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Ceuta: la historia de la puerta del Mediterráneo


Estos días, como está tan presente en la actualidad la ciudad de Ceuta por los sucesos que están ocurriendo, quiero hablarles de la historia de esta bella ciudad autónoma que España tiene en el norte de África, y de paso, contarles cómo llegó este enclave a manos españolas. Para los que no tengan tiempo para leerlo completo, el enlace al resumen de instagram: https://www.instagram.com/p/CPEJARSsbSQ/?utm_medium=copy_link

Las columnas de Hércules, símbolo del estrecho 


En primer lugar, decirles que Ceuta se encuentra, geográficamente, en la parte africana del Estrecho de Gibraltar, rodeada totalmente por territorio marroquí, y su posición, durante toda la historia, ha sido clave para el comercio y, en general, la entrada y salida del Mar Mediterráneo.


Su nombre proviene, etimológicamente, del latín Septem, y a su vez del griego Hepta, que era como se le llamaba originalmente, en las épocas Romana, Bizantina y Visogoda. Vendría a querer decir siete, porque en la zona había 7 montes. Luego, con la llegada de los árabes, se sonorizaría la p, convirtiéndose en Sebta, hasta llegar a la Ceuta actual.

Interesante mapa con la Abyla fenicia, cercana a Gadir, actual Cádiz


El primer asentamiento conocido no prehistórico en Ceuta data de hace unos 2.700 años, cuando los fenicios, viendo en ella un lugar idóneo para sus comercios, fundaron allí una ciudad, a la que pusieron por nombre Abyla.

Colonias griegas por el Mediterráneo


Fue un tiempo después cuando los griegos, a su más puro estilo, fundaron allí una colonia, a la que pusieron por nombre Hepta Adelphoi, que después sería tomada por los cartagineses en el 319 a. C.

Aníbal Barca


Los Cartagineses fueron durante varios siglos los reyes del Mediterráneo suroccidental, cuyo único rival a la altura fue Roma. Fue precisamente la derrota de Aníbal contra Escipión en Zama en la Segunda Guerra Púnica la que puso fin al dominio cartaginés sobre Hepta Adelphoi e Hispania, así como casi todo el resto del norte de África.

Masinisa


Así como la Hispania peninsular pasó directamente a las manos romanas, Ceuta y el territorio al Oeste de Cartago en África (zonas actuales de Argelia y Marruecos, así como las posesiones españolas) pasaron a constituir el reino de Numidia, en manos del aliado Romano Masinisa, aparente sobrino nieto de Aníbal. Numidia era un estado títere Romano, hasta que se convirtió en provincia,

Los reinos de Mauritania y Numidia


En el año 49 a. C., con la anexión definitiva de Numifia a Roma, pasaron al reino de Mauritania (similar a lo que fue el Protectorado español de Marruecos en otro tiempo) donde Augusto colocó en el trono a un príncipe de Numidia, Juba II.

Juba II


Como curiosidad, les diré que fue un reino bastante interesante, con una cultura muy rica de corte helenística. Esto se debe a que Juba II se casó con la mítica Cleopatra Selene, hija de Cleopatra VII y el triunviro Marco Antonio, última descendiente de la dinastía Ptolomea.

Cleopatra Selene


Fue precisamente durante el reinado de su hijo, Ptolomeo, cuando Roma anexionó el Reino de Mauritania, ordenando el entonces emperador Calígula el asesinato del Rey. Con él, acababa la rama mayor de los Ptolomeos (aunque se dice que Ptolomeo podría ser antepasado de la famosa reina Zenobia de Palmira).

Zenobia, la Reina guerrera de Palmira 


En fin, decir que, como el resto del Imperio, vivió las paces y épocas convulsas que vivió la propia Roma, pasando a formar parte de una nueva pregunta: Mauritania Tingitana, con capital en Tingi, actual Tánger.

Mauritania Tingitana en el total del Imperio


Así fue hasta que llegó el siglo V, y con él, el fin de Roma. Tras el famoso saqueo de Roma por Alarico el godo en el 410, los pueblos bárbaros se fueron repartiendo poco a poco el Imperio, estableciéndose como federados, para luego fundar reinos independientes.

La primaria división de Hispania entre Suevos, Vándalos y Alanos


A Hispania, como es un bien sabido, llegaron los Visigodos, y los Suevos, Vándalos y Alanos. Los vándalos, que dominaban la Bética (se dice que de vándalo podría venir Ándalus, y de allí Andalucia), se veían muy acosados por los Visigodos, que eran superiores en número. En ese momento, subió al trono el rey Genserico. Este, viendo que la derrota era inminente, decidió utilizar la flota que había creado su predecesor (medio hermano suyo) últimamente y cruzar el Estrecho. Así fue.

La invasión Vándala a Mauritania y Numidia

En el año 429, la flota Vándala, formada por unos 50.000, arribó a Ceuta desde Tarifa, y aprovechando que la situación en África estaba revuelta, vencieron al gobernador Bonifacio, haciéndose con el control de la antigua Numidia tras federarse en un acuerdo con Roma, de modo que los Vándalos se convirtieron en señores del Mediterráneo Occidental al dominar el Estrecho, sobre todo tras la toma de Cartago. Tal fue su poder, que en el 455 saquearía él mismo con sus tropas Roma.

Genserico el Vándalo en el Saqueo de Roma


El dominio vándalo no duraría mucho, de modo que el año 534, Ceuta sería tomada por el gran Belisario, general del Emperador Bizantino Justiniano, su principal apoyo en lo que se convertiría en el “último coletazo” que dio el Imperio Romano (la famosa Recuperatio Imperii), donde se recuperó el Norte de África, el sur de Hispania (Spania) y el sur de Italia, así como las Islas (recordemos que aún no existía el Islam, nacido en el año 622).

El Imperio de Justiniano

De todos modos, con Justiniano se fue acabando la fuerza del Imperio Romano de Oriente, y un siglo después sería tomada por los Visigodos, que ya dominaban toda Hispania, durante el reinado del godo Wamba, que instalaría la plaza como un condado.

Justiniano, con el general Belisario a la izquierda

Aquí, llegamos quizá a uno de los puntos más famosos de la historia de Ceuta. 

El Conde Don Julián


Año 710. El Rey de la Hispania Visigoda, Witiza, fallece, sucediéndole el noble Don Rodrigo, en guerra con el hijo de Witiza, Agila II. El Conde de Ceuta, Don Julián, se decantó por Agila, y decidió pedir ayuda al musulmán Tarik quien, con los barcos de Don Julián, fue capaz de pasar las primeras tropas árabes y bereberes a la península.

Tarik


Tras esto, y con Ceuta ya en su poder, se enfrentarían a Don Rodrigo en la Batalla del Guadalete, en la que con la tradición del Obispo don Oppas, hermano de Witiza, los árabes acabarían catastróficamente con el Reino Visigodo de Toledo.

Don Rodrigo en Guadalete

Cuenta la leyenda que, en realidad, don Rodrigo habría forzado a la hija de Don Julián, llamada Florinda (la Cava), y que sería ese el motivo por el que mandó venir a los árabes. Dice el romance:

Don Rodrigo y la Cava


De la pérdida de España,

fue aquí funesto principio,

una mujer sin ventura,

y un hombre, de amor, vencido.

Florinda perdió su flor,

El rey padeció castigo.

Ella dice que hubo fuerza,

El que gustó consentido.

Si dicen «¿quién de los dos

la mayor culpa ha tenido?»,

Digan los hombres «La Cava»,

y las mujeres «Rodrigo».

Abul-Abbas


En fin, que llegaron los que antes eran llamados “mauros”, los moros. Y bueno, fue pasando de mano en mano, la verdad. Primero, antes de aquella famosa Matanza de los Omeyas con Abul-Abbas, fue parte del “todo” del califato islámico, pasando a finales del siglo VIII al emirato independiente Idrisí, que dirigió Marruecos hasta el siglo X.

Abderraman III

Sería en este momento cuando los destinos de Ceuta y la Península se volverían a unir: Abderramán III de Córdoba, el primero de sus califas, conquistó Ceuta, pasando a depender de al-Andalus. 

Suqut al-Bargawati


Tras la muerte de Almanzor y la fitna de al-Ándalus (guerras internas que hubo en la Hispania Mora desde el 1009 al 1031 por la sucesión y entre los nobles locales), el Califato se desintegró en pequeños reinos, las llamadas Taifas, y Ceuta quedó integrada en la Taifa de Málaga, hasta que en el 1061,  Suqut al-Bargawati proclamaba Ceuta como Taifa independiente.

Imperio Almorávide

En fin, como es bien sabido, las épocas de las Taifas no solían ser, ni muy estables, ni muy largas, así que tras la Conquista de Toledo por Alfonso VI en el 1085, los Almorávides llegaron a la Península, no sin antes pasar por Ceuta, a la que conquistaron en el 1084.

Imperio Almohade


Estos fueron sucedidos por los Almohades, quienes llegaron a ella a mediados de la duodécima centuria. Y así se mantendrían hasta las Navas de Tolosa, cuando fueron vencidos finalmente por los Cristianos peninsulares.

Extensión de los Benimerines


Después de los Almohades, pese a estar en varias ocasiones en manos de otros (azafíes, hafsíes, incluso los nazarís de Granada por un tiempo), fue dirigida la ciudad principalmente por los Benimerines, el pueblo que ahora dirigía los destinos de Marruecos, norte de Argelia y Túnez, quienes, apoyados por la Corona de Aragón, tomaron la ciudad a la Granada aliada de Castilla. 


Como ven, no es oro todo lo que reluce, y la Reconquista no fue siempre guerras entre “moros y cristianos”, sino que muchas veces pueblos de uno u otro credo se aliaban entre sí. Y ahí, a fin de cuentas, está lo bonito, en la diversidad.

La península en el Siglo XV

El caso es que llegó el siglo XV, y con él, la era de los Descubrimientos. ¿Y quién fue la madre de los primeros viajes por África? Portugal, efectivamente.

Azulejos en la Estación de San Benito de Oporto, donde se representa a Enrique el Navegante tomando Ceuta


En una jugada maestra, el rey Juan I de Portugal, apoyado por el infante heredero Eduardo, el infante Pedro y el que después sería conocido por infante Enrique el Navegante, tomó en 1415 la ciudad en una fabulosa emboscada nocturna, obteniéndola así para dominio portugués: 700 años después, Ceuta volvía a ser Cristiana.

Sebastián I


Y seguiría siendo portuguesa hasta 1580. Dos años atrás, el rey de Portugal, Sebastián I, había muerto en la batalla de Alcazarquivir, y su sucesor era su tío abuelo Enrique, un anciano cardenal.

Felipe II de España, I de Portugal


Así, la sucesión ahora recaía, tras la muerte de Enrique, en su sobrino, el rey de las Españas, Felipe II, quien, no sin problemas por parte de Portugal, se hizo cargo de la corona portuguesa y de todos sus territorios, sucediendo así la unión dinástica que ponía en la Monarquía Católica territorios en la mayor parte del mundo.

El Imperio de Felipe II


Sin embargo, cuando Portugal se independizó en 1640, Ceuta decidió mantenerse en la corona Española, de modo que, aunque mantuvo su escudo en la bandera, pasó a ser parte de la monarquía hispánica, y así fue reconocido en el Tratado de Lisboa, en el que España reconocía la independencia portuguesa, pero se le reconocía a España la posesión de Ceuta, a quien la corona otorgó los títulos de Fidelísima, noble y leal ciudad.

El sitio de Ceuta (1694-1727)


La ciudad sería asediada numerosos años por Marruecos (y por Inglaterra en la guerra de Sucesión), pero se mantendría firme. 

El Protectorado, el Sahara y Sidi Ifni


Los siglos pasaron, y Ceuta se mantuvo en la corona. Cuando llegó la guerra de África y la formación del Protectorado, Ceuta quedó fuera de la demarcación, siendo como una parte de la provincia de Cádiz, aunque con cierta autonomía.

El protectorado de cerca (Tánger era ciudad internacional). 

Cuando se disolvió el Protectorado en 1956, toda la zona se devolvió Tetuán incluido, pero Ceuta y Melilla, como posesiones tan antiguas y propias, quedaron fuera de la negociación. 

El escudo del Reino de Marruecos


Una duda semántica llegó cuando se habló de la devolución de Ceuta y Melilla al Reino de Marruecos ¿Devolución? Expliquemos el asunto.


Ceuta y Melilla llevan siendo enclaves de los reinos peninsulares en África durante 6 siglos, mientras que fueron musulmanas 7 siglos (obviando que antes de eso llevaban siendo varios siglos cristianas). Además, la dinastía que dirige Marruecos estaba muy lejos de reinar cuando era parte de ese reino de los Benimerines.


En todo caso, la palabra a utilizar debería haber sido “entregar”, y no devolver, y si fuese devolver, sería devolver “al Islam” o a la “Fe mahometana”, pero no al Reino de Marruecos.

El mapa de la España actual


Desde 1995, y amparada en el derecho que le daba a Melilla y a Ceuta la Constitución de 1978, fueron constituidas en “ciudades autónomas”, en un estatus entre ciudad y comunidad autónoma, la manera de división descentralizada que tiene el contemporáneo estado español.


Espero que les haya gustado, les recuerdo que me reservo los derechos del texto. No, así, las de las imágenes, que son ajenas a mi propiedad.

Panorámica de Ceuta


Santiago Ogando Pérez.








Comentarios

  1. Muy bien resumido y establecida Ceuta en la Historia. ¿Podría usted hacer lo mismo con Melilla, Peñón de Vélez, las chafarinas , islas menores de posesión española en el norte de África y la isla de Alborán?

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