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T. E. A. ¿Por qué se llama así el té?



 Hoy, con esta hermosa foto de los campos de té, quiero hablarles del origen de la palabra te, infusión de origen oriental que, desde hace siglos, se ha convertido en un habitual de las mesas europeas y americanas, donde es, junto con el café, una de las bebidas más populares.



El té proviene, en su origen, de China. Allí, lo llaman Cha, muy parecido a la palabra té. La explicación, a priori, más verosímil, sería decir: pues de Cha a té, poca distancia hay. Y no les digo que no, pues los portugueses le llaman aún Cha, luego verán la importancia de esto, y lo más probable es que la propia la palabra té del español venga de ahí, pero atiendan.


La Reina de Inglaterra y el té de las cinco


Si prefieren, pueden ver solo el resumen en mi cuenta de instagram @historiasporlahistoria en este enlace: https://www.instagram.com/p/CXzUGDutueu/?utm_medium=copy_link


El tradicional té chino


La clave es que el té, como decía, proviene de China. Hay muchas leyendas sobre su origen, una la del sanador divino. En ella, hacía el 2700 a.C., se dice que ese sanador, Shen Nung, hirvió toda el agua que tenía apta para el consumo humano y se puso a descansar bajo un árbol. Según la leyenda, se cayeron unas hojas y nació el té. 


Shen Nung


Según los budistas, sin embargo, la descubrió un principe budista, que lo llevó a Japón, donde le llaman también Cha. Según su tradición, fue un monje budista de origen persa el que trajo el té a Japón con el budismo.


Bodhidharma, el patriarca budista que introdujo el té en Japón 


Comprenderán que en un mundo no globalizado, el té en Europa no constaba, no existía. Con la era de los descubrimientos, todos conocemos que Portugal fue la potencia hegemónica en Africa y Asia. Y así, en El Paso del S. XV al XVI, el portugués Vasco da Gama llegaría a la India rodeando el Cabo de Buena Esperanza de Sudáfrica. 


Vasco da Gama


El comercio, antes mediado por los diferentes imperios sarracenos, en ese momento el Otomano, tomó una nueva vista. La conocida por Ruta de la Seda iba desde Europa hasta la India, China y Japón pasando por Arabia, Persia, etc. y sería la clásica que hizo el famoso Marco Polo, dos siglos anteriores a los autos. 


La ruta de la seda


Portugal iria formando colonias por las nuevas indias, y comerciando con los nativos. Y si por algo era legendario Oriente, era por las especias. Y así llegó el “Cha” a Portugal. De allí iria pasando a España, a America, a los Países Bajos, Italia, Alemania, etc.


Las rutas coloniales portuguesas


Pero los ingleses eran muy suyos, y tardaron en sumarse a la moda. Tendría que llegar por matrimonio. Cuando doña Catalina de Braganza, hija del rey Don Juan IV (primer rey de los Braganza tras la independencia de los Felipes españoles) se casó con el rey de Inglaterra, Carlos II, la reina llevó como dote, entre otras cosas (Tánger y Bombay, por ejemplo), unos regalos de las Indias orientales. Entre ellas, unos sacos de hierbas para infusiones. 


Carlos II de Inglaterra y Doña Catalina


Esos sacos tenían por nombre: Transporte de Ervas Aromáticas, y marcada cada bolsa con las siglas T.E.A. (Significa en español Transporte de Hierbas Aromáticas). De ahí el nombre inglés. 


Catalina de Braganza


Algo diferente al resto, como siempre, los ingleses iban distintos al mundo.


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Flor de té 


Espero les haya gustado. Ya saben que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.


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