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¿Por qué se dice que algo es una bicoca? Las guerras de Italia



Cuántas veces, cuando algo es conseguido de una manera muy sencilla, hemos dicho “Esto es una bicoca”. Y como tantas otras frases, tiene una explicación histórica, en este caso en el siglo XVI.



Para esta, tenemos que remontarnos en el tiempo al día 27 de abril de 1522, hace hoy 501 años, y en espacio, a una zona realmente bonita, a Italia, a las afueras de Milán, el lugar llamado Bicocca. Pero el contexto no eran tan bonito ni tan ideal. Milán estaba en una situación complicada desde hacía casi un siglo, y los territorios italianos eran codiciados por todas las potencias. Pasemos a la historia.


En esta época, Italia aún no era un país como conocemos hoy en día, sino que era un conglomerado de estados soberanos o de dependencias de otros países. Destacaban como soberanos el Papa con los Estados Pontificios, la República de Venecia, reina del Mar Adriático; la república de Génova, dueña del Tirreno; el famoso ducado de Florencia, cuna del arte con los Medici; o Saboya, que años después se haría la dueña de Italia.


Interior de la cúpula de la Catedral de Florencia, símbolo del Renacimiento 


Sin embargo, la mayor parte de Italia estaba en manos de dos personas: el Papa, con una importante franja en el centro de Roma a Rávena pasando por Ancona llamados los Estados Pontificios; y el emperador Carlos I de España y V de Alemania: este tenía todo el sur de Italia con el reino de Nápoles, más las islas de Sicilia y Cerdeña, herencia de sus ancestros los reyes de la Corona de Aragón junto con Sicilia y Cerdeña. 

Ducado de Milán 

Había otro lugar que no hemos nombrado: el Ducado de Milán. Sería muy fácil decirles que hubo unas guerras en Milán que enfrentaron a Francia y a España y ya está, pero mi objetivo ya saben que no es solo contarles cosas, sino sobre todo explicarles el porqué. Y para eso, como las guerras solían ser por ver quien se quedaba con el poder de un territorio, debemos saber quiénes eran los propietarios de estos dominios, y su relación con los reyes españoles y franceses.

Convertido en un ducado por el señor de Milán Gian-Galeazzo Visconti entre los siglos XIV y XV, fue poco a poco ganando influencia como estado y se casó con una hija del rey Juan el Bueno de Francia, de la que tuvo una hija, Valentina Visconti, de la que luego hablaremos. A la muerte prematura de su mujer, se casó con su prima Catalina. Tuvo de esas nupcias dos hijos varones, Giovanni Maria y Filippo, que se fueron sucediendo.

Gian-Galeazzo Visconti

Ninguno de los dos tuvo hijos varones, así que la casa de Visconti se quedó sin sucesores agnados. Solo había una sucesora legítima: Valentina Visconti, cuyo heredero era su hijo Carlos, el duque de Orléans, sobrino del rey de Francia. Tomemos nota de esto, pues tendrá importancia más tarde.

Sin embargo, se proclamó la república en 1447. Una república, por cierto, muy breve, pues tres años después, Francesco Sforza, casado con una hija del duque Filippo, tomó Milán y se proclamó duque, pasando a ser la dinastía Sforza.

Francesco I Sforza

Con la ayuda de su ministro y secretario Cicco Simonetta, padre de la criptografía, gobernaron Francesco y si hijo Galeazzo durante 30 años. Fue la ejecución de este último por su mal reinado y crueldad lo que llevó a la ascensión al ducado de su hijo, Gian Galeazzo Sforza.

La regencia del niño estuvo llena de problemas. Las envidias entre Bona de Saboya, madre del niño, Simonetta y Ludovico el Moro, tío del niño, empezaron a hacer mella en la ciudad. Simonetta fue ejecutado, y Ludovico el Moro tomó la regencia. 

Ludovico “il moro” Sforza

El ambicioso Ludovico, según los médicos reales, envenenó a su sobrino, y deseoso de poder, animó a sus dos grandes vecinos, Carlos VIII de Francia y Maximiliano I de Habsburgo a que se implicasen en la política de Italia.

Las cosas no fueron bien con Carlos, así que se alió con Maximiliano. Tanto fue así que le dio a su sobrina Bianca Maria Sforza en matrimonio a Maximiliano, que como recordaremos, había estado casado ya con María de Borgoña en primeras nupcias, de quien había tenido dos hijos, uno de ellos Felipe el Hermoso, padre del César Carlos V. Con esto, los Sforza se hacían aliados de la casa de Austria.

Bianca María Sforza


Entre todas estas intrigas, Carlos VIII de Francia murió sin descendencia legítima, así que el siguiente sucesor en el trono de San Luis fue su Primo el duque de Orléans, Luis, hijo de Carlos. Recordaremos que Luis era el único heredero legítimo de la casa de Milán, por ser nieto de Valentina Visconti.

Moriría Ludovico el Moro y le sucedería su hijo, Maximiliano Sforza. Sería en este contexto de intrigas familiares, nombres de primos italianos y ejecuciones, pasamos a la Guerra de Milán y la Batalla de Bicocca:

Luis XII de Francia, ex duque de Orléans

Entre varias guerras en Nápoles en las que Luis XII y Fernando el Católico luchaban, ya aliados, ya entre sí, Luis XII decidió hacer valer los derechos de su abuela sobre Milán, echando al último Sforza y haciéndose coronar duque. Duró varios años, pero fue echado por una alianza con los otomanos.

Francisco I de Francia

A la muerte de Luis XII, su sucesor fue Francisco de Valois-Angulema, nuevo Francisco I, quien casado con su hija Claudia, se hizo cargo de los derechos al trono de Milán, y empezó las guerras con su perpetuo archienemigo: Carlos I de España y V de Alemania.

Francisco, que había intentado convertirse en el sacro Emperador, no consiguió el apoyo suficiente, así que Carlos V fue elegido sucesor de su abuelo. El rencor entre ambos seguiría creciendo.

El joven Carlos V

Con la excusa de la invasión de Navarra por Fernando el Católico y la continuación por su nieto Carlos, decidió meterse en Italia a reclamar el Milanesado, y así fue que lo tomó, convirtiéndose en Duque de Milán. Lo recuperaron, y Francia no se quedó quieta.

Así fue que el papa, Sforza y Carlos V se aliaron contra Francisco I, la república de Venecia y un contingente suizo. Los comandantes eran Colonna por la liga española y Lautrec por Francia. 

Prospero Colonna

A finales del invierno de 1522, Lautrec se dispuso a asediar Milán, pero con la nieve quedó todo en un amago. Los días pasaban, y entonces los franceses decidieron dirigirse hacia Pavía, y así tomarla. 

Odet de Foix, vizconde de Lautrec

La indecisión de Lautrec era opuesta a la astucia y veteranía de Colonna, quien suponiendo que los suizos, entre el frío y la indecisión, estarían desesperados decidió interceptar el convoy que llevaba el dinero para los suizos. Esta situación supuso que estos le dieran un ultimátum al vizconde de Lautrec, que o presentaba ya batalla, o ellos se iban.

Entre tanto Colonna se estableció en la cercana localidad de Bicocca, con un campo que había resuelto para la batalla. 

Arcabuceros

Así fue que el 27 de abril, los piqueros suizos, de fama mundial, fueron en un ataque suicida hacia los españoles. Las tropas de Colonna, arcabuceros, hicieron una masacre entre los suizos. Habría unas 3000 muertes, frente a una solo muerte española. 

La situación entre los franceses fue terrible, y España tomaría Génova, y marcaría el camino hacia la batalla de Pavía, donde tendría lugar la gran victoria de Carlos V sobre Francisco I en Italia.

Mercenarios piqueros suizos

Marcaría, asimismo, el principio del arcabuz y las armas de fuego ligeras frente a las armas medievales, las picas, las lanzas, etc.

Desde entonces, desde esa victoria tan aplastante y atronadora de los Ítalo-españoles frente a los franco-suizos, quedó en el imaginario español “una bicoca” como algo demasiado fácil, algo sencillísimo. En Francia, quedó más bien como algo ruinoso, algo destrozado.

Espero que les haya gustado esta historia de Bicoca y de las Guerras de Italia.

Muchas gracias y un saludo. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.

Santiago Ogando Pérez. 




Comentarios

  1. Certero, ameno e ilustrativo gracias por compartir

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  2. Muy agradable relato, sangriento como los hechos bélicos medievales. R.Romero

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  3. Me encanta la historia, y ésta la he disfrutado enormemente.
    Gracias por compartirla e ilustrarnos sobre estas gestas tan lejanas pero que en definitiva dejaron su huella en la geografía mundial.

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