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| Vista de Pena Corneira |
Santiago de Compostela. Año 1111. 17 de septiembre, domingo. El omnipotente obispo compostelano Diego Xelmírez coronaba al infante Alfonso Raimúndez, de solo 6 añitos, Rey de Galicia ante los grandes del reino. Un día grande, de alborozo, puso el cénit a unos terribles meses de intrigas políticas que azotaron los reinos de su difunto abuelo, el emperador Alfonso VI, que ahora se disputaban su madre, su padrastro y su tía, con los nobles de por medio.
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| Diego Xelmírez, primer Arzobispo de Compostela |
El infante Alfonso, gallego de nacimiento, era huérfano de padre desde los 2 años, y se hallaba en medio de las luchas políticas de su familia. Su difunto padre, el conde de Galicia, lo dejo al cuidado del obispo Xelmírez y del noble gallego más importante de la época, el conde de Traba.
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| Sus padres, Don Raimundo de Borgoña y Doña Urraca |
Nuestra historia comienza a primeros de ese 1111. Estaba el infante al cuidado de la condesa de Traba en el castillo de Castrelo de Miño, en el mismo Ribeiro del Miño. En esa época, los pequeños nobles gallegos estaban descontentos con el conde de Traba, entre ellos, Don Airas Perez, el propio yerno del conde de Traba, señor del castillo de Pena Corneira. Asi, este caballero y sus compañeros de armas pusieron sitio al castillo con la condesa y el infante, necesitando la intervención del mismo obispo Xelmírez.
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| La majestuosa Pena Corneira |
Cuando llegó desde Santiago, el obispo quiso convencer a los sitiadores, o por armas o por palabras, lo antes posible, y recuperar al infante y la condesa. Cuando parecía que había logrado una negociación beneficiosa, el caballero Airas Perez traicionó el homenaje al obispo y lo capturó, llevándose al niño, al obispo y a su suegra la condesa cautivos a su castillo de Pena Corneira.
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| Doña Urraca, su madre |
Aunque al obispo se lo llevaron a otro castillo al día siguiente, los otros dos estuvieron presos en el castillo meses. Esto seria así hasta el 11 de septiembre, día en que, tras largas negociaciones entre Xelmírez, Traba y Airas Perez, llegaron a un acuerdo para liberar al infante y a la condesa. Y una semana después, volvemos al momento inicial.
El futuro Alfonso VII de Galicia, Leon y Castilla sería coronado rey de Galicia en la sede compostelana, el imponente final del camino, tras meses secuestrado por el yerno de su ayo, ante la pasividad de su madre, envuelta en luchas políticas con su nuevo padrastro; víctima de las intrigas políticas de sus familiares, el único que se preocupaba por él era Xelmirez con el conde de Traba.
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| Don Pedro Froilaz, Conde de Traba |
Alfonso llegaría a ser uno de los más grandes reyes de la historia peninsular, pero como tantos otros reyes anteriores y posteriores, tejió durante su reinado un gran poder político, tela de Penelope que destejería en su testamento, dividiendo de nuevo sus reinos entre sus hijos, don Fernando y don Sancho, y volviendo a separar Galicia y Leon de Castilla.
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| La coronación de Alfonso VII como Imperator Totius Hispaniae |
Del castillo de Pena Corneira, como tantos otros de Galicia tras la revuelta irmandiña, solo quedan algunas piedras escasas, pues fue echado abajo por orden de los reyes Católicos. Pero el recuerdo de esos hechos quedará siempre en la memoria del Ribeiro, y ojalá, ahora también en la suya con esta lectura.
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| Algunos restos de lo que fue el castillo |
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Como fuentes, he citado la Historia Compostelana o Crónica de Diego Xelmírez, escrita en el siglo XII en su “corte” de la sede santiaguesa; la Historia de Ribadavia y sus alrededores, del padre Samuel Eiján; y “Don Alfonso VII, rey de Galicia, y su ayo el conde de Traba”, del canónigo compostelano del siglo XIX López Ferreiro.
Recordándoles que este texto es de mi propiedad y autoría, reconozco la suya a los propietarios de las fotos que son ajenas a mí, aún habiendo mias propias.
Santiago Ogando Pérez.












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