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Augusto, un nombre, un título.


Tal día como hoy, hace 2007 años, en el año 14 d.C., fallecía uno de los personajes más famosos de la historia universal, sobre quien les hablaré hoy: el Emperador Augusto. Y más particularmente, quiero hablarles de su nombre, o más bien, de su título, precisamente: Augusto. Acompáñenme hoy en este viaje por esta época que creemos tan conocida, pero de la que tanto desconocemos: La Antigua Roma.




Aunque pasó a la historia como Augusto, o César Augusto, su nombre original, de nacimiento, era Cayo Octavio Turino (motivo por el cual se le conoce también por Octavio, u Octavio Augusto).


El foro Romano hace 4 años capturado en carrete por mí, las ruinas de la Antigua Roma


Antes de nada, decirles que los nombres en la Antigua Roma tenían un estilo diferente al nuestro: cada nombre de hombre estaba compuesto de un PRAENOMEN, un NOMEN y un COGNOMEN (por ejemplo Marco Junio Bruto, Cayo Julio Cesar, Cayo Octavio Turino, Cneo Cornelio Escipión, Tiberio Sempronio Graco...) para ser reconocidos entre la gente, a los que se le podía sumar un AGNOMEN final (Publio Cornelio Escipión Africano...). 


Tabla con posibles PRAENOMINA y sus abreviaturas, de “AUREOLUS”


El praenomen era un nombre a elegir entre varios, como el nombre de pila, generalmente de un antepasado (Publio, Cneo, Cayo, Tito, Tiberio, Marco, Quinto, Sexto...). El nomen era el nombre de la gens (la familia), que viene de los primeros pobladores de Roma (Junio, Julio, Claudio, Cornelio...) y el Cognomen, que en su origen era un apodo, simbolizaba, por ejemplo, ramas de una familia (por ejemplo, los Escipiones dentro de los Cornelios, los Nerones dentro de los Claudios, los Cesares en los Julios...).


La Gens Julia, según la mitología Romana, proviene de Julo, hijo del troyano Eneas. En el cuadro, Eneas con su madre, Venus. Esto le daba a la gens Julia, a la que pertenecían César y Augusto, origen divino.


Asimismo, las mujeres, por norma general, tenían como nombre de pila el nomen de la gens en femenino durante toda su vida, obviando con quien se casen, por ejemplo, la hermana de Octavio era Octavia, si era hija de Julio era Julia... aunque por ejemplo, la nieta del propio Octavio e hija de Marco Vipsanio Agripa, se llamaría Vipsania Agripina, pero fue conocida por Agripina. Para diferenciarlas, al tener el mismo nombre, se les añadía “la mayor”, o “la menor”, u otros calificativos.


Vipsania Agripina la mayor, su nieta


Una vez expuesto el tema de los nombres romanos, volvemos al entonces Octavio. Nació en una mansión del monte Capitolino de Roma, de una familia pudiente, en el año 63 a. C. (690 Ab Urbe Condita (desde la fundación de Roma)), en pleno final de la más que centenaria República Romana.


Cayo Octavio padre

Siguiendo lo que explicábamos antes, era hijo de Cayo Octavio, un “Homo novus”, es decir, que no era un Patricio, sino que venía del orden ecuestre, que se habían hecho un nombre sin tener grandes antepasados en la fundación de Roma. Un hombre, por otra parte, muy rico. Había sido Pretor en Macedonia, y sus antepasados habían luchado en la Segunda Guerra Púnica. Su cognomen, Turino, se dice que provendría de una victoria en Turios sobre los esclavos en la Guerra Servil. Estaba establecido, y probablemente fuera originario de Velletri, una ciudad cercana a Roma.


Acia, la madre de Octavio


Sin embargo, era su madre la que le aportaba una sangre más aristocrática: se llamaba Acia, lo cual según decíamos antes, indicaba que era de la Gens Acia (Su padre era Marco Acio Balbo). Y volvía a ser la madre de ella la que le daba “sangre azul”: Julia la menor, la hermana del gran Cayo Julio César, ni más ni menos.


Julia la menor, hermana de Julio César y abuela de Octavio


Julio César en aquel momento era una de las figuras políticas más importantes de una República llena de guerras civiles que llevaban varias décadas asolándola. Al poco de nacer Octavio, César pasó a dirigir la República junto a sus colegas triunviros Pompeyo y Craso. Entre grandes acciones como la guerra de las Galias, y tras el espectacular asesinato de Craso bebiendo oro por los partos y su victoria sobre Pompeyo en Farsalia, se quedó como único dirigente de la República.


Julio César, luego DIVVS IVLIVS


Entre tanto, el pequeño Octavio se quedó huérfano de padre muy niño, a los 4 añitos, y tras el nuevo casamiento de su madre, se educó con su abuela, Julia la menor, lo cual le fue acercando a César. Aunque esta murió cuando él tenía unos 11 años, fue un gran estudiante, y fue en el discurso fúnebre de su abuela que el pronunció, donde se puso de largo ante la Urbs. Ahí, impresionó tanto a su tío abuelo como a su madre, que con su padrastro empezó a darle una educación muy intensa.


Muchas debían de ser sus virtudes, teniendo en cuenta que “se convirtió en hombre” para los romanos un año antes de lo común, pues vistió la toga viril un año antes de lo normal (15 en vez de 16).


Cesar fue un gran general, aquí lo ven en las Galias


Tras este gran paso, deseaba ir al ejército y unirse a su admirado tío César, por lo que tras varios intentos rechazados por su madre, pudo por fin unirse a él, no sin antes atravesar un territorio hostil, lo cual impresionó al viejo general.


Tal debió de ser la impresión que causó, que Julio César cambió secretamente su testamento, y lo nombraría a él como único heredero. Esto hizo que cuando este fue asesinado en los Idus de Marzo del 44 a. C., Octavio fuese su heredero universal para sorpresa de todos, contando ahora con su inmensa fortuna y buscando ser su heredero político, pues lo había adoptado como hijo en el testamento.


El asesinato de César


De esta manera, tenía el derecho a tomar el nombre de su “padre”, o sea, se llamaría ahora Cayo Julio César. Los romanos tenían la costumbre de que si alguien era adoptado, tomaba su nombre, poniéndole a su nuevo nombre un, digamos, agnomen, que sería su antiguo nomen más él sufijo “ANUS”, es decir, sería Cayo Julio César Octaviano (como había sido antes Escipión Emiliano, por ejemplo).


Es este el motivo por el que durante sus 19 primeros años, hasta el asesinato de César, fuese conocido como Octavio, y desde ese momento hasta su asunción al principado fuese conocido historiográficamente por Octaviano.


Templo de DIVVS IVLIVS, tras ser divinizado

Poco después de la muerte de César, el mismo fue divinizado, pues la religión Romana lo permitía, así que como era divino, Octaviano, como hijo de César, asumió el título de DIVI FILIVS, o sea, hijo del divino. Esto le dio un estatus superior.


Haciendo un resumen de esta época que vino a continuación, Octaviano se supo hacer un nombre rápidamente en Roma, y con 19 años tomó la fortuna de César y creó un fuerte ejército. Tras disputas promovidas, entre otros, por Cicerón, que puso al senado contra Antonio, se alió con los otros dos grandes partidarios de César: el propio Marco Antonio y Lépido, contra los asesinos de César, principalmente Bruto y Casio. Así, crearon un nuevo triunvirato, en el que Octavio se quedaba con occidente (Italia incluida), Antonio con Oriente y Lépido con Africa.


Moneda del segundo triunvirato 


Fue una etapa de terror, en la que los triunviros incautaron muchas propiedades y proscribieron mucha gente, senadores incluidos, para así poder reinstalar a los veteranos de las guerras civiles. Aunque esto puso en su contra a muchos ciudadanos romanos que perdieron parte de sus propiedades, aumento mucho más su fortuna, y la autoridad de Octaviano sobre las legiones que el mismo había podido instalar.


Lépido

Tras vencer a los asesinos de César, vivieron varios años de triunviros, pero la relación entre ellos fue empeorando. Lépido se veía en una situación complicada, pues solo tenía Africa, con lo que quedaba bastante fuera de juego, y un mal paso le hizo salir del triunvirato, no me voy a meter de lleno porque no procede. Aún así, solo decir que a Lépido se le permitió mantener hasta su muerte el título de PONTIFEX MAXIMVS, es decir, líder de la religión Romana, que tras su muerte asumiría el ya Augusto.


Octavia la menor, hermana de Octaviano y esposa de Antonio

Tras esto, Antonio se fue saliendo de la órbita de Roma, pues aunque estaba casado con Octavia, la hermana de Octavio, llevaba años amancebado con la ex de Julio César, Cleopatra, con la que tenía varios hijos, a los que, según se descubrió al profanar Octaviano su testamento, les quería legar territorios romanos de Oriente.


Marco Antonio


Esto hizo que la población Romana se pusiese aún más del lado de Octaviano, de manera que se enfrentaron en una nueva guerra. Así, en un momento en el que Antonio se encontraba en Grecia con Cleopatra, sucedió el combate. 

Vipsanio Agripa  

La armada de Octaviano, liderada por su yerno, Agripa, se encontró con la de Antonio en la bahía de Accio (Actium). La armada de Agripa, aunque más numerosa, tenía naves más pequeñas que las de Antonio. Aún así, obtuvo una gran Victoria, que sólo fue mitigada por la aparición de la armada de Cleopatra que salvó a Antonio de la perdición total.


Batalla Naval de Accio


Su derrota final tendría lugar en Alejandría, tras la cual Antonio se suicidó con su espada y Cleopatra se dejó morder por una serpiente. Así, Octaviano se convertía en el único dueño de la república como su tío abuelo Cesar, 13 años después de la muerte del mismo. Asesinó, además de a los hijos de Antonio, a Cesarión, el bastardo de Cesar y Cleopatra, eliminando a todos los que podían competir con su estatus de divi filius.


Suicidio de Cleopatra


Tras esto, Octaviano se consolidó mediante maniobras que produjeron la transición de la República al Imperio (Principado), y al estilo de Suárez en los 70 españoles, salvando las distancias, cambió el régimen mediante las instituciones anteriores.


Tras llegar de Accio, Agripa y Octaviano fueron nombrados cónsules, o sea, la máxima magistratura de la república. Para ir consiguiendo el resto del poder, iria haciéndolo mediante pactos con el Senado.


El edificio del Senado Romano, tomada por mí


Le devolvió al mismo el poder de las provincias, aunque el mantenía la autoridad sobre los soldados, pues le tenían mucho respeto tras tantas victorias, y sobre todo, porque tenía muchísimo dinero, y podía pagarles más que el Senado y que cualquier otro.


Así, el senado le devolvió a Octaviano el poder sobre la mayoría de las provincias, porque al controlar las legiones del ejército, tenía mucho poder. 


Sería poco después, en enero del 27 a. C., cuando llegó el gran momento de Octaviano. En ese momento, el senado le otorgó dos títulos: el de Princeps del senado, o sea, primera cabeza del senado, con entre otros, el derecho de aparecer primero en las listas de senadores.


Augusto, victorioso


Y sobre todo, el título de AVGVSTVS, es decir, el venerable. Aunque después se convirtió en un título símbolo del Imperio, en ese momento era un título simbólico, hasta religioso, pues no nos olvidemos que era “hijo de un dios”. Se dice que uno de los motivos del cambio fue para dejar morir a Octaviano, el triunviro del terror, y hacer nacer al venerable Augusto, renovador de Roma.


A partir de ahí, cambió su nombre, y se hizo llamar IMPERATOR CAESAR AVGVSTVS, o IMPERATOR CAESAR DIVI FILIVS, pasando César de ser un cognomen a un nomen, con lo que se podría decir que creó una nueva familia, pues el nomen cesar sería usado después por el resto de los emperadores.

Moneda ya como César Augusto


A partir de aquí, hablaremos ya no de Octaviano, sino de César Augusto o Augusto. 


Poco después, en el 23 a. C., cayó gravemente enfermo, con lo que dejó el consulado. Para no perder el poder, pues ni el ni Roma quería que sucediera eso, consiguió del senado dos poderes de la república: la TRIBVNICIA POTESTAS y el IMPERIVM PROCONSVLARIS MAIVS, es decir, el poder de tribuno de la plebe y el Imperio proconsular mayor.


Los hermanos Graco, tribunos de la plebe más famosos de la historia de Roma, que la reformaron un siglo antes

El poder del tribuno de la plebe era mucho. Era, en inicio, una magistratura sólo de la plebe, y solo Augusto la ostentó como patricio. Le daba inmunidad total (sacrosanctitas) y podía vetar la decisión de cualquier magistrado, así como ayudar a los plebeyos en muchos conceptos.


Por otra parte, el Imperium es una cuestión muy interesante. No tiene equivalente en la actualidad, aunque podríamos considerarlo dominio o soberanía. Era el poder militar o civil que tenía un magistrado, y podía ser o dentro de la ciudad o fuera de la ciudad. Los procónsules tenían el imperium fuera, en las provincias, poder que también tenían los cónsules y dictadores. Pero al dejar Augusto el consulado, el Imperio proconsular mayor le daba poder sobre todos los procónsules, y tenia, por así decirlo, el control sobre toda Roma y las provincias.

La fasces, el haz de los lictores, símbolo del imperium de los magistrados (cuanto mayor imperium, más lictores), luego usada por la Italia de Mussolini.


Así, en unos años, recién cumplidos los 40, Augusto se había convertido en el dueño y señor de la República Romana, que aunque seguía con sus instituciones y magistrados, eran unas figuras títeres en las manos de Augusto.


Habían pasado los años de su vida, y tras lo que había sido un siglo lleno de guerras civiles en Roma, llegó la Paz con el rico Augusto, que con su inmensa fortuna y su autoridad supo controlar con corrección la situación.

Senatus PopulusQue Romanus, Lena que Augusto mantuvo, respetando, al menos cara al público, el senado.

El resto de su vida se lo contaré en otra ocasión, pues este artículo se centra en su nombre.


Tras 50 años dominando los destinos de la urbe y el orbe, moriría en el 14 d. C., siendo sucedido por su hijastro Tiberio.



Tiberio, sucesor de Augusto 


Augusto marcó una era, cambió la república Romana, que llevaba casi 500 años en vigor, con sus poderes colegiados en un estatus envidiable por muchos sistemas políticos modernos, por una sociedad en la que todo el poder se condensaba en una figura, el PRINCEPS, en el sistema llamado “principado”.


Augusto fue divinizado, como su tío César, por lo que se convirtió en el Divus Augustus, convirtiéndose en un Dios.


Mausoleo del DIVVS AVGVSTVS


El nombre Augusto se convirtió en un título imperial por el resto del imperio (tomando un carácter especial tras el dominado de Diocleciano, que se convertía en el “título oficial del emperador”, que se mantendría hasta la caída de occidente y hasta Heraclio en Oriente), y por el resto de los siglos (véase Su Augusta Majestad, para tratar al emperador Mas modernamente), y César se convirtió también en ese símbolo real, que los germánicos adaptaron como Káiser y los eslavos como Zar.


Así, este título venerable acabó convirtiéndose en un nombre, nombre cuyo santoral, San Augusto (ajeno al emperador) se celebra el día 7 de mayo. Aprovecho para hacer un recuerdo a mi abuelo difunto, llamado Augusto, que me enseñó lo bonito que tenía llevar ese nombre, según sus palabras, un nombre imperial.


Espero que les haya gustado, les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto. Varias de las imágenes son lo único en este texto ajeno a mí. Aprovecho, de nuevo, para invitarles a suscribirse al blog si les interesan mis textos.


Un saludo y gracias por su atención.


Santiago Ogando Pérez.




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