Como les adelantaba el otro día en “Curiosidades genealógicas I”, Emilia Pardo Bazán ostentó por derecho propio dos condados, que en realidad eran el mismo: primero fue II Condesa de Pardo Bazán, un título pontificio, o sea, otorgado por el papa a su padre.
Años después de la muerte de su padre, el rey Alfonso XIII le otorgaría a ella el condado de Pardo Bazán como título del reino en 1908.
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| Su padre, el conde de Pardo Bazán |
En 1916, solicitaría al rey cambiar el nombre del título por el de Condesa de la Torre de Cela, seguramente en deferencia a varios de sus antepasados directos, que llevaban el apellido del famoso Mariscal Pardo de Cela, señor De la Torre de Cela en el Siglo XV, tristemente decapitado por orden de los Reyes Católicos.
3. En su juventud financió el Carlismo
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| El carlista Carlos VII |
Doña Emilia simpatizaba con el carlismo, era una ferviente católica y, pese a que muchos otros de su clase fueron en busca del liberalismo, ella se mantuvo en sus ideas tradicionales (salvo en que luchaba firmemente por la igualdad entre el hombre y la mujer), lo cual reflejaría en varias de sus obras.
Según ella misma relataría más adelante, durante la Tercera Guerra Carlista, sabiendo Don Carlos (el pretendiente Carlos VII) que doña Emilia era simpática hacía su causa, le pidió a a misma que comprara en Inglaterra armas para la guerra, y así lo hizo. Aunque después salió el escándalo a la luz, no tuvo graves represalias y la condesa salió indemne del asunto.
4. Meirás
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| El pazo de Meirás |
Aunque ella nació en la propia capital coruñesa, y sus padres tenían su casa en la Calle Tabernas, además de una casa en las cercanías de Sanxenxo, su buque insignia era una construcción cerca de la propia Coruña, en Sada: Meirás.
Las Torres de Meirás, o “la granja”, como ella le llamaba, que la misma Emilia edificó sobre la propiedad que sus antepasados, los Pardo de la Lama (casi nos recuerda a Los pazos de Ulloa, donde el segundo apellido del protagonista, y primero se su mujer, era Pardo de la Lage), dándole un aspecto medieval con sus bellas torres y jardines.
Hoy en día, como es sabido, está en trámites de salida de la casa la Familia Franco, que lo obtuvieron de una manera, sino espúrea, que también, rocambolesca, tras la venta realizada por la viuda de su hijo Don Jaime, asesinado en Madrid por ser “poco afín a la república” en agosto del 36 junto a su hijo único, a la famosa junta pro-pazo del caudillo (la intención original de la viuda y de su cuñada Blanca, herederas de las Torres de Meirás, era dejárselo a los jesuitas, pero estos no quisieron), y los Franco se quedaron con los muebles y libros, pese a la intención de recuperarlos de Doña Blanca, marquesa de Cavalcanti, y que finalmente no logró.
5. Naturalismo
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| Émile Zola, padre del naturalismo. |
Esto quizá sea sabido por casi todos, pero Doña Emilia fue la principal introductora y escritora del Naturalismo en España. Ferviente admiradora de Émile Zola, publicaba en 1882 La cuestión palpitante, en la que elogiaba el nuevo naturalismo y a los autores contemporáneos españoles realistas, prologada por Leopoldo Alas, Clarín.
Su naturalismo era un estilo realmente interesante, con sus magníficas descripciones de la realidad que la rodeaba sin paliativos, su fabulosa estrategia de ese narrador testigo que hacía más fácil, si cabe, esa lectura donde la naturaleza y los instintos tenían un verdadero papel protagonista.
6. Su marido, D. José Quiroga
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| Don José Quiroga Pérez de Deza |
Teniendo 16 años, doña Emilia se casó con otro hidalgo gallego, Don José Quiroga y Pérez de Deza, natural de la hermosa tierra de Carballiño, en la provincia de Ourense, y más precisamente de la localidad de Banga, donde tenía él pazos y propiedades.
Él tenía 19 años y estudiaba derecho en Santiago. Al poco de casarse, el Conde de Pardo Bazán, padre de Emilia, fue elegido diputado en Cortes, y la familia entera se fue a Madrid.
Don José se acabaría pronto licenciando en derecho civil y canónico, y tuvieron tres hijos: Blanca (María de las Nieves), marquesa de Cavalcanti; Carmen y Jaime, el segundo Conde de la Torre de Cela.
7. Un matrimonio roto por la libertad y la literatura.
Cuando Doña Emilia publicó La cuestión palpitante, fue demasiado novedoso para la época, y causó mucho revuelo. Fue este, entre otros, el motivo por el que su marido, don José Quiroga, le pidió a su esposa que dejara de escribir y se retractara de lo escrito.
Doña Emilia se negó, y a partir de ahí empezaron hacer vidas separadas. Don José se quedó en sus posesiones gallegas administrándolas, entre otros el castillo de Santa Cruz de Oleiros, y doña Emilia siguió viajando entre Galicia y Madrid pasando, por ejemplo, alguna temporada en Italia.
8. Su visión de Galicia
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| El pazo de Banga, propiedad de su marido, en cuya tierra se inspiró. |
En su obra cumbre, Los Pazos de Ulloa, así como en su continuación, La madre naturaleza, doña Emilia mostró de una manera muy fiel el reflejo de la sociedad gallega de la época.
Y es que ¡qué mejor sitio que Galicia para mostrar la naturaleza! Además de mostrar con mucha corrección las distintas clases sociales en sus obras (en Los Pazos de Ulloa, vemos desde un cura apocado a un hidalgo pendenciero pasando por su amante, una criada con la que tiene un bastardo, y cuyo padre domina la vida del “marqués”).
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| El río Arenteiro a punto de desembocar en el Avia, ubicación bucólica en La madre naturaleza, tomada por mí. |
Y es que, como ustedes entenderán, una de las principales características del Naturalismo es la verosimilitud en espacio y tiempo, esto está firmemente presente en las novelas de la Pardo Bazán.
Si bien las primeras novelas Los Pazos de Ulloa y La madre naturaleza están ambientadas en la tierra de su marido en la zona de Carballiño, tan cerca de Orense (con lugares reconocibles como algún castro cercano, muy abundantes en la zona como el de San Cibrao de Las, o el propio río Arenteiro, llamado en sus libros Avieiro, pues en la realidad el Arenteiro desemboca en el Avia), también doña Emilia supo captar la esencia de su Coruña natal, plasmándola en la ficticia Marineda de sus obras ya más maduras.
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| Interesante libro sobre el plano de la Marineda de Doña Emilia |
En cuanto al tiempo, también la ambientación que dio doña Emilia en sus novelas fue realmente interesante pues, por ejemplo, en Los pazos de Ulloa, habla de la época que rodeó la Revolución gloriosa, o de las elecciones de 1869 con el gobierno provisional; y en La madre naturaleza se ambienta ya más tarde, en la década de los 70, la época del turnismo canovista, que se ve comentado en varias ocasiones por personajes como el médico Juncal con sus periódicos criticones, o por Don Gabriel, que narra su experiencia en la guerra carlista.
9. Sus amores con Galdós.
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| Benito Pérez Galdós |
Es algo que últimamente está en boca de todos, pero antes no era, lo que se dice, vox populi. Y es que doña Emilia Pardo Bazán estuvo en amores con el gran escritor realista don Benito Pérez Galdós, famoso, entre otros, por Fortunata y Jacinta, Miau, Misericordia o los Episodios nacionales.
El caso es que han salido a la luz unas cartas de amor que la condesa de pardo Bazán dirigió al escritor canario en la que se refería al mismo con apelativos como “miquiño mío”, que significaría “gatito” en gallego.
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| Una carta publicada en La voz de Galicia |
Tuvieron una relación duradera y, pese al matrimonio de doña Emilia, que ya antes confirmamos que estaba roto, mantuvieron muy viva su relación durante años. Tanto era el amor que se tenían, que si alguno de los dos cometía alguna infidelidad, como sucedió en ocasiones con doña Emilia, ambos hacían novelas al respecto desde su respectivo punto de vista. La relación se enfrió cuando Galdós dejó embarazada de su hija a otra mujer, pero aún así siguieron carteándose hasta la vejez.
10. La primera catedrática.
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| Doña Emilia en su despacho |
Como es bien sabido, antes, en España, no era común que las mujeres accedieron a puestos de responsabilidad, y en muchas más ocasiones, ni siquiera a la educación. Pero gracias a que, desde pequeña, sus padres le dieron a doña Emilia una rica educación cultural, ella se convirtió en una verdadera fuente de saber, por lo que en el 1916, a ella le fue instituida la primera cátedra de España, de Literatura y Lenguas Neolatinas, en la Universidad Central de Madrid, actual Universidad Complutense.
Luchó por los derechos de las mujeres, y consiguió ponerse a la altura, y muy por encima incluso, de muchos otros hombres, pues por sus logros, realmente, lo mereció.
11. Doña Emilia y el resto de la literatura.
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| Leopoldo Alas, Clarín, amigo de doña Emilia y autor de, entre otros, La regenta. |
Si bien ya hemos hablado de su relación con Galdós, ella era, además de una gran amante de la literatura anterior, ya española (El Quijote de Cervantes, por ejemplo), ya clásica (La Ilíada), una escritora conocida ya en su época.
Y es que era amiga, por ejemplo, de Miguel de Unamuno o de Leopoldo Alas, Clarín, que como decía antes, le prologó La cuestión palpitante.
12. El final de un legado.
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| Su hijo, don Jaime Quiroga y Pardo-Bazán |
Como adelantaba antes, doña Emilia Pardo Bazán tuvo de su marido tres hijos: Blanca, Carmen y Jaime.
Como decíamos, estuvo casada en únicas nupcias, y a la muerte de su marido, don José, en 1812, ella lo respetó, pese a sus vidas separadas, con riguroso luto de un año, y no tendría más hijos que los tres que tuvo con él.
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| La boda de doña Blanca y el Marqués de Cavalcanti |
Aunque Carmen se quedó soltera, su otra hija, Blanca, se casó con el ministro de Alfonso XIII, coronel José Cavalcanti de Alburquerque, marqués de Cavalcanti. No tuvieron hijos.
Su heredero en el título de conde y único varón, don Jaime Quiroga y Pardo Bazán, se casaría con doña Manuela Esteban-Collantes, con quien tendría un único hijo, Jaime Quiroga y Esteban Collantes. Tanto él como su hijo único serían asesinados en agosto de 1936 por los anarquistas en Madrid, presuntamente por un hijo bastardo de don Jaime.
Con ellos se acabó la descendencia de doña Emilia, y su título pasó a ramas colaterales, volviendo a ser tiempo después “Condado de Pardo Bazán”.
Hoy en día, por desgracia, si a mis 21 años le digo a la gente de mi edad, lejos de mis propias amistades, que leo con frecuencia a Clarín, a Machado, al Padre Feijoo, o ya que estamos, a la propia Pardo Bazán, algunos no se lo creen o me llamarán aburrido.
Y ahí, quizá, radique uno de los problemas de la educación y la sociedad actual: es encomiable el esfuerzo de los profesores (como los que yo tuve, por suerte, a los que agradezco de corazón su dedicación y el cariño que me hicieron profesar a la literatura) que luchan por que sus alumnos se interesen de verdad por este bello tema, aunque los pupilos vean los libros de los grandes autores del pasado como meros nombres que hay que “chapar para el día del examen”, y si los hay que leer, los leen a regañadientes o buscan el resumen más corto que haya en internet, sin darse cuenta de que son puertas a interesantes historias que te llevan a bellos mundos o, como en el caso de doña Emilia Pardo-Bazán, a este mismo mundo con un reflejo asombroso de la realidad histórica.
Me despido recordándoles que me reservo los derechos de autor del texto, y reconociendo a los dueños de las imágenes su propiedad.
Ya saben que pueden seguirme en la cuenta de instagram que he creado el 15 de mayo del corriente, “@historiasporlahistoria” en este enlace:
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Espero que les haya gustado, y mientras les agradezco su atención y lectura, les invito a que, si les ha gustado, se suscriban al blog.
S. O. P.
Interesantísimo.
ResponderEliminarHa despertado mi curiosidad hacia esta escritora. Como dice, qué interesante es investigar sobre la vida de nuestros literatos.
Gracias
Muchas gracias, me alegro de haberle despertado la curiosidad. Un saludo.
EliminarExcelente....soy admirador de los gallegos y siempre llamó mi atención que una mujer alcanzara el lugar que ella alcanzo. Con su explicación ahora lo entiendo plenamente.
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