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Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg: una boda sangrienta




Hoy, 31 de mayo de 2021, se cumplen 115 años de la trágica boda del Rey de España, Alfonso XIII, con la princesa británica, de título alemán, Victoria Eugenia de Battenberg, en la que un atentado anarquista estuvo a punto de acabar con la recién casada pareja real.




El que parecía ser un día alegre, colorido y festivo para Madrid y España entera (al menos la España monárquica), en la que se casaba aquel niño al que habían visto crecer en el trono desde que nació, se tiñó del rojo más escalofriante con el atentado anarquista que, con la intención de asesinar a la pareja real, hizo estragos entre la guardia.


Victoria Eugenia


El que quiera leer solo el resumen en instagram @historiasporlahistoria, puede hacerlo en este enlace: https://www.instagram.com/p/CPiSPKZrYQy/?utm_medium=copy_link



Desde que era pequeño, esta fue una historia que a mí, personalmente, me causó bastante impresión, pues me la contaron con pocos añitos, y se me quedó grabada para siempre al ver la foto de aquella chica de 17 años, desde hace unos minutos Reina de España, toda vestida de hermoso blanco, a la que de repente se le llena el vestido de sangre.


En fin, pasemos a la historia.

Alfonso XIII y su madre, la regente


Alfonso XIII, como decía, había sido Rey de España desde su nacimiento, pues su padre el rey había muerto unos meses antes, y durante su minoría de edad había regido el país su madre, María Cristina de Austria.


Viñeta satírica del turnismo 


Era un contexto político aparentemente “tranquilo”, el llamado turnismo, en el que con métodos como la compra de votos, el caciquismo y el clientelismo, los dos partidos del régimen (el conservador de Cánovas del Castillo y el liberal de Sagasta) se turnaban en el poder, unos años uno, unos años otro.


Karl Marx, Padre del socialismo


Aún así, desde hacía unos años, había surgido una nueva corriente política-social: el movimiento obrero, que luchaba por, entre otras cosas, los derechos de los trabajadores y propiedad de los medios de producción.


Mijaíl Bakunin, padre del anarquismo


Este movimiento, siendo un poco zafios para ir rápido en esta parte de la historia, pues es solo una introducción, tenía dos corrientes: el socialismo, que era un movimiento más rígido, con una cabeza estatal fuerte; y el anarquismo, que no estaba de acuerdo en la figura del estado, y clamaba por abolirlo.


Pablo Iglesias Posse, el gallego fundador del PSOE


A España, por vicisitudes de la historia, llegó primero el anarquismo que el socialismo puro, sobre todo a Barcelona y al campo. Aún así, si que es cierto que en Madrid tuvo mucha fuerza el socialismo. Con Pablo Iglesias (el original), se fundó el PSOE. Pero aún así, el movimiento obrero era aún residual en el mundo político español que, como decía, estaba basado en un bipartidismo caciquista, del que estos nuevos partidos obreros no podían ser más que espectadores, al menos por los métodos democráticos.


El anarquismo en Cataluña

A finales de los años 1890, los acontecimientos se precipitaron: Cánovas fue asesinado en un atentado anarquista en un balneario en 1897 y, al año siguiente, lo poco que quedaba del Imperio Español se desmoronó en el “Desastre del 98”.


María de las Mercedes, princesa de Asturias, con su marido, el infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, y sus hijos, el infante Alfonso y la infanta Isabel Alfonsa


En medio de ese batiburrillo de país, cumplía 16 años, en 1902, Alfonso XIII, y subía al trono como Rey titular. Aunque era joven, y su hermana Mercedes, la princesa de Asturias, ya tenía hijos (entre ellos el famoso Infante Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, tío materno de Don Juan Carlos), la muerte prematura que había tenido tantos años atrás su padre le hacía apurarse para tomar estado.


José Martínez Ruiz, Azorín, ilustre de la Generación del 98


Como Rey de España que era, su mujer tenía que ser alguien acorde a su estatus regio, por lo que se pusieron a buscar entre las princesas solteras en edad casadera de Europa, por lo que el rey se fue de gira por las cortes europeas buscando esposa, acompañado de periodistas como el gran José Martínez Ruíz, Azorín, a quien luego veremos como protagonista secundario de la historia.


Patricia de Connaught


Una de las principales candidatas era la bella princesa Patricia de Connaught, hija del príncipe Arturo, duque de Connaught, y de su mujer, la princesa Luisa Margarita de Prusia, nieta paterna de la reina Victoria, y por tanto, con estilo de Su Alteza Real y princesa del Reino Unido. Salvando la religión protestante, todo parecía maravilloso.


La familia del duque de Connaught


El problema fue que cuando llegó a Buckingham, la hermosa “Patsy”, como al parecer era llamada familiarmente, no estaba interesada en el rey de España (recordemos que se acabaría casando con Sir Alexander Ramsey, tras renunciar a su alteza real). Su hermana, Margarita, sería la mujer de Gustavo Adolfo de Suecia, y abuela de los reyes actuales de Suecia y Dinamarca.


Princesa Patricia con su marido, Alexander Ramsey, e hijo 


Tras este plantón, don Alfonso se fijó en otra prima suya: una chica, que aún siendo princesa, era más pobre que la otra, tampoco se le quedaba atrás en belleza: la nieta escocesa de la Reina Victoria, Ena, Victoria Eugenia de Battenberg.


La pequeña Ena y su abuela, la Reina Victoria


Era la hija de SAR la Princesa Beatriz del RU, hija pequeña de la Reina Victoria, y del príncipe Enrique de Battenberg, hijo del matrimonio morganático del príncipe Alejandro de Hesse y del Condesa Julia de Hawke. A lo que quiero llegar es que, dado el matrimonio desigual de sus padres, Enrique de Battenberg no era Alteza Real, por lo que sus hijos fueron simplemente “Su Alteza”, a pesar de ser nietos de la Reina Victoria.


La Reina y su Madrina, la emperatriz Eugenia de Montijo 


A decir verdad, Doña Victoria Eugenia ya tenía cierta relación con España: Doña Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses como esposa de Napoleón III, era su madrina y quien le dio su nombre. Sus nombres eran Victoria Eugenia Julia Ena, siendo conocida principalmente por Ena.


Con su madre y sus tres hermanos


Aunque no se quedó tan enamorada como se cuenta, sí que es verdad que se impresionó por el estilo del Rey, por su carácter “del Sur” y por su interés por ella. Recordemos que, por aquel entonces, ella sólo tenía 17 años, y el rondaba los 20.


Los jóvenes 


Desde entonces, Alfonso empezó a mandarle postales cada semana a Victoria Eugenia. La situación empezaba a parecer seria, y la sombra de su madre, Doña María Cristina, quien imagínense lo severa que era si la apodaban “Doña Virtudes”. Ella no quería a una protestante para casarse con su hijo, y mucho menos, inglesa. Ella quería para su hijo una dama católica, de moral intachable, y princesa de una monarquía Católica “como Dios manda”, igual que ella lo era de la ancestral Austria.


Años después, las dos reinas de España


Como antes decía, Azorín tuvo un papel interesante en este matrimonio. La gran idea fue hacer una votación para el periódico en el que los votantes eligieran, entre las princesas europeas que iban gustando al rey, cuál era su favorita. Esto tenía varios objetivos: por un lado, conocer la opinión del pueblo (que no era, ni mucho menos, vinculante), hacerlo parecer partícipe de la monarquía, vender más ejemplares... En fin, que por una interesante mayoría, ganó Ena de Battenberg, quedando de Segunda su prima Patricia.


El concurso


Para convencer a Doña María Cristina, y que el matrimonio fuese igualitario, Eduardo VII del Reino Unido, su tío, la estilizó como SAR y princesa del Reino Unido, con lo que ya sólo les quedaba un obstáculo: la religión.


Eduardo VII, su soberano y tío 


Pero antes de decidir si cambiar o no la Fe protestante por la Romana, sucedió el compromiso en la casa que Federica de Hannover (la antigua, no la madre de doña Sofía) tenía en Biarritz, al pie de la frontera con San Sebastián. Allí, en enero de 1906 (solo unos meses después de conocerse), La Princesa Beatriz le concedió a Alfonso XIII la mano de su única hija Victoria Eugenia, con un precioso anillo de rubíes.


La real pareja con sus regias madres, María Cristina y Beatriz


Al cabo de unos días, madre e hija se fueron con Alfonso a pasar unos días con Doña María Cristina a San Sebastián, ciudad que la regente frecuentaba mucho. Allí, un mes después, Victoria Eugenia se convirtió al catolicismo abjurando de la fe protestante, pudiendo ya convertirse en la futura reina de España.


Alfonso XIII, camino del altar


Tras tanto giro y tanto atranco, llegó el gran día: el 31 de mayo de 1906, Alfonso y Ena se casaban en la iglesia de los Jerónimos de Madrid ante los grandes de España y los familiares (los tíos y primos de Alfonso y los hermanos y tíos de Ena). Estaban, además, el archiduque Francisco Fernando de Austria (germen inconsciente de la Primera Guerra Mundial), el tristemente asesinado poco después Luis Felipe de Braganza, los reyes de Inglaterra, la duquesa María de Edimburgo (“la de la Galleta”) y muchos otros.


Imagen de la Boda Real


Durante la ceremonia, todo fue bien, pero después, se dirigieron en carroza hasta el Palacio Real con un gran séquito, atravesando despacio Madrid para que el pueblo pudiera ver a sus nuevos soberanos.


El vestido de novia


Sin embargo, las blancas nupcias se tiñeron de rojo y negro.


Al pasar por el número 88 de la Calle Mayor de Madrid, un anarquista, Mateo Morral Roca (hijo por cierto de una importante familia de la industria textil catalana), lanzó a la comitiva nupcial desde el tercer piso un aparentemente inocente y bonito ramo de flores, en cuyo interior iba, ni más ni menos, oculta una bomba.


Mateo Morral


Fue la fortuna la que salvó a los recién casados de perder la vida aquel día: el ramo erró su trayectoria, aparentemente por rebotar, y cayó más adelante, matando un total de 23 personas, entre ellas varios guardias y la marquesa de Tolosa con su hija.


Toisón de Oro, orden suprema de la monarquía española.

La sangre de alguno de estos voló hasta el espectacular vestido blanco de la ya Reina Doña Victoria Eugenia, quedando empapado de rojo sangre. Además, el collar del Toisón de Oro del Rey quedó roto, así como parte de su uniforme, por un trozo de bomba.


El final de Morral


Morral, el anarquista, fue detenido y muerto dos días después. Aunque se canceló el baile posterior por el luto, a la tarde y al día siguiente volvieron a mostrarse en público, haciendo, entre otros eventos, una corrida de todos.


La pareja real


Voy a ser un poco castizo, y diré que el que mal empieza, mal acaba. Y así fue. Esto fue visto en la época como un signo de mal augurio para la pareja, y las desgracias empezaron a llegar: con el nacimiento de su primer hijo, Alfonso, el príncipe de Asturias, con hemofilia, se descubrió que Ena había traído el gen defectuoso de su abuela Victoria a la monarquía española.


En una carroza, tiempo después


El matrimonio pronto se derrumbó, al menos en privado, y aún a pesar de tener seis hijos (Alfonso, Jaime, Juan, Gonzalo, Beatriz y Cristina), su relación nunca volvió a ser la que era, pues Alfonso XIII habría tenido muchas amantes.


La familia real


Como decía, fueron sus hijos: 

- Don Alfonso, el príncipe de Asturias, hemofílico, quien renunció a sus derechos para casarse con una plebeya, moriría en los años 40, haciéndose llamar el Conde de Covadonga.



- Don Jaime, el duque de Segovia, era sordo, y se casó con Emmanuela de Dampierre, siendo padre, además de de Don Gonzalo, de Don Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, famoso por haberse casado con Carmen Martínez-Bordiú y Franco, la nieta del general.



- Doña Beatriz, infanta de España, casada con el príncipe Alejandro Torlonia de Civitella-Cesi, abuela del “conde” Lequio.


-Doña María Cristina, infanta de España, se casó con el Conde Marone-Cinzano, con descendencia también.


- Don Juan, conde de Barcelona, padre de, entre otros, el Rey Emérito Juan Carlos, abuelo del actual.



-Don Gonzalo, también sufría de la hemofilia, y se murió en un accidente de tráfico joven.



Tras el exilio en 1931, llevaron vidas separadas, viéndose en ocasiones muy contadas (el bautizo de Don Juan Carlos), y mientras el rey Alfonso murió en Roma en 1941, la Reina Ena moriría en Ginebra, Suiza, en 1969.


En el bautizo, la Reina con el rey atrás 


Espero que les haya gustado esta historia, quasi trágica, sobre la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Para los que quieran, les dejo el enlace de instagram, con la información más dinámica y resumida: 



Les recuerdo que me reservo los derechos sobre el texto, no así de las imágenes, de las que su propiedad me es ajena.


Santiago Ogando Pérez.














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