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Carlota Augusta de Gales: la mujer que pudo cambiar la historia de Gran Bretaña.




Todos conocemos a la Reina Victoria, la abuela de las monarquías europeas, que fue Reina del Reino Unido durante 63 años, pero lo que quizá no sepan es que, por poco, ni la Reina Victoria hubiera nacido, ni mucho menos sido la reina del Reino Unido.


La Reina Victoria


El caso es que Victoria nació en 1819 porque su prima mayor, la Princesa Carlota Augusta de Gales y heredera Segunda del trono, había fallecido poco más de un año antes, el 6 de noviembre de 1817, en el parto de su único hijo, que también murió, lo que forzó a sus tres tíos mayores y solterones, entre ellos el padre de la Reina Victoria, a casarse y tener hijos para asegurar la sucesión a la corona.


El príncipe-regente y su mujer Carolina


La Princesa Carlota Augusta de Gales, nacida en 1796, era la única hija y heredera del entonces príncipe de Gales, Jorge Augusto, y de su odiada mujer, luego repudiada, Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel. Les diré, como apunte genealógico, que eran primos carnales, pues la madre de Carolina, la princesa Augusta, era hermana del Rey Jorge III.


La Reina Carlota, que le dio el nombre a su nieta junto a su cuñada y consuegra Augusta.


Jorge era el hijo mayor y heredero del entonces Jorge III de Gran Bretaña e Irlanda, elector de Hannover, futuro rey del Reino Unido y de Hannover, y de su mujer la reina Carlota, hoy en día tan famosos por la serie Bridgerton.


Jorge III, abuelo de Carlota


Como el príncipe Jorge y su mujer se llevaban bastante mal, cuando nació muchos ya no esperaban que tuviese más hermanos y, con el paso del tiempo, esto se fue confirmando, pues los dos esposos llevarían vidas separadas desde poco después del nacimiento de Carlota Augusta.


La familia de Jorge III


Aún así, en ese momento, la sucesión a la corona parecía asegurada, pues los reyes habían tenido 15 hijos, tíos paternos de nuestra protagonista, de los cuales varones supervivientes eran ni más ni menos que 7.


Su nombre le fue dado por su abuela paterna, la Reina Carlota (nacida princesa de Mecklemburgo-Strelitz) y su abuela materna Augusta de Gran Bretaña (en la imagen)


Su padre por, entre otras cosas, su vida libertina, y su abuelo, entre otras también, por su locura, no eran demasiado populares, por lo que la princesa Carlota era la esperanza de muchos en la Gran Bretaña. Criada entre algodones, sin que la permitiesen verse mucho con su madre, y con poca atención por parte de su padre, vivía criada por gobernantas y amas. 


Carlota con su madre de niña


Los que la conocían, decían que era una chica feliz, cortés y agraciada físicamente, pero muchos decían que a veces tenía un “comportamiento poco correcto”, impropio de una princesa que, a fin de cuentas, se había criado sin la presencia de sus padres.




A raíz del último ataque de locura de su abuelo, que se dice padecía porfiria (una enfermedad que, además de dolores y trastornos en la pigmentación de la piel por un fallo en el metabolismo de la hemoglobina, produce problemas mentales), su padre se convirtió en el Príncipe-Regente, con lo que la posición de Carlota aumentaba.


Su abuelo, el rey Jorge III


Llevó por mucho tiempo una vida sin casi salir de palacio, promovida por su padre, aislada, y así fue hasta que llegó la edad de casamiento.


Guillermo de Orange, futuro Guillermo I de los P. Bajos

Fue candidato, por ejemplo, Guillermo de Orange, futuro rey de Holanda, favorito de su padre, pero ella no se mostró muy a favor, pues tendría que irse del Reino Unido. Además, el hecho de que fuese un matrimonio de conveniencia como había sido el de sus padres años atrás, la puso aún más reticente a este compromiso, y por este motivo, su padre la encerró como a una prisionera.


Augusto de Prusia, otro de sus pretendientes


Al parecer, ella estaba enamorada del bastardo de su tío el duque de York, un capitán del ejército británico conocido por su mala vida y que, a la vista de la familia, no era un marido adecuado para la Segunda en línea de sucesión al trono.


Carlota y Leopoldo


Tras aparecer otras muchas posibles opciones con otros Príncipes como Federico de Prusia o Augusto de Prusia, se casó en 1816 con el príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Saalfeld (futuro rey de Bélgica trece años después). Al contrario que el de sus padres, fue un matrimonio feliz, pero que duró poco. 


Su esposo Leopoldo


En el parto de su primer hijo, que nació muerto, la princesa al principio tenía buen aspecto, pero sin embargo, al cabo de unas horas, la princesa se encontró mal, quizá de la pérdida de sangre tras el parto, y falleció aquella medianoche, tres años antes de que muriera su abuelo el rey.


Su padre, el príncipe regente, no subió al trono como Jorge IV hasta 1820


Fue una verdadera conmoción para el pueblo británico, que veían en ella la única esperanza de la Corona. Un luto general asaltó las casas del RU, y la familia real entró en crisis, tras el que Jorge, su padre, se quedó desolado, igual que su madre.


Federico, Duque de York

De los 4 hijos mayores del rey, dos estaban separados y los otros dos solteros. Jorge, el príncipe regente, se había quedado sin su única hija. Federico, el segundo, se separó al poco de casarse a finales del XVIII. Guillermo, el tercero, se casó poco después de la muerte de su sobrina, pero sus hijos no pasaron de párvulos.


Eduardo de Kent, padre de Victoria


Sería el cuarto hijo, Eduardo, el que se casaría con la cuñada de su difunta sobrina, a la que sacaba décadas de edad. Sería la única hija que tuvo, la Princesa Victoria de Kent, la heredera de la corona, pues Eduardo murió al poco tiempo de nacer su hija.

Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, cuñada de Carlota por ser hermana de Leopoldo y madre de la reina Victoria 


A la muerte del anciano y “loco” Jorge III en 1820, le sucedería el propio príncipe-regente como Jorge IV, que reinaría 10 años. Su siguiente hermano, el duque de York, lo premurió, y sería el tercero, el duque de Clarence, el que lo sucedería como Guillermo IV.

Guillermo IV

Sería a la muerte de este en 1837 cuando su sobrina, la princesa Victoria de Kent, sucedería a su tío como la eterna Reina Victoria.


Reina Victoria

Como ven, la inesperada defunción de aquella princesa, mujer sana, alegre, la única esperanza de la monarquía de aquel momento, asi como de su hijo en el parto, cambiaron la historia del Reino Unido. 


En honor a su primera esposa, Leopoldo puso a una de sus hijas del segundo matrimonio Carlota, emperatriz de México 


Dicen que la historia está llena de quizás, y este sin duda es uno de ellos, pues sin su muerte prematura, el nacimiento de la reina Victoria e incluso la boda de sus padres hubiera sido “innecesario”, y la que es ancestro de casi todas las monarquías europeas no hubiera existido.


Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mi, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Un saludo.


Santiago Ogando Pérez.



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