Ir al contenido principal

Cartagena de Indias, o el desastre de Gran Bretaña


Hoy quiero hablarles de una de las mayores humillaciones que tuvo el, en aquel entonces, Reino de la Gran Bretaña, en toda su historia. Una derrota sin precedentes. ¿Han oído hablar alguna vez del sitio de Cartagena de Indias? Puede ser que no. Pero si les pregunto por la Armada Invencible, o por Trafalgar, victorias inglesas, seguro que las conocen bien. En fin, pasemos a la historia.


El que prefiera, puede ver el resumen gráfico en mi instagram @historiasporlahistoria siguiendo este enlace: https://www.instagram.com/p/CZkhUEet8zc/?utm_medium=copy_link




Estamos hablando del año 1741. Reinaba en España Felipe V, y en Gran Bretaña, Jorge II. Por aquel entonces, España tenía el mayor Imperio conocido, con territorios en los 5 continentes. Sin embargo, Inglaterra en aquella época sólo tenía las colonias del este de Norte América, pues ni África había sido aún repartida entre los europeos, ni la India había sido colonizada por Inglaterra, siendo por entonces la potencia dominante Portugal. Por tanto, Gran Bretaña tenía que conseguir más colonias, pues se estaba quedando atrás en la carrera por el dominio de los mares. Tanto fue así que se dedicó a intentar conseguir las colonias de los otros. Y así fue como llegamos a Cartagena.


El Imperio español en la época 

Cartagena de Indias, por aquel entonces, era ya una gran ciudad, gran puerto con la riqueza propia del oro de las Indias Españolas. Estaba, además, en una posición estratégica, pues era, verdaderamente, la puerta de Sudamérica. Y en vistas de esta situación tan privilegiada, España hizo en ella unas grandes defensas y fortificaciones, de las que luego iremos hablando.


Observando los británicos la importancia de Cartagena, decidieron tomarla, para así después poder ir conquistando el resto de Sudamerica, y hacerse ellos con el Imperio que tenía España. 

Cartagena en la época del Virreinato


Para la conquista de Cartagena, eligieron a un veterano marino, el almirante Edward Vernon. Un hombre, según la leyenda, presuntuoso y ambicioso, pero buen estratega. Ya había luchado en la guerra de Sucesión, y conocía el ejército naval español. Y Vernon no combatió solo. Reunió a la flota más grande nunca antes vista, y que tardaría en verse hasta la Primera Guerra Mundial. Hablamos de ocho navíos grandes de tres palos, veintiocho navíos de línea, 12 fragatas de combate y ciento treinta de transporte, con un total de dos mil seiscientos veinte (2620) cañones. En cuanto a hombres, tenía 15.000 marinos, 9.000 infantes, 2.000 macheteros negros jamaicanos y casi 2.800 colonos de Norteamérica. O sea, casi 29.000 hombres. Una barbaridad, si me lo permiten. Estos colonos americanos, por cierto, eran liderados ni más ni menos que por Lawrence Washington, el hermano de George.

Almirante Vernon


Pasemos ahora a la parte española: el líder era un Vasco, Don Blas de Lezo. Natural de Pasajes, había luchado igual que Vernon en la guerra de Sucesión, siendo ya a los 23 capitán de Navío. Tras una serie de desventuras en batalla, le llamaban “el mediohombre”, pues había perdido una pierna en Gibraltar, un ojo por una piedra en Tolón, y un brazo en el sitio de Barcelona. Pero aún así, siguió ascendiendo en la Armada. Y así fue que en 1737 se le encargó defender la plaza de Cartagena de Indias, sabiendo que Gran Bretaña quería tomarla. Para defender la plaza, Don Blas tenía una fuerza mucho menor que la inglesa: seis buques, 360 cañones en los barcos y 630 en las murallas; y 2830 soldados (2230 españoles y 600 indígenas). Una fuerza claramente inferior a la inglesa (10 veces menos efectivos).

Blas de Lezo


El otro defensor de la plaza era el Virrey Eslava, superior de Lezo, que según la tradición, no era tan buen militar como Lezo. Sin embargo, debe decirse a su favor que tuvo una hoja  de servicios impecable.

Sebastián de Eslava, virrey de la Nueva Granada

Tan clara parecía la situación, que los ingleses cayeron en el pecado de la soberbia: acuñaron monedas y medallas conmemorando la victoria antes siquiera de la batalla. En ellas, estaba escrita la leyenda, que traduzco: “El orgullo de España humillado por el Almirante Vernon”, con una figura de Blas de Lezo humillándose ante Vernon. 

Don Blas y Vernon en la medalla

En otra de las medallas decía: “Vernon, siempre victorioso”, y por el otro lado “Los héroes británicos han tomado Cartagena, 1st April 1741”. Y nada más lejos de la realidad, como veremos a continuación.

La medalla de Vernon


Tras llegar Blas de Lezo a Cartagena, hubo dos primeros intentos británicos en 1740, sin éxito. Sería al año siguiente, en el 1741, cuando los dos estrategas se midieron.


No voy a explicar toda la batalla, porque sería muy tedioso, pero voy a poner de manifiesto los mejores sucesos: por una parte, decir que Cartagena por mar solo tenía dos entradas: Bocachica y Bocagrande. La mayoría de los barcos entraban por Bocagrande. Por Bocachica, tenían una cadena submarina los españoles que desplegaban para que no entraran los barcos que ellos no quisieran. 

Las entradas y fuertes.

Por otra parte, había una serie de fortificaciones (castillos” que tenían la ciudad muy vigilada y protegida: el de San José y el de San Luis, uno a cada lado de Bocachica; el de Manzanillo y el de Cruz Grande, en segunda línea, defendiendo el puerto; el de San Felipe y el de Boquerón, que estaban de frente; así que se defendían de los que consiguiesen atravesar la segunda línea. Y finalmente, la tercera línea, el Gran Castillo de San Felipe de Barajas, sin conexión con tierra, con una grandísima muralla y clave para tomar Cartagena. Estaba comunicado con la ciudad por túneles subterráneos. 

Las palanquetas

Algunos de los ingenios de Blas de Lezo fueron: las palanquetas, dos bolas de cañón unidas por una barra de hierro o una cadena, que giraban sobre sí mismas y eran muy mortíferas, hundiendo los barcos o rasgando las velas, dejando los barcos que quedaban a la deriva. Con estas lograron ganarle a Vernon el primer asalto, el 16 de marzo.


Lo siguiente para Vernon fue intentar tomar San Luis. Desembarcó 28 cañones para tomarlo. Además, 150 cañones tiraban desde los buques para tomar el castillo. Y al final llegaron a él, pero con las palanquetas rompieron velas, mástiles y todo lo que encontraban. El día 5 de abril tomarían finalmente el castillo de San Luis, pero a costa de perder 6000 bolas de cañón. España perdería en esa batalla 4 barcos y 370 hombres. Inglaterra perdería 10 barcos y 1800 hombres sólo en San Luis. Una victoria pírrica, pero victoria a fin de cuentas.

San Luis de Bocachica


Una nueva estrategia de Blas de Lezo serían las zanjas en Zig Zag, “en Z”. El día 19 mandó cavar unas trincheras en forma de Z. Con ellas pretendía ralentizar a las tropas inglesas y defender varios flancos a la vez. Con esto, los soldados se veían atacados por varios frentes.


Pero la mejor celada fue la siguiente, que recuerda a Vellido Dolfos en Zamora: tomó dos hombres voluntarios para hacerse pasar por desertores. Y así llegó el 20 de abril. Fueron los dos voluntarios a la zona inglesa, diciendo que en la zona española había desencuentros y ganas de rendición y motín, diciéndoles que el mejor sitio para atacar Cartagena era el este. Los dos presuntos desertores llevaron allí a los ingleses durante la noche.


Aquella mañana, al amanecer, las tropas de Lezo atacaron por sorpresa, haciendo una gran masacre entre los ingleses. Fusiles, cañonazos... las balas llovían sobre el ejército de Vernon; mientras, los desertores ya estaban de vuelta en los muros de Cartagena.


Pero justo después sucedió la perdición de Gran Bretaña, y la puesta de largo de la audacia de Lezo. Los británicos llevaban preparadas unas escalas con la altura justa de los muros de Cartagena. Pero Lezo mandó cavar uno o dos metros al pie de las murallas. Cuál fue la sorpresa de los británicos con tantas y tantas escaleras que llevaban preparadas al ver que no llegaban a la cima. Una estrategia digna de un genio. Murieron muchísimos ingleses en esta ocasión. 

Asalto medieval con escaleras, similar a la idea inglesa 


Además, hubo un arma que ayudó inesperadamente a España: la Peste. Las condiciones atmosféricas y el cada vez superior número de cadáveres en las filas inglesas hacia que la peste se extendiera a un ritmo impresionante, y más teniendo en cuenta que restaban a millares hacinados en barcos. 

Los barcos en Cartagena


Entre todos estos males, Vernon quemó su último cartucho: un ataque final frontal a Cartagena. El número de ingleses seguía siendo muy superior. Además, a España ya no le quedarían micha munición, ni hombres ni ánimo (pensaría él). Ya no le quedaba a España ningún barco, y si no atacaba ya, temía un motín de sus tropas después de tanta derrota. 

Cañón en Cartagena


La última opción de Blas de Lezo fue poner los cañones en rampas móviles, pues los cañones de la época no se podían mover, y tenían blanco fijo. Esto fue realmente efectivo, pues podían cambiar el objetivo y causó nuevamente destrozos en las filas británicas.

Fuerte de San Felipe de Barajas

Y al subir los ingleses hacia el fuerte de San Felipe de Barajas, el último y gran baluarte español en Cartagena, cuál fue su sorpresa al ver a los pocos soldados españoles que quedaban, con una Valentía memorable, bajar la cuesta para enfrentarse a ellos, pues era o vencer España en Cartagena, que parecía imposible, o que Inglaterra se hiciera con el Imperio. Los defensores de la plaza se lanzaron al ataque. Ahí fue cuando la moral británica se derrumbó.


Los británicos huyeron despavoridos, dejando atrás sus armas y su disciplina. Volvieron a los barcos. Y Vernon tuvo que rendirse, mandándole una carta a Lezo que decía “Nuestra decisión ha sido retirarnos, pero para volver pronto a esta plaza tras reforzarnos en Jamaica”. Lezo le contestó diciéndole que haría falta una flota aún más grande, pues esa ya solo servía para llevar carbón de Irlanda a Londres, trabajo que hubiera sido para ellos mejor que una conquista que no han podido conseguir. 



El balance fue terrible: 10.000 muertos ingleses frente a 800 españoles; 7.500 heridos ingleses frente a 1.200 españoles; 50 barcos ingleses hundidos frente a 6 españoles. Aún así, hay fuentes británicas que ascenderían los muertos a 18.000, diciendo que la mitad habrían muerto de balazos, y la otra mitad de peste.


Esa misma peste sería la que mataría a Blas de Lezo poco tiempo después, en la misma Cartagena, después de haberse coronado de Gloria con una defensa que le permitió a España mantener su Imperio, y a Inglaterra tener que esperar otro siglo para tener el suyo.

Estatua de Blas de Lezo en Cartagena

Fue un grave bochorno para Gran Bretaña. El rey Jorge, al enterarse, pidió que nadie escribiera sobre ella, y ordenó una Damnatio memoriae al estilo Romano: se mandó fundir las medallas y monedas y destruir las crónicas británicas. Pero por suerte, quedaron unas 50 medallas, repartidas entre España e Inglaterra. Y en España tampoco se hace mucho por recordarlo, porque por desgracia, a muy poca gente le gusta la historia en este país, y los pocos que nos gusta nos regodeamos en nuestros propios desastres como Cuba, Filipinas, el Barranco del Lobo o Annual, obviando las grandes victorias y buenos tiempos. 


Además, piénsenlo, esto permitió que tantos y tantos españoles, y para mí más especialmente los gallegos, pudieran seguir teniendo unos pueblos hermanos a los que emigrar cuando las cosas se pusieron mal en España, cuando no había tierras para tanta gente, cuando querían un futuro mejor para sus hijos... bendito 20 de abril, y no del 90...


Tengan en cuenta, con esto, que muchas veces la historia no es como nosotros queremos, pero tenemos que ser lo más fieles posible a ella, y a los hechos demostrables, para honrar el pasado y vivir la verdad. 

Cartagena de Indias en la actualidad


Ya saben que, si les ha gustado, pueden suscribirse al blog para ver nuevas entradas y, además, seguirme en instagram @historiasporlahistoria para ver nuevas historias en este enlace:  https://www.instagram.com/p/CZSezgGNVim/?utm_medium=copy_link 


Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Santiago Ogando Pérez.

Comentarios

  1. Maravilloso relato sobre
    Un hecho
    Desconocido
    De la historia del
    Imperio español
    Y de un grab marino.
    Gracias por difundir

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me sorprende estaa historia. Es como un Trafalgar al revés. Los inglés siempre quisieron tomar a Suranerics. Llegar al Potosí. De este lado. Pudieron tomar Trinidad y luego gmGuyana, pero sin lucha. Por acuerdo con españoles y holandeses. Más, acá nunca pudieron. Si no, todo el hierro, el aluminio y el Orinoco dmderia suyos hasta el día, de hoy.
      Otra, cosa q me asombra es ver ahí al hermano de Washington y sus huestes. Bien refleja el interés de los norteamericanos por el Caribe y Suramerica. Es la verdadera doctrina Monroe:América para los Waps.
      Si bien esa epopeya es un triunfo para España, en alguna medida también lo es para los grancolombianos. La estratagema de los dos falsos desertores es digna de estudio en las Academias..
      Felicitaciones y muchas gracias, de verdad

      Eliminar
  2. Excelente, me encanta como nos impregnamos de historia , de esta forma tan amigable.Graciad

    ResponderEliminar
  3. Genial historia!
    Graciasssss por contárnosla.
    Gracias al coraje español y al guiño de la providencia que así se dieran las cosas.
    Algún día antes de partir de esta historia, espero tener la dicha caminar por esas calles de Cartagena, Colombia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Eugenia de Montijo y Napoleón III: el amor y la pena entre la violeta de Granada y el Águila de París

Tal día como hoy hace 196 años, el 5 de mayo de 1826, un fuerte terremoto sacude la ciudad de Granada. Mientras tanto, en el palacio de los futuros condes de Montijo (por aquel entonces Condes de Teba), en plena capital nazarí, la condesa se puso súbitamente de parto para dar a luz a su segunda hija superviviente en una tienda de campaña construida para la ocasión de manera urgente en el jardín (por miedo a un derrumbe de palacio). Se le puso por nombre Eugenia.  Doña Eugenia de Montijo, como sería conocida por el título de su padre, crecería como una muchacha de la aristocracia, afrancesada por cierto, entre paseos por el Albaicín y fiestas en París. Esta misma chica, pocos años después, se convertiría en el objeto del amor del presidente de la República Francesa, C. L. N. Bonaparte y, bajo el símbolo de una flor (la violeta), ya como Napoleón III, llegaría a ser con su matrimonio Emperatriz de Francia y gran protagonista del Segundo Imperio Francés. Si lo prefieren, pueden ver so...

La quinina: la Condesa de Chinchón y el descubrimiento de la cura contra la malaria

Hoy quiero hablarles de uno de los descubrimientos médicos más importantes de la historia de la humanidad: la quinina o chinchona, una sustancia natural sacada de la corteza de un árbol americano que supuso el tratamiento principal en la lucha contra una de las peores enfermedades conocidas: la malaria. El interés que nos trae este medicamento está en los primeros años de los virreinatos españoles en América, cuando la medicina del Viejo y del Nuevo Mundo se fundieron al salvar una indígena peruana a la virreina española, la Condesa de Chinchón, de morir cuando estaba gravemente enferma de malaria al darle la quinina, una medicina tradicional americana desconocida en Europa. Quinina Pasemos a la historia. En primer lugar, quiero hablarles un poco de la malaria, también llamada paludismo. Es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que, muy resumidamente, causa unas fiebres muy intensas, vómitos y una marcada coloración amarilla de la piel, con origen en la parasitación de un...

Lo que el viento se llevó: la Guerra de Secesión Americana

Lo que el viento se llevó. Esta película fue estrenada tal día como hoy hace 82 años, el 15 de diciembre de 1939, en Atlanta, insigne escenario de esta cinta que marcó un antes y un después en la historia del cine. Últimamente se ha visto en boca de todos por las recientes acusaciones de racismo (debemos tener en cuenta que es una película de 1939) con la que muchos se rasgan las vestiduras, sin darse cuenta de que, a fin de cuentas, simplemente refleja como era la vida en ese momento (1860).  Cartel de la película  Hoy quiero, además de contarles un poco del argumento de mi película favorita, explicarles un poco sobre cómo se hizo y exponerles el interesante contexto histórico en el que se mueve y, sobre todo, el paralelismo con la misma: la Guerra de Secesión Americana. Les alerto que tiene spoilers de la película, aunque no les contaré el final por respeto, para así animarles a verla. Fotografía del rodaje  El que prefiera, puede ver solo el resumen sobre las curiosida...