado a Francia a tanto fue lo que le hizo ganar las elecciones, convirtiéndose en el primer (y único) presidente de la Segunda República Francesa.


Napoleón III


Pero como digno sobrino de Napoleón, no le llegó a mucho el cargo, y a los cuatro años dio un giro de timón a la república y se hizo nombrar Napoleón III, emperador de los franceses, empezando el segundo Imperio francés. Este fue el último monarca que reinó sobre París, en una monarquía que podríamos llamar romántica, incluso por momentos orientada a una suerte de socialismo, que chocó con la religión católica que también defendía, influido sobre todo por su mujer.


Doña Eugenia de Montijo

Se casó con la noble española (nacida hace también hoy 195 años) doña Eugenia de Palafox, Portocarrero y Kirkpatrick, más conocida por el título de su madre, Eugenia de Montijo (como recuerda aquella vieja película española “Violetas imperiales), tia bisabuela de la Duquesa De Alba (su bisabuela paterna, la duquesa Francisca de Sales Palafox y Portocarrero (Paca Alba) era hermana de Eugenia), y tuvo con ella un hijo: Eugène Napoleon.


Tras la Batalla de Sedán, que puso fin a la guerra Franco-Prusiana con la grosera derrota de Napoleón III en 1871, fue destronado 23 años después de aquellas elecciones que lo llevaron al poder. 


Eugenio Napoleón 


Su hijo, el heredero de la casa, Eugenio Napoleón, el hijo de a Napoleón III y Doña Eugenia, fallecería luchando en la guerra contra los zulúes, en África, perdiendo así la casa su último sucesor. Tras su muerte, el bonapartismo perdería, si me permiten el juego de palabras, buena parte de su influencia en Francia.


Jerónimo Bonaparte


Acabadas la rama de Napoleón y de Luis, excluida la de Luciano, el único hermano varón que quedaba era Jerónimo, el hermano más pequeño de Napoleón.


Aunque bautizado como Rolando, y tras un matrimonio con una estadounidense que luego fue anulado, fue nombrado por su hermano, ya Emperador, como Rey de Westfalia (Alemania), y se casó con la princesa Catalina de Württemberg, que emparentaba a la casa Bonaparte, por fin, con el resto de monarquías europeas (aunque en ese entonces, aún estaba vivo Napoleón II).


El príncipe Napoleón


Fue su hijo Napoleón Jose Carlos Bonaparte, el último heredero de la casa, que, en teoría, sucedería a su Primo Eugenio Napoleón. 


Fue conocido como “El príncipe Napoleón”. Como era un ferviente anticlerical, la católica emperatriz Eugenia de Montijo se opuso a que él fuera el heredero, así que fue su hijo, Napoleón Víctor Jerónimo, quien sucedió en sus derechos a su primo Eugenio Napoleón. Esto causó, en su momento, grandes disputas entre padre e hijo.


Napoleón Víctor 

El nuevo príncipe Napoleón era nieto, además de Jerónimo y su mujer, del Rey Víctor Manuel II de Saboya, primer rey de la Italia unificada, con lo que la dinastía seguía sumando más sangre real.


Pero esta no quedó ahí. Y es que Napoleón Víctor se casó con la princesa Clementina de Bélgica, hija del tristemente famoso (por su intervención en el Congo) rey Leopoldo II de Bélgica, y de la Archiduquesa Enriqueta de Austria, lo que sumaba la sangre Habsburgo, y le hacía Primo tercero del Rey del RU (Recordemos que el padre de Leopoldo II, Leopoldo I, era hermano tanto de la madre de la reina Victoria como del padre de su marido Alberto) y del de España, pues el rey en aquel entonces (Alfonso XIII) era hijo de la archiduquesa María Cristina de Habsburgo-Lorena.


Luis Jerónimo Bonaparte


De este matrimonio nació Luis Jerónimo Bonaparte, príncipe Napoleón quien, tras ser educado por Eugenia de Montijo, combatió en la Segunda Guerra Mundial, mejorando así su imagen y la de su casa en Francia y siendo condecorado con la legión de honor, y siéndole permitido volver a Francia si quería (la familia llevaba exiliada desde Sedán).

Este, al contrario que sus ancestros cercanos, no se casó con una princesa, sino con una condesa: Alix de Foresta, con quien tendría, entre otros, a Carlos María Bonaparte.


Carlos María Bonaparte

Se casó con Beatriz de Borbón, aumentando la genealogía monárquica de los Bonaparte, y tuvo por hijo, entre otros, a Juan Cristóbal, actual príncipe Napoleón.


Juan Cristóbal Napoleón 


Fue el divorcio con su mujer lo que motivó que su padre lo dejase sin los derechos, y nombrase sucesor a Juan Cristóbal Napoleón, que es ahora el príncipe, y pretendiente bonapartista al trono de Francia.


De hecho, en la actualidad, aunque Francia es una república, hay tres pretendientes de diferentes clases reales:


Luis Alfonso de Borbón 


Por la casa de Borbón, (los legitimistas), Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú, bisnieto tanto de Alfonso XIII como de Franco, quién es el heredero agnado de Enrique IV.


El conde de Paris


Por la Casa de Orléans, el conde de París, heredero de Luis Felipe de Orléans, quien es, teóricamente, también el heredero legitimista, porque el nieto y heredero de Carlos X, el conde de Chambord, le cedió a los Orleans sus derechos.


Y finalmente, el príncipe Napoleón, el heredero de los derechos bonapartistas.

Juan Cristóbal Napoleón y mujer


Ninguno tiene excesivas posibilidades de retomar el trono, pero ahí están a la espera, representando los derechos de sus antepasados y esperando una posible restauración. Además, como pueden ver, el príncipe Napoleón no es descendiente directo del Emperador, sino de uno de sus hermanos.

Árbol genealógico de los Bonaparte 


Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mi, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.

Santiago Ogando Pérez.

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