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Alfonso y Mercedes: el amor y la tragedia entre las flores de lis


23 de enero de 1878. Madrid se engalana para celebrar una de las pocas bodas por amor de la historia de la monarquía española: la unión entre el popular Rey Alfonso XII, de 21 años, con su querida prima María de las Mercedes, de 17. Un amor salpicado por la brillante luz de la adolescencia que, en menos de medio año, la ventura tornaría oscuro por la sombra de la muerte.


“¿Dónde vas, Alfonso XII? ¿Dónde vas, triste de ti?” le iban cantando al desconsolado viudo, sin esposa ni heredero, solo 5 meses después de su ilusionante matrimonio. Acompáñenme hoy en esta bonita historia. El que quiera la versión gráfica, tiene el enlace al resumen de mi instagram (@historiasporlahistoria):

https://www.instagram.com/p/CQ0ykKqLcxw/?utm_medium=copy_link   




Alfonso XII fue el rey de España entre 1874 y 1885, conocido como el rey de la Restauración o el Rey Romántico. Nacido en Madrid en el año 1857, era el primer hijo varón superviviente de la Reina Isabel II de España, y de su marido, el Rey consorte Francisco de Asís de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, doble Primo carnal de su esposa (el padre de Isabel era Fernando VII y el de Francisco el Infante Francisco de Paula, su hermano; la madre de Isabel era María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Borbón, y la de Francisco era la princesa Luisa Carlota de las Dos-Sicilias y Borbón, su hermana; recordar que ambas eran sobrinas de sus maridos), con lo que la consanguineidad era, sencillamente, extraordinaria.

Isabel, Francisco y Alfonso


Creció entre rumores sobre la paternidad de su padre, atribuida a un ingeniero valenciano apellidado Puigmoltó, uno de los múltiples presuntos amantes de la reina, como el único varón con cuatro hermanas. 


Con 11 años, su madre y la familia fue enviada al exilio, por lo que Alfonso tuvo que estudiar por el extranjero, instalándose sus padres en París, y SM estudiando en Ginebra, en Viena y en Sandhurst, Inglaterra, donde conoció el sistema constitucionalista-turnista británico. 

Escuela de Sandhurst


Fue allí desde donde lanzó el famoso manifiesto, en el que se ponía a disposición de los españoles, presentándose con una frase muy elegante: “No dejaré de ser buen español, ni como todos mis antepasados, buen católico; ni como hombre de mi siglo, buen liberal”.  Así fue que, con la ayuda de Cánovas, y precipitado por el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, volvió a España para la restauración, ya como rey.

Cánovas del Castillo


Aquí es donde la historia ya se empieza a fusionar con la de Mercedes, así que permútenme que les hable ahora de ella y de su familia, la de los duques de Montpensier.


Isabel II, la madre de Alfonso, sólo tenía una hermana: la infanta Luisa Fernanda, dos años más joven que ella, con quien se había criado en su triste orfandad paterna, y soledad, pues su madre actuaba más como reina gobernadora y como esposa de su nuevo marido, un sargento de la guardia, que como madre de las niñas. 

Isabel, Luisa Fernanda y la Reina Cristina.

Luisa Fernanda se casó, el mismo día que su hermana, con un Primo carnal de su madre: Antonio de Orléans, duque de Montpensier, hijo menor de Luis Felipe, Rey de los Franceses. 

La familia de Montpensier


De este matrimonio nacería, entre otros, María de las Mercedes de Orléans y Borbón (irónico nombre, pues la casa de Orléans era una rama de los Borbones, pero no vamos a entrar en eso).


El matrimonio Montpensier, tras la revolución del 48, tuvo que volver a España, previo paso por Inglaterra. Después de varios establecimientos en Madrid y Aranjuez, llegaron a su destino final: Andalucía.

Palacio de San Telmo

Allí los mandó la reina, recelosa de su cuñado, que veía en SAR, y con razón, un aspirante al trono. Entre Sanlúcar y Sevilla, particularmente en el Palacio de San Telmo, donde establecieron una Segunda corte. En Sevilla fueron muy queridos, patrocinando las artes y siendo benefactores de la Semana Santa Sevillana. 


Tras la revolución gloriosa que destronó a Isabel, y que su cuñado el duque financió, sucedió que mató en duelo a su primo, hermano del rey, Enrique de Borbón, en el famoso “duelo de Carabanchel”.Esto le costó el destierro y la pérdida casi total de sus opciones al trono. Solo con la restauración borbónica retornaría a Sevilla.


Pasemos ahora a la historia de amor.


Según la leyenda, Alfonso era un hombre muy enamoradizo.  La primera mujer de la que se enamoró fue de la cantante de ópera Elena Sanz, de la que, al parecer, tuvo dos hijos. 

Elena Sanz y sus hijos

Aún así, la primera mujer con la que se centró fue muy distinta: su prima María de las Mercedes. Se encontraron en una reunión que la Reina Gobernadora María Cristina, abuela de ambos, hizo en Auvernia, Francia, en 1872 durante el exilio para reunir a sus hijas enemistadas. Fue allí donde Alfonso y Mercedes, coqueteando con la adolescencia, se fueron conociendo y enamorando entre los idílicos paisajes de la Auvernia.

Castillo de Randan de los Montpensier en la Auvernia


Empezaron relaciones cuando el tenía 15 años, y ella, 12. Ni la madre de él ni el padre de ella estaban de acuerdo, pues eran enemigos. La Reina quería que su heredero se casara con una princesa europea, como una hija de la reina Victoria, por ejemplo. Pero él siguió en sus trece. 

Antonio, duque de Montpensier


Con la Restauración, él se convirtió en el Rey de España, con lo que tenía ya el poder de decisión que quisiera. Así, entre los aplausos de Montpensier y los recelos de Isabel y Cánovas, la historia de amor iba calando en la población: ver a dos jóvenes, recién salidos de la adolescencia, luchar por su amor frente a la oposición de los gobernantes y de sus padres cautivó los corazones de España entera.


Tanto fue así que por fin, en 1878 contraerían matrimonio. El día 22, la víspera, tendría lugar entre ellos la primera llamada telefónica en España, y al día siguiente, día de la San Alfonso, sucedió, con la ausencia de la reina madre, la esperada boda.

La pareja real


Madrid se engalanó: se estrenó el alumbrado público y las multitudes salían a la calle a celebrar el amor de los borbones. España vivía gozosa el amor real en una boda que destilaba modernidad, pues hasta la nueva reina llegó a Madrid en tren.


Así fue que se casaron en la Basílica de Atocha un mediodía, y la fiesta duraría una semana. 

La boda de Alfonso y Mercedes

Se fueron de luna de miel al Pardo, y la reina quedó en estado. Pero por desgracia, contrajo el tifus y perdió al niño. La pobre Mercedes nunca se recuperaría.


Pese a hacer algunas apariciones en público, la reina empeoró, y ante la tristeza irremediable de su marido el rey, la reina María de las Mercedes murió en palacio ese 26 de junio, recién cumplidos los 18 años, solamente 5 meses después de su emotivo matrimonio.


Alfonso XII y María de las Mercedes en su lecho de muerte


Alfonso nunca se recuperará. Se dio a la mala vida tras largos lloros ante el féretro de su esposa, refugiándose en las mujeres y las tabernas. 


Se casaría en segundas nupcias con la archiduquesa Mª Cristina de Habsburgo, pero nunca logró olvidar a Mercedes, cuyo nombre le puso a su hija mayor, la eterna princesa de Asturias.

Alfonso y María Cristina


Tendría otra hija en vida, y un hijo póstumo que le sucedería: Alfonso XIII.


La memoria de este suceso quedó en el recuerdo del pueblo con la famosa copla 


“¿Dónde vas, Alfonso XII?,

¿dónde vas, triste de ti?

Voy en busca de Mercedes, 

que ayer tarde no la vi”


Fotograma de la película 


Se hicieron dos bellas películas, de mis favoritas por cierto: “Dónde vas, Alfonso XII” y su secuela “Dónde vas, triste de ti”, que recogen la historia de una manera, aunque con ficción de por medio, muy bonitat.


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Espero que les haya gustado. Les recuerdo que me reservo los derechos de autor del texto, no así de las imágenes, ajenas a mí, cuya propiedad reconozco a sus respectivos dueños.


Muchas gracias y un saludo.


Santiago Ogando Pérez.


Comentarios

  1. Gracias por compartir está parte de nuestra historia. Mi madre cantaba esa canción y no sabía que significaba. Ahora lo entiendo. Muchas gracias.

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  2. Linda historia de amor. Lo leí desde Villarrica Paraguay

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  3. Hermosa historia de amor y tragedia, gracias por compartir

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  4. Me encantó la historia. Creo que la monarquía es un sistema de Gobierno muy controversial.
    Vivo en una parte del mundo que sufrió sojuzgamiento por parte de una monarquía cuyos efectos parecerían no superados.
    De todas maneras, me gusta mucho la historia, gracias al autor.

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  5. Linda historia. Gracias. Saludos desde Valencia, Venezuela

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  6. Muchas gracias por compartir esta historia desde montevideo uruguay

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  7. Muchas gracias. Hace muchos años atrás vi ambas películas pero ya no recordaba bien el desarrollo de la historia.

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  8. Interesante historia para mí gracias

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