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El nacimiento de Portugal



Portugal y España. Dos países vecinos que, aunque no siempre fueron bien llevados, comparten un origen común en el noroeste peninsular del siglo XII. Hoy quiero hablarles del motivo por el que, hace casi nueve siglos, los destinos de ambos países se separaron, en principio por un conflicto familiar pero que, después, llevó a una idiosincrática amistad-rivalidad entre vecinos que ni siquiera la unión dinástica con los Austrias en el Siglo de Oro fue capaz de superar.

El nombre “Portugal”

Hispania Romana: como se ve, el Portugal actual se dividiría entre la Gallaecia y la Lusitania



Portugal, al oírlo, a mí al menos, me lleva a pensar en la palabra “puerto”. Y si lo piensan así, no les falta razón. El nombre Portugal vendría de “Portus Cale”, o sea, el puerto de Cale.


Cale habría sido, en principio, un asentamiento celta (ese tan interesante pueblo que empezaba a trabajar el hierro y habitaba los castros) a la orilla de la desembocadura del Río Douro (Duero, en castellano), lo que hoy vendría siendo Gaia, la orilla sur de la foz del Douro, donde están las famosas bodegas del vino de Porto.

Castro Laboreiro, al norte de Portugal. Así vivían en la antigüedad los celtas.


Se dice que, etimológicamente, podría venir de Gallaecia, por ser el puerto de los galaicos, pero también podría de venir del griego “kalles”, bonito. 


Y la primera parte del nombre, Portu, viene de la orilla norte, o Porto de Cale, que después sería Porto (O porto u Oporto).


Sería más tarde, en la época de los suevos y visigodos, cuando se empezaría a hablar de “Portucale” como la región que rodeaba Porto y Gaia.

Vista de Porto, el río Douro y Gaia actuales.



El nacimiento de Portugal: la hija bastarda de Galicia

Los años pasarían, y tras la conquista árabe del siglo VIII, empezaría esa época conocida como la Reconquista, en la que los pequeños reinos cristianos “fueron recuperando el territorio que les había sido arrebatado a sus padres por los moros”. 


Entre esos reinos cristianos se podrían identificar tres núcleos: 



Por un lado estaría en lo que hoy son Cataluña y Aragón, la marca hispánica que Carlomagno colocó en los Pirineos para protegerse de posibles invasiones sarracenas.


En el centro-norte, el reino de Navarra, estado hijo de esos vascones que ni el Imperio romano ni los godos fueron totalmente capaces de subyugar, pero que Carlomagno aprovechó, pese a Roncesvalles, para su Marca Hispánica.


Y los reinos del noroeste, asentados en lo que un día fue la provincia romana de la Gallaecia, y que tendrían capitales en distintos lugares: Primero en Cangas de Onís como principado astur y el célebre Don Pelayo; después pasaría a Oviedo, y después, tras las clásicas divisiones medievales de los Reyes, entre sus hijos iría pasando entre Galicia, en auge con el descubrimiento de la tumba de Santiago; León, capital que tomó más importancia posteriormente, y el cada vez más importante condado de Castilla en la frontera con Navarra, pero subyugado aún, igual que Portugal, a los reyes occidentales.



Irían pasando los siglos, y los reinos cristianos fueron haciéndose cada vez con unas fronteras más meridionales. En el avance del reino de Galicia, fue bajándose cada vez más pasando primero al río Miño, luego al río Lima (Limia), y luego llegando por fin al rio Duero.


El condado Portucalense

Condado Portucalense


Al llegar al Duero, consiguieron lo que hoy en día es Porto, bajo el mando de un noble, Vímara Peres, miembro lejano de la casa real asturiana (nieto de Vermudo I). Precisamente, fue esta conquista de Oporto lo que le consiguió a él el título de Comes Portucalensis, o sea, conde de Portucale, para sí y sus descendientes.

Vímara Pérez


Este título se mantuvo en su descendencia por más de un siglo hasta llegar a los finales del siglo XI, época clave para entender la historia de nuestros reinos, pero se seguían manteniendo como un mismo reino.


Fue en esta época en la que empezó a surgir el idioma gallego, a la par que el astur-leonés en León, el Castellano entre Burgos y Álava, etc., y de ese gallego, según se iria expandiendo hacia el sur la Reconquista, igual que el dialecto andaluz en al castellano, salvando las distancias, en España, fue evolucionando el gallego-portugués. 


Por los azares de Galicia durante los siguientes siglos, el portugués siguió evolucionando por libre, mientras que el gallego se fue adaptando al dominante castellano.


El título vuelve a la corona

Don García de Galicia


Pasamos ahora al año 1071. Tras haber obtenido de su padre el Reino de Galicia, el nuevo Rey don García, que tenía la capital de su reino en Ribadavia, le ganó al último conde de la dinastía de Vímara, don Nuno, primo segundo suyo, la batalla de Pedroso, con lo que el título se integró en la corona.

Alfonso VI,  Imp. Totius Hispaniae



Un año después, sus dos hermanos, Alfonso VI de León y Sancho II de Castilla, le arrebataron a Don García su reino, y poco después quedaría como único rey Alfonso tras el asesinato de su hermano Sancho, así que fue rey de Galicia y conde de Portugal, aunque sin usar el título.


Cuando murió don García en el 1092, el rey le cedió Galicia, que llegaba hasta la frontera con los sarracenos, a su yerno, el Conde Raimundo de Borgoña, marido de su única hija legítima Urraca. 

Don Raimundo, o Don Ramón de Borgoña, conde de Galicia 


Este había llegado a España acompañado por varios parientes para luchar con los almorávides, que acababan de vencer a Alfonso VI en Sagrajas. Uno de esos parientes fue el duque Enrique de Borgoña, de la casa real francesa, que se casó con la bastarda del rey, Teresa.


Aunque al principio no tenían territorio, tras algunas intrigas políticas entre sus dos yernos, Alfonso VI decidió quitarle a Raimundo Portucale y dárselo a Enrique, nuevo Comes Portucalensis.

Enrique de Borgoña, conde Portucalense.


Gobernó bien y creó varias ciudades, dándole más peso a la diócesis de Braga, antigua cabeza de la Iglesia galaica, que se había visto desplazada por la nueva y flamante Diócesis apostólica Compostelana.


Al morir Alfonso VI en el 1109, le sucedió en sus reinos su hija Doña Urraca como reina, así que el condado Portucalense, como todos los otros territorios, estaba supeditado, a ella. 

Doña Urraca de León


Fue un momento lleno de revueltas: su hijo Alonso Raimúndez, futuro Alfonso VII, sería proclamado Rey de Galicia en Santiago; su nuevo marido, el rey de Aragón, estaba en guerra con su esposa... la situación era una bomba de relojería que en cualquier momento explotaría.


Tres años después, murió Enrique, dejando un heredero, Alfonso Enríquez, o más bien, Afonso Henriques, como se diría en el gallego de la época.

La condesa Teresa


Mientras este era niño, gobernó su madre, la condesa Teresa. Viendo que su media hermana, la reina, estaba en una situación tan inestable, fue ganando poco a poco independencia.


Doña Teresa, que se sentía muy cómoda en el poder, gobernó sin hacer caso de su hijo, y se empezó a llamar a sí misma reina de Portugal. En medio de esto, se empezó a ver con el noble gallego Fernando Pérez de Traba, hijo del conde de traba, enemigo de doña Urraca, con quien vivió amancebada (Traba estaba casado).

Traba 

Ante estos sucesos, y viendo la posición que estaba empezando a tomar Portugal, doña Urraca fue a recuperar su territorio, y consiguió vencer a doña Teresa, cercándola en el Castillo de Lanhoso. Allí, firmaron La Paz, consiguiendo Doña Teresa mantener sus territorios.


Afonso Henriques

D. Afonso Henriques

Según el pequeño conde iba creciendo, iba oponiéndose más a su madre, quien seguía manteniendo todo el poder, sin querer dárselo a Afonso, legítimo heredero del condado. Nunca vio correcta la relación de su madre con Fernando Pérez de Traba, y ese fue uno de los motivos que llevó a la guerra abierta entre madre e hijo.


Dom Afonso, que contaba con el apoyo de los nobles portugueses, se levantó contra su madre y el conde de Traba, obteniendo la victoria definitiva en 1129, en la Batalla de San Mamede, cerca de Guimaraes, alzándose así Afonso Henriques como Conde de Portugal, y obligando a su madre a retirarse con Traba.

Batalla de San Mamede


Aunque el condado seguía llamándose Portucalense, la corte no estaba en Porto, sino en Guimaraes, ciudad donde, aparentemente, habría nacido Afonso Henriques. Este, en 1131, para librarse de las presiones de los nobles del Norte, trasladó la corte a la sureña Coímbra, más cercana a la frontera con los sarracenos.


Ourique y el Reino

Durante esta época, D. Afonso realizó varias incursiones en la Lusitania mora, con razias (llamadas “fossados”) - Lisboa o Santarem, y consolidando su posición ante los grandes del condado. 

El milagro de Ourique


Fue en una de estas fossados cuando, el día de Santiago. 25 de Julio del año 1139, dirigiendo el aún infante dom Afonso sus huestes por el Alentejo, le salió al encuentro en el lugar de Ourique un gran ejército almorávide, según las crónicas, de unos 40.000 soldados, dirigidos por 5 reyes, aunque apuntaban los portugueses de la época, con cierta exageración heroica, 400.000.


Según la leyenda, y al más puro estilo del Emperador Constantino previo a su batalla contra Majencio en el puente Milvio con la Cruz, a Afonso Henriques se le habría aparecido también Jesucristo, anunciándole que ganaría la batalla. También, igual que en el Clavijo, siendo el día de Santiago, el apóstol Matamoros habría colaborado en la victoria portuguesa, adoptándolo la nueva nación como patrón, hasta el siglo XIV en el que pasaría a ser San Jorge.

Afonso Henriques, rey de Portugal


Con la milagrosa victoria del infante Afonso sobre los cinco reyes moros, la moral de las tropas subió muchísimo, y en plena algarabía, proclamaron al infante Rey de Portugal, naciendo asi, en la Batalla de Ourique, el Reino.


Precisamente, de la batalla de Ourique viene el escudo portugués pues, como recordarán, eran cinco los reyes que, según las crónicas, dirigían la mesnada mora, y cinco son los escudos que forman la cruz del escudo portugués.




El conflicto de soberanía 

Como recordaremos, Portugal no dejaba de ser un condado más, subordinado a su Primo, Alfonso VII, el rey-emperador galaico-castellano-leonés. 

Panorámica de Tui


Aunque en 1137, tras un intento de conquista a Tui (en la orilla gallega del Miño), dom Afonso le había jurado fidelidad a su primo el Emperador, con su proclamación en Ourique y su posterior ratificación portuguesa, se ponían en un estatus complicado.


De todos modos, poco después de Ourique, decidió invadir Galicia de nuevo. Su primo aprovechó e invadió el norte de Portugal, destruyendo varios castillos hasta Arcos de Valdevez.

Torneo de Arcos de Valdevez en la estación de São Bento, Porto



Allí, se cruzó con la tropas portuguesas. Sin ganas de entablar batalla campal, optaron por decidir la victoria en un torneo de caballería, típico de la época, y los mejores caballeros de cada reino se batieron en sendos duelos.


La suerte se decantó por Portugal, y la situación concluyó en el Tratado de Zamora, en 1143, en el que Alfonso VII, el emperador, reconocía a su primo Afonso Henriques la dignidad real, pero siendo aún vasallo del leonés, reconociéndose por fin Portugal como reino independiente.



Reconquista y reconocimiento total

La reconquista portuguesa

El, ya rey, Afonso I de Portugal, quiso consolidar lo mejor que pudo su posición (cosa que logró de buena manera, con su larga vida). 


Lo más importante de la época para ser reconocido era, sin duda, el apoyo de la Iglesia. Así, Dom Afonso se esforzó mucho en la Reconquista, tomando para Portugal ciudades como Santarem o, sin ir más lejos, la propia capital, Lisboa.


Haría grandes donaciones y mejoras a la Iglesia y, pese al revés que fue que Alfonso VII consiguiera que Toledo fuese la sede primada de toda Hispania, sería, ya en su vejez (a los 70 años), reconocido por el Papa Alejandro III en una bula como Rey de Portugal, y el reino de Portugal sería oficialmente Vasallo de la Iglesia. 

Don Sancho, su hijo y sucesor



Por fin, el Reino de Portugal se vio independiente, y Afonso podría morir tranquilo 6 años después, a los 76 años. Dejaría el trono a su hijo, dom Sancho, y habría dado germen a la monarquía portuguesa, y sus descendientes reinaron sobre el país durante 771 años (contando desde Ourique).


El Paso del tiempo


Los siglos pasaron. Portugal concluyó su Reconquista y, sin más península que conquistar, pusieron sus ojos en el Atlántico Sur, en África. 

Don Enrique el Navegante tomando Ceuta


Así, sobre todo desde el siglo XV, y con el patrocinio directo de la monarquía (véase el infante D. Henrique, o navegante), se consiguieron las mejores hazañas del siglo bajo el escudo de Ourique, como doblar el Cabo Bojador, llegar a doblar incluso el Cabo de la Buena Esperanza o llegar por primera vez a la India rodeando África, por Vasco da Gama, mirando después a Occidente con Brasil..
Interesante esquema de la era de los Descubrimientos



Tras una crisis dinástica, Portugal pasaría por herencia (Guerra por medio) a Don Felipe II de las Españas, que reunificaría los antiguos reinos de Alonso VI. 


Portugal volvería a independizarse de España 60 años después bajo la casa de Bragança que, pese al lapso de la guerra de la independencia con la Familia Real huida en Brasil, dirigiría los destinos de Portugal hasta 1910, momento de la Revolución que tumbó al rey Manuel II (quien, como recordaremos, no estaba destinado a reinar, pues se convirtió en rey tras el atentado que dio muerte a su padre y su hermano mayor).

Manuel II, último rey de Portugal


Fue en este contexto de principios de la República, revolucionario y convulso, en el que, según la tradición, se apareció tal día como hoy en Fátima, cerca de donde había nacido la monarquía portuguesa tantos años antes, a tres pobres pastores, dando lugar a la advocación de la Virgen María del Rosario de Fátima, actualmente uno de los símbolos de Portugal.

Los tres pastores de Fátima 


Espero que les haya gustado este paseo por la historia de nuestros vecinos los portugueses.


Como siempre, les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, así como reconozco a los dueños de las imágenes su propiedad.


De nuevo, espero que les haya gustado, y si así fue, les invito a los que quieran a suscribirse al blog. 

La primera bandera de Portugal


Muchas gracias por su tiempo y atención.


Santiago Ogando Pérez.





















Comentarios

  1. Estoy sumamente agradecido por esta narración del nacimiento de Portugal. Había leido algo, pero no era suficiente. Tengo amigos portugueses a quienes admiro y respeto. Cuando les hable de lo que sabia de Portugal no me pusieron atención y hoy veo el porqué: Yo, a penas, sabia algo de Portugal. Gracias por ilustrarme. Me encanta saber como han surgido los distintos reinados y que, con el tiempo, se convirtieron en repúblicas. Has logrado ayudarme a llenar ese espacio en mi pensamiento, acerca de la historia de Portugal. Gracias nuevamente.

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  2. Gracias por compartir tus historias ;pues en verdad que enriquecen nuestro conocimiento d3 cultura general ...seguid colgando más historias .Gracias desde Perú

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